martes, abril 22, 2014

DÍA 1°


Hoy ha sido el primer día de conocernos y realmente no ha sido como lo esperaba. Junsu no es para nada el obediente corderito que parece ser y del que todos dicen querer ser novio. Yoochun me llamó cuando estaba dejándole en claro algunas cositas a Junsu y tuve que dejarlo tranquilo solo por esos momentos.

Aumentamos la apuesta y esa fue la mejor parte.

A la hora y media de haber hablado con mis amigos regresé a mi habitación donde él aún seguía ordenando sus cosas y libros.

-¿Te ayudo?

-No soy manco.

-Eso veo. Aún así permíteme ser amable y ayudarte.

Bufaste y sonreíste de lado, gesto que se me hace muy conocido puesto que yo suelo hacerlo cuando quiero ser irónico, además de que es mi sello personal.

-Shim Changmin

-Ah, ese soy yo  -vuelves a sonreír de lado.

-Todo el colegio te conoce como el Casanova más grande al igual que a ese tal Park.

-No, no, no Park es el mañoso. Yo solo soy coqueto.

-Aléjate de mí  -seguiste arreglando todos esos malditos libros.

-¿Sueles ser déspota con todos?

-Solo con los más idiotas -giraste y me repasaste de pies a cabeza- como tú... -para luego posarte en mis ojos- ...comprenderás -culminó mientras sonreía de nuevo.

Esto se pondría interesante. Kim Junsu jugando al chico rudo conmigo. Junsu, Junsu, Junsu... ni siquiera sabes a lo que te metes ¿no?

-Woo el tierno Junsu es socarrón. Que sorpresa más agradable!

-Solo aléjate de mí y te aseguro que llevaremos la fiesta en paz este último año.

-¿Y si no?

- No te recomiendo que lo averigües porque, te aseguro Shim, que no te gustará el haberme conocido.

-¿Es de temer nuestro angelical Kim Junsu?  -me crucé de brazos mientras continuaba mirándolo de pies a cabeza, comiéndomelo sin tocar su piel.

No respondiste, solo continuabas en lo que hacías ¿Cuánto más demorarás? Veo que quieres colocar aquella caja en la parte superior del armario pero eres realmente pequeño y ni porque te empinas logras alcanzar ya que el armario es lo bastante grande, al menos para ti. Me río quedito mientras 'repaso' cuidadosamente mi libro de Psicología.

Siento tu mirada sobre mí pero he decidido seguir 'instruyéndome'. Miras hacia todos lados y noto que has caminado hacia mí. ¿Ahora si quieres mi ayuda?

Hago un ademán con mi mano para que te retires.

-¿Deseas algo? -le pregunto sin mirarlo aún- Estás interrumpiendo mi lectura.

-Necesito la silla -juraba que pedirías mi ayuda pero tuve que patearme mentalmente al escucharte pedir la silla.

-La tengo ocupada.

-Préstamela por favor.

-Ya te dije que la tengo ocupada.

Suspiró fuerte y se dio media vuelta ¿Qué significó eso?

-Cuando la desocupes me avisas  -menos mal que  no volteó, sino hubiera visto mi cara mundial de shock.

-Bueno, si así lo quieres -saqué todos mis libros para que los vea. Quería en realidad molestarlo- me quedaré hasta la madrugada.

-Da igual

Definitivamente Junsu no era para nada tonto. Ya era de noche y él se dispuso a dormir. Se había acostado en la parte baja, lugar que yo siempre ocupaba y a decir verdad no había problema con que durmiera arriba pero no se me daba la gana de hacerlo. No si el que la estaba ocupando era justamente él.  Además ya estaba más que acostumbrado a dormir en ese preciso lugar. No me gustaba que alguien cogiera mis cosas y él no sería la excepción por más apuesta que hubiera de por medio. Ya estaba metido bajo su edredón cuando empecé a patear la cama.

-¿Qué quieres?

-Yo duermo abajo.

-A mí me dieron la parte baja así que no me molestes.

-Yo siempre duermo en la parte baja  -mantuve la calma.

-No me interesa, ahora déjame dormir -se arropó un poco más con su edredón. Si algo que me molesta es que ni siquiera me miren al hablar.

-Contaré hasta 1 y si para ese momento no has subido... -te destapaste y me miraste a los ojos con suficiencia.

-¿Qué? ¿Me golpearás?

Te miré y sin previo aviso te levanté en brazos tirándote suelo.

-Te dije que duermo aquí.

-Eres un...

Y…  ¿me golpeaste?

Me golpeaste el rostro. Te atreviste a golpearme. Nadie, en todos estos años se ha atrevido a tan solo responderme de mala manera y tú no solo me has respondido mal sino que me has golpeado. Te he soportado hasta ahora. He mantenido mi reputación limpia hasta ahora y tú no serás el primero en mancharla mucho menos levantarme la mano. Ni siquiera mi madre lo ha hecho.

Volteé furioso cogiéndote de los hombros tirándote con fuerza sobre la cama que estabas ocupando sin percatarme que te golpeaste con la pared.

-¿Ahora si te quedas callado idiota? -esperaba que te levantarás para responderme con otro golpe y así poder pelear o al menos te defendieras aunque lo más seguro era que yo te ganara pero nada de eso pasó- Oye!!... Junsu!!  -te removí un par de veces y cuando lo hice una vez más, sentí un líquido recorrer mis manos. Temeroso te levanté dándome cuenta que te había roto la cabeza. Sin más te llevé como pude a enfermería para que te atendieran.

Este es el recuerdo de nuestro primer día.

Este día ha sido fatal, interesante, estúpido pero sobre todo sangriento.



Continuara...

THE BEGINNING


Junsu es un chico bastante apacible hasta llegar al contexto de ser inocente. Changmin es el tipo que consigue lo que quiere cuando quiere. Bastante interesante hasta ahí...  para Changmin. Todo parece estar a su favor hasta el hecho de compartir  habitación con Junsu ya que su anterior compañero no pudo aguantarlo ni un solo minuto más.

-¿Eres nuevo?

Junsu miraba sus cosas revisando una y otra vez sus cajas para cerciorarse de haber traído sus cosas completas.

-Ajám

Changmin enarcó su ceja al escuchar el tono de voz al responder.

-¿Kim Junsu?

Junsu seguía en sus labores. Changmin levantó su cuerpo, el cual estaba tirado en su cama para acercarse a Junsu pero antes de que diera un solo paso, Junsu...

-Solo una cosa ¿Changmin?... yo no soy el angelical Junsu que todos 'conocen' ¿de acuerdo? Si me hago pasar como el 'nerd' que todos ven es porque no me gusta que me jodan la vida.

Decir que no se sorprendió sería mentir. El Junsu que todo el mundo conocía ni siquiera existía.

-¿Problemas sentimentales antes de cambiarte de cuarto?

-Mantén tu distancia conmigo o te juro que te las haré pagar de la peor manera.

-Me gustan los chicos rudos.

-Pero a mí no me gustan los imbéciles como tú. Advertido estás.

Changmin se acercó un poco más hasta estar a unos pasos de Junsu quien no se alteró.

-A mí... no me amenazas. Y si crees estar seguro con el idiota de tu cuñado y crees que por eso debo mearme en los pantalones, estás muy equivocado  -Junsu seguía manteniendo la mirada en sus cosas. Changmin la sostuvo sobre él  mientras Junsu continuó arreglando sus libros.


******


-¿Y cómo va tu misión?

-Mejor de lo que imaginaba.

-Pobre Junsu.

-El inocente Junsu tendrá que soportarte.

"¿Inocente? Sí que lo es"

-No sabe lo que le espera. Por cierto ¿De cuánto es la apuesta?

-$.100

-¿Solo eso? Pensé que el gran Park Yoochun soltaría un poco más.

-Estamos hablando de Junsu. Ni que valiera tanto como su hermano. Yoochun creo que con $. 1.000 es más que suficiente.

-A ver Changmin, que sea millonario no significa que tenga que derrochar mi dinero en algo tan insignificante.

-Tú sugeriste la apuesta.

-Y tú aceptaste.

-Pero no colocaste una cifra así que la coloco yo.

-¿Te hace falta dinero?

-Bien sabes que no pero mi dignidad de hombre está en juego.

-Hahahahaah  idiota. Ok. $. 1.000 entonces.


-Done 

UNA SIMPLE APUESTA NO ES COSA DE JUEGO


Titulo: Una simple apuesta no es cosa de juego.
Autor: Lupita Sandoval
Extensión: Serial 
Capítulos: 6/?
Estado: Serial en proceso




***
-¿Estás hablando en serio? O sea...  ¿Quieres que enamore a Kim Junsu, el hermano de Kim Jaejoong aquel que tiene como novio a Jung Yunho el mejor peleador de esta escuela?  
-Wooo no pensé que Shim Changmin le tuviera miedo a Jung Yunho. Bueno, de ahora en adelante serás un 'looser' frente a todo el colegio.  
Changmin levantó la ceja, algo muy usual cuando algo le da 'gracia'.  
-En ningún momento dije que no lo haría. Al contrario, será bastante interesante y entretenido juguetear con el inocente bebé Kim  - y aquella sonrisa socarrona se hizo presente en los labios de Shim.  
Dicen que con el corazón, o los sentimientos, que es casi lo mismo, no se juega porque lo  pagamos muy caro y con creces. ¿Será verdad? ¿Tú qué opinas Changmin?  
De ahora en adelante veremos qué tal le irá a nuestro querido maknae en su misión de conquistar a quien no debió y no porque Junsu tenga como hermano a Kim Jaejoong quien tiene como novio a Jung Yunho quien daría y haría lo que sea por complacer a su amado novio, matar si es posible. No, no, no. En este relato veremos quién sale más perdedor: si la presa o el cazador.

CAPITULO 2


Tuve suerte de haber podido estar en mi cama cuando el enfermero entro con mis medicamentos, con lo ocupado que estuve mientras me limpiaba la tierra de las uñas y ropa que se había quedado tras improvisar unas macetas, se me fue la noción del tiempo y para cuando me percate ya el sol estaba saliendo, así que baje cautelosamente de nuevo y me cole a mi dormitorio, me sorprendió el hecho de que la puerta después de la mía tuviera luz por dentro, hasta donde yo sabía nadie ocupaba esa habitación, pero no preste atención y entre a cambiarme de ropas.

-¡Changmin! Amigo mío, es hora de tu pre desayuno, tómala, que te tengo buenas noticias -como si pudieran haber noticias buenas para mí.

-¿Buenas noticias? No me digas, acaso es que ¿descubriste que lo tuyo no es la enfermería y al fin te decidiste a tomar cursos de ballet?  ¿te vas a largar al fin? Eso sería estupendo, lástima que los perros no sepan bailar, necesitaras un curso muy bueno para que aprendas eh.

-Ja j aja ¿Ya te había dicho lo gracioso que eres?

-No, pero bien puedes meterte tu comentario por el culo y dejar de joderme- este tipo no es mucho de mi agrado, si los otros enfermeros me molestan este es peor, desde que lo asignaron aquí no ha hecho más que molestarme con comentarios estúpidos y homosexuales.

-Hay vamos Changminnie, sabes que lo que me gustaría meterme es otra cosa, lástima que estés tan loco y no te decidas.

-Ándate de puta con otros que a mí me importan una mierda tus asquerosas fantasías guarras –uno de estos días juro que este maldito iba a amanecer empalado en uno de los pasillos.

-Bueno, ya, ¿Qué crees? Ya tienes vecino aquí a lado, es un nuevo paciente, así que mis vistas por esta zona van a ser más frecuentes eh, por órdenes del director tengo que estar viniendo a verle, al parecer necesita observación… además, me enteré de que es simpático y muero por conocerlo, lo hubiera hecho ya pero quería decirte que no te vayas a poner celoso eh Minnie, ya sabes que tu eres especial.

-Pues anda y follatelo como lo has hecho con todos los locos que te dan entrada, me importa una mierda tu puta vida.

-Hay ¡amargado! Yo que vengo a ponerte al tanto y tu siempre tan agrio como siempre, si sigues así ya no te voy a pasar más libros –me dice enseñándome uno nuevo entre sus dedos, eh de admitir que aunque mi enfermero personal muchas veces me calienta la cabeza, es el único que me ha dado algo para entretenerme aquí, cada que viene me trae un libro nuevo, de no ser por esa parte, no sé en que ocuparía mi mente, quizá ya lo hubiera castrado al infeliz.

-Bueno ya, anda que tu nuevo paciente te espera –tomo el libro y le veo salir, poco rato después, justo cuando paso de la introducción al primer capítulo, escucho que la puerta de lado se abre, lo más extraño es que escucho unos sollozos, la voz me es familiar, es Kris, mi enfermero personal y maricón.

Momentos de silencio nuevamente, todo en calma de nuevo, creo que alucino cosas otra vez, siempre me pasa con los efectos de las pastillas y me quedo dormido.




Dos días han pasado y he terminado el libro que me dejo Kris, ya no tengo nada que hacer, es más, me extraña aún más porque ayer ni siquiera vino Kris a dejarme las pastillas, vino otro enfermero y hoy, ni siquiera ha venido el otro, supongo que se les olvido, no sería la primera vez que lo hacen, así que me levanto y voy a buscar algún doctor, ellos se ocuparan de Kris luego.

Esta mañana es particularmente nublada, el clima es frió, o deben ser de nuevo los efectos de las píldoras, prácticamente tengo que vivir drogado con tanto medicamento, órdenes del doctor para evitar que yo recaiga en una crisis, aunque para ser sincero, hace tiempo que no tengo recaídas.

Comienzo a bostezar, me entran ganas de dormirme y dado que me veo solo en el solitario pasillo, me da igual si me quedo dormido ahí.

-Te harás cubito de hielo ahí.

Una voz me saca del sueño en el que me hallaba, no la reconozco, pero igual es molesto que alguien me despierte cuando al fin estoy logrando un sueño tranquilo, donde no soy vigilado ni perseguido.

-Perdona si te desperté, pero es que te vi desde que te quedaste dormido y pensé que no lo harías pero dado que comenzó a hacerse el frió por este clima y vi que no te movías, opte por cubrirte con mi suéter.

Me sonrió, era un chico al que jamás había visto antes, pero que llevaba las mismas ropas blancas que llevamos todos los internos, aunque su mirada, no parecía de un paciente precisamente de ese lugar, su sonrisa lo completaba todo, parecía un sujeto normal y ahí estaba, sonriendo y sentado frente de mí, me observaba con sus ojos claros, lo hacía de una forma que no me hacía sentir incomoda, de hecho me intrigaba la confianza con que hablaba, el no me conocía y parecía como si me conociera perfectamente. Eso fue extraño, porque yo le devolví la sonrisa y estrechamos la mano.

-Soy nuevo aquí y no conozco a muchos, pero tú me caes bien.

-Ah, yo no sé quién seas, pero yo soy Changmin, Shim Changmin.

-Encantado Changmin, yo soy Junsu, Kim Junsu.

No supe explicar lo que paso, pero de cierto modo, el me daba la sensación de haberlo visto antes, sentí que ya le conocía.

Luego de esa extraña presentación, el clima empeoro y comenzó a llover, por lo que nos ordenaron ir a nuestras habitaciones, Junsu y yo pensamos en caminar de compañía hasta nuestras respectivas habitaciones, pero un enfermero llego a por él, diciéndole que el director necesitaba hablar con él, así que yo me fui tal y como lo habían ordenado, a mi habitación.

Juro que cuando me di la vuelta y me eche a andar hacia mi habitación pude sentir sobre la nuca esa sensación que da cuando alguien nos observa, sólo que esta vez no me di cuenta que no era un síntoma del medicamento ni de mi esquizofrenia, en efecto, alguien me observaba y la piel se me erizo.

La lluvia parecía que duraría toda la noche, había mucho ruido y yo no iba a dormir de nuevo, los rayos no me gustaban… la cama no era segura cuando llovía, decidí ir a mi escondite, esta vez no se me olvidarían los zapatos, cogí mi grueso suéter y me puse en camino a la azotea.


De camino, tuve que tomar un atajo porque uno de los enfermeros estaba por el pasillo que llevaba a las escaleras para la azotea así que tome otra ruta, suerte que llevaba ahí bastante tiempo en ese lugar, lo que me permitía moverme libremente por entre los pasillos y corredores cuando me quería escapar o esconder para estar solo; tuve que atravesar el comedor y luego las salas de los consultorios, de nuevo esa sensación de ser observado y opte por no detener mi paso,  al fin pude ver las escaleras de servicio que llevaban a la azotea, mi escondite, el único lugar donde me daba lo mismo que estuviera lloviendo a cantaros y que los rayos acabaran con todo, ese era el único lugar que me hacía sentir a gusto y me hacía olvidar que yo era un interno más en ese hospital de locos.



Continuara...

CAPITULO 1



No me agrada tener que levantarme en este lugar, hubiera preferido mil veces escuchar los gritos escandalosos de mi padre como lo había hecho todos los días de mi niñez, este lugar me enfermaba y no había mucho por donde distraerse, no a menos de que un maldito enfermero me siguiera a mis espaldas.

Tardaron mucho en traerme aquí, no es que no se hubieran dado cuenta antes, solo que necesitaban un detonante para ver mi debilidad, nunca lo tuve hasta que supieron que no debía estar donde ellos, no había lugar para mí, porque yo no era como ellos.

-¿Escuchaste los nuevos rumores? Dicen que está realmente mal ese sujeto.

Rumores, rumores, por donde quiera siempre hay rumores, la gente suele apegarse a ellos por mera diversión y en este lugar, lo último que había era diversión, para que, a nadie le importa la triste y repugnante vida de uno como nosotros, no es que yo fuera como ellos, pero si me encontraba aquí es porque tampoco era como los de afuera.

Esquizofrenia aguda con tendencias paranoides en su grado crónico era lo que habían dictaminado los especialistas, fui catalogado como loco inmediatamente, claro que nadie se dio cuenta hasta que fue tarde, no mucho para mí, para mí nunca lo fue porque aprendí a vivir con eso desde que era un niño tan solo, esas voces en mi cabeza eran las únicas que me acompañaban donde quiera que yo iba, y no es que fueran malas, no siempre las obedecí, yo las controlaba, no fueron culpables de que ese día mi madre dejara huérfano a un niño de 15  años, y que minutos más tarde mi padrastro alcohólico la alcanzara en el infierno, pero como nadie quiere a los huérfanos es más fácil deshacerse de ellos, mucho más si se trata de un demente como yo, por eso desde ese día deje de existir para el mundo, aunque quizá nunca existí.

El domingo de vistas familiares… no entiendo porque lo siguen llamando así, si saben que si estamos aquí es por culpa de esos que llamamos “familia” o incluso estamos quienes de eso nada tenemos, nos hallamos igual aquí que afuera… solos.

Los pasillos de nuevo fueron lavados esa mañana, el fresco aromilla del limpia pisos aún se puede detectar, claro que aquí  a nadie le importa eso, quizá soy el único que le da importancia y es capaz de identificar entre un lavanda-primavera o un brisa marina, el de esa mañana era brisa marina, eso era bueno, siempre que el olor se impregnaba en mi nariz me hacía divagar en cosas fantásticas y sueños tontos, siempre me había imaginado como era sentir el verdadero olor de la brisa del mar, yo nunca conocí el mar, aunque siempre había querido ir mis padres nunca me llevaron, recuerdo que cuando yo tenía 5 años mi padre me había prometido llevarme y enseñarme a nadar, claro que con los días quedaba claro que eso nunca iba a pasar, se ocupada todo el tiempo de recordarme a la puta que tenía por madre, pasaron los años y en su olvido quedó la promesa de algún día llevarme y enseñarme tantas cosas como lo hubiera hecho cualquier padre con su hijo, mi padre cuando se lo proponía era realmente un buen padre, lástima que esos instantes dejaron de llegar cuando yo había cumplido los 6 años, desde entonces me vi solo, a los 10 años les pude decir un último “lo siento” porque fue la última cosa que alcanzaron a escuchar cuando sus ojos aún retenían mi imagen en ellos.

-Changmin deberías estar afuera como el resto de los internos, el día es hermoso afuera, ven conmigo te buscaré un buen sitio, cualquier lugar es mejor que este ahora.

Como si en ese lugar pudiera haber un “buen lugar” no lo había, desde que entre aquí por primera vez hasta el día de hoy, nunca me había sentido a gusto, pero no importaba, era el único lugar en el que podía estar, era mi casa, como ellos lo decían.

Tal como lo dijo el doctor, parecía un buen día y me dejo en una banquita junto a la fuente cerca de los dormitorios, pronto me halle jugando con mis dedos en el agua, fantaseando en las nuevas formas que mi mente maquinaba para escapar de mi enfermero personal, ese que me habían asignado desde que intente ahogar en la sopa a otro paciente, pero es que él se lo había ganado, no dejaba de burlarse de mí y no dejaba de llamarme “marica”, además su voz chillona me irritaba por demás, debo admitir que desde ese día ningún interno se metió conmigo, pero los enfermeros eran otra cosa, yo sabía que ellos ponían somníferos en mi bebida, ellos querían hacerme dormir por siempre, ellos tampoco querían que yo estuviera ahí porque ellos fueron cómplices junto con los psiquiatras que me habían revisado desde que llegue, ellos me observaban todo el tiempo y me seguían, incluso cuando yo dormía ellos estaban ahí, yo lo sabía, me vigilaban… por eso, trataba de no dormir durante la noche, no me iban a tomar por sorpresa.

Las duchas aquí no son muy cómodas, no me hace gracia tener que pararme en el mismo sitio que esa bola de ridículos que hablan solos, mucho menos me hace gracia tener que escuchar sus pláticas paranoicas, desde que yo llegue siempre opte por darles por su lado, ellos eran los locos, con sus rumores cuchicheándose asombrados y entretenidos, nunca les he prestado atención, pero ese día parecen muy interesados en su nuevo entretenimiento, no como esa vez que los sorprendí hablando de  cómo es que las batas blancas de los doctores, son disfraces para osos; esta vez hablan de alguien… estoy seguro de que era lo mismo que hablaban en la mañana, un nuevo interno… un loco más.

-Sí, serio, te digo que lo metieron a la habitación de aislamiento.

-Uuuy, entonces seguro hizo algo que a ellos les disgusto, ¡seguro él los descubrió!

-¡Ya! Yo tenía razón… el encontró la clave para vencerles al fin.

-No sé, pero dicen que es muy joven.

-¡Yo lo vi! Sí que lo es, pero a mí no me pareció que fuera lo que decían.

-Eso ni de broma ¡dicen que está loco!

-No, dicen que se comió a su perro.

-Pues yo no sé, pero quiero verlo.

-Es peligroso, por eso lo han aislado, dicen que mato a su mejor amigo, yo mejor ni le hablaré…que tal y si nos mata a todos.

-Waaaa eso es horrible, porque si nos mata a todos no habrá con quien pueda jugar jajaja j aja ja

Platicas de locos, ya lo decía yo, siempre buscan la manera de pasar el rato, por eso es que me gusta estar solo.

Los pasos de los enfermeros y doctores al fin han cesado, se escucha el silencio usual de la media noche, pero yo no debo dormir, ellos pueden venir a por mí, será mejor que me vaya a mi escondite, solo ahí estaré a salvo como lo he venido haciendo desde hace 5 años que ingresé a este lugar luego de haber sido internado en varios.

El suelo es frió, se me olvidaron las sandalias… otra vez, mis pasos deben ser cautelosos si no, ellos me pueden encontrar.

-Sujétalo con cuidado, lo llevaremos a su cama, creo que el medicamento le mantendrá tranquilo, recuerda que lo dijo el médico, lo mantendremos vigilado por cualquier cosa.

-Sí, vaya con este tipo, si hasta parece inofensivo.

-Que no te engañe, recuerda eso de “caras vemos, enfermedades mentales no sabemos” puede que parezca inofensivo, pero recuerda porque está aquí.


¡Oh no! Los enfermeros casi me descubren, suerte que ahora estén tan ocupados, de haberme descubierto me habrían llevado a la celda acolchonada, de nuevo, pero al fin logro colarme a los jardines de la azotea, quizá soy el único que ha visitado esos lugares, a ningún paciente se nos permite el acceso a estos, no porque sea peligroso, sino porque ni siquiera está en condiciones dignas de un jardín, todas las noches que puedo subir, me gusta ocuparme en ordenar un poco, cortando las enredaderas y malas hierbas, ahora luce mucho mejor que cuando entre por primera vez, no es muy bonito, pero hice lo que pude y es el único lugar donde me siento a salvo por las noches, incluso aquellas de tormenta, el domo me protege de los rayos.



Continuara...

PROLOGO



Si tuviera la oportunidad de salir, de irme lejos para empezar de nuevo sin duda alguna lo haría pero volvería a él aunque supiera cómo terminaría todo, quizá desde que él me conoció lo supo tan bien como yo, la diferencia es que él siempre lo planeo todo y sin darme cuenta caí en su propio juego, fue divertido por las circunstancias, pero si tan solo yo hubiera sabido lo que iba a pasar quizá me habría detenido a tiempo.

Tuve miedo, autentico terror, las cosas no podían estar tan mal como parecían, yo tenía que evitar que el terminara como yo, él no debía estar aquí, pero algo me decía que debía observar más detenidamente, nada, no había nada que me hiciera dudar, pero la sensación que me perseguía era tan viva, tan fuerte que a veces pensé que era una sensación que no me pertenecía; vacío, odio, miedo, todo acumulado y que podía sentir en carne propia, de cierta manera, era algo tan mío pero que no había razones para sentirlo, era como si estuviera pensando por alguien más, o como si hubiera dentro de mí una persona a la que nunca había conocido, pero que siempre estuvo ahí.

Que más podía hacer ya, todo estaba sucediendo según debía ser, todo fue producto de un perfecto y elaborado plan macabro, lo que ninguno esperó fue que los monstruos de la historia terminaran así, lo aceptaba, yo debía terminar así, porque después de todo fui yo quien lo provocó, si tan solo no hubiera llegado tan lejos, si hubiera obedecido aquellas voces cuando me decían que saltara desde las alturas, cuando me invitaban a dormir para nunca despertar, solo entonces nada de esto hubiera pasado.


Dicen que el destino juega con nosotros como si de piezas de ajedrez se tratara, simples muñecos desechables que se pueden romper en cualquier momento, pero que con astucia e inteligencia cada uno de nosotros estará en el momento adecuado con las personas adecuadas, si eso es cierto, entonces conmigo fue un hijo de puta, se encargó de volverme loco, de romper cuanto había a mi paso, roto por mis propias manos, pero es absurdo culpar ahora al destino de todo, no hay culpables, solo coincidencias, no me arrepiento de nada, solo de no haber hecho que esto terminara antes, de no haber dicho antes lo que debí decirle, pero eso ahora cambiara, le voy a alcanzar y entonces no le dejaré ir, le diré que desde siempre le he esperado, que ha sido lo mejor de mi peligrosa locura.

PELIGROSA LOCURA




Título: Peligrosa Locura
Autor: Jaden
Extensión: Serial.
Capítulos: 9/9





EVERLONG




Título: Everlong
Autor: Fanny YS
Pareja: ChangMin/JunSu
Género: AU



Sentía como caía lentamente. Luego cayó, pero nunca sintió el golpe.

Sus manos y piernas flotaban en una nebulosa cálida de brumas y olores que giraban y se revolvían. Abrió los ojos y la tormenta de luces le llenaron el cerebro. Sonrió. Y cerrando los ojos se dio cuenta que las luces seguían brillando debajo de sus parpados. Su boca se hizo más húmeda y el ruido lo absolvió. Esa noche había sido simplemente alucinante…

Había cantado como un puto loco, la gente lo había mirado y había caído en el hechizo de su voz. Mirando a su público gritando, había sonreído por primera vez en aquella noche, con los ojos cerrados y con el micrófono apretado entre sus manos, guardando las ovaciones en sus infructuosos recuerdos… de otra presentación nocturna que prometía ser inolvidable. Había bebido tanto y su garganta había tragado tanto como había querido,  su boca había atrapado tanta carne y labios llenos de labial como había encontrado en  su camino. Había agotado y llenado su sistema con tanta mierda como la que le habían puesto en las manos. Y ahora ChangMin flotaba, otra vez, como otras noches volaba sonriendo a la nada y a todo a la vez, tumbado en un sillón mugriento, en la sala de una casa que no conocía, con el olor a cigarrillo impregnado en cada rincón y pared, la humedad de cerveza barata y montones de cuerpos moviéndose o drogándose junto a él.

Todo era tan alucinante… e insoportable.

Se levantó, no resistiendo más tan esplendoroso panorama de nada. Sus pies chocaron y su cuerpo tembló con una amenaza, que casi ni sintió, de caer al suelo. Maldita mesa, quédate quieta, la maldijo por lo bajo, susurrando palabras que fuera de su boca sonaron a lenguas extrañas e inentendibles, y la mesa pareció entenderlo, porque no se volvió a mover. Sus ojos se centraron por un momento en dos chicos, varones,  en el sillón de enfrente, y en como sus labios se comían entre si desesperadamente, sus manos parecían serpientes estrangulándose los cuerpos con hambre. Era un cuadro de digno tributo, relleno de drogas,  al erotismo. De ningún modo le iban los chicos, por supuesto, pero…  era una noche de mierda a esas alturas de su día, y eso en sus narices simplemente no podía pasar desapercibido en su hormonal y despierto cuerpo anestesiado. Así te pone inhalar tanta mierda ChangMin, se dijo sonriendo, mientras apartaba la vista y comenzaba a caminar.

Había tanta gente que no conocía, y no le importaba no hacerlo. Volvió a sonreír a la nada vagando por aquella casa llena de gente, vago hasta que se cansó y su mente comenzó a regresar solo un poquito a una realidad un poco peor y más desastrosa que su mente.  Una sombra de curvas pronunciadas y muslos en minifalda se atravesó en su camino, totalmente ebria y más drogada que él. Sintió las manos delicadas de la chica cuando la tuvo enfrente, mientras se acercaba sin prevenirlo, a tocar sus labios con su boca, antes de que sus labios se tocaran, unas arcadas enormes y veloces subieron desde su estómago hasta su boca, y sacudió la cabeza negando mientras se alejaba, intentado mandar muy lejos el sabor agrio y traicionero de su lengua. Antes de que pudiera cerrar la puerta del baño, la mierda que salía de su boca no había ni tocado el retrete, sino el piso de azulejos blancos, mientras sus ojos se llenaban de lágrimas y se ahogaba con su propio vomito. Apretó tan fuerte los ojos y quiso por un momento enterrar su cabeza en el suelo. Más mierda, mas saliva agria llenando su boca.

Alguien llamo a la puerta detrás de él. Se miró por última vez en el espejo frente a él y revolvió el agua dentro de su boca antes de escupirla. Todo aún estaba dando vueltas, pero estaba más  liviano. Una débil sonrisa tembló en sus labios cuando miro su reflejo en el espejo, sus ojos estaban rojos y cansados, tenía una pinta de muerto viviente, entonces la puerta se abrió, y sobre el reflejo en ese espejo en donde se miraba,  la cara de un joven de porcelana se asomó. Real o ficticio, ChangMin no lo sabía, estaba bien volado, pero ese chico realmente parecía un muñequito pelirrojo.

Solo duro solo un instante el contacto de sus miradas a través del espejo, luego el pelirrojo se fue, seguramente asustado por su asqueroso aspecto,  y ChangMin quedó mirándose sólo en el espejo. Salió del baño a trompicones lentos a medida que todo en su mente se volvía más nítido, las suelas de sus zapatos se raspaban quedamente con el sucio suelo y pasando los dedos por su largo cabello comenzó su caminata de regreso a algún lugar. Antes de darse cuenta ya estaba de nuevo en la sala de esa casa, mirando todo a su alrededor. Y de pronto se sintió pequeño, aburrido. Algo se atravesó en su campo de visión, y perdió la atención, de nuevo.

El pelirrojo de porcelana estaba justamente ahí parado, en medio de aquel infierno luminoso y ruidoso. ¿Así puede verse un chico?, se preguntó casi con un reproche de curiosidad. Metió las manos a sus jeans, apartado la vista, y sacó su cajetilla abollada de malvoros, luego de meterse uno a la boca, sus pies ya se estaban moviendo en dirección a la puerta más cercana.


Sus labios dejaron salir el humo, y a medida que se diluía con el frio viento de la noche, sus músculos se sintieron como plumas.

-Estuviste increíble.

ChangMin se giró apenas las palabras sonaron tan peligrosamente cerca de su oído. -¿Qué-e?- Y al verlo, casi se atraganta con el humo en sus pulmones.

-Hoy.- hablo de nuevo el chico pelirrojo. Su sonrisa era arrebatadoramente perturbadora. ChangMin pudo mirar su rostro detenidamente, sus ojos pequeños estaban cubiertos de sombras negras y delineador, y sus gruesos labios brillantes, cuando los mojaba con su lengua y se movían al son de sus palabras.  –Tu presentación, tu banda.- ChangMin entonces entendió, seguramente le había visto en el club de YunHo esa noche con su banda.

ChangMin no supo que contestar, así que solo asintió dando otra calada a su cigallo, junto con un “Gracias” apenas entendible.

-Me regalas uno… -dijo el chico mirando su boca, ChangMin no encontró problema y extendió la cajetilla. El pelirrojo rio. Aquella risa se extendió hasta sus ojos, donde un brillo, entre tanto negro, apareció de repente. –Sí, uno de estos estará bien por ahora. -  ChangMin tirito, de frio, de una sensación extraña que se disparó en ese momento, de cansancio, o quizá de tanto que había metido en su organismo, de lo que fuera, su cuerpo tirito, y luego de que terminara de encenderle el cigarrillo, el chico volvió a hablar, revelándole algo que hasta ese momento no se le había ocurrido o querido saber. –Me llamo JunSu.-

-ChangMin. –

-Sí, ya lo sabía.- JunSu pudo mirar la duda en los ojos del castaño. –Así fue como te presentaron con tu banda, son buenos.  – JunSu dio una calada a su cigarrillo, y ChangMin pudo mirar el esmalte negro de sus uñas. - Yo también canto.

-¿En serio? – JunSu sonrió, ChangMin por fin parecía internarse en aquella extraña conversación.

-Sí. –JunSu rio. ChangMin le regalo una mueca, que viniendo de él, significaba una sonrisa.

-Deberías visitar el club de YunHo, seguro podrías probar y quizá él te de algo.

-Sufro de pánico escénico, pero podría intentarlo algún día. –JunSu sonrió entonces más grande. ChangMin no pregunto más,  los labios del pelirrojo tocaron delicadamente el cigarro entre sus dedos y dando una calada dejo de mirar a ChangMin. ChangMin lo miro detenidamente mientras todo entre ellos era silencio. -¿Tu… -ChangMin también dio una calda a su cigarrillo, y JunSu titubeante, continuo.- Te presentaras la siguiente semana otra ves?

-Posiblemente, ¿Iras?- ChangMin estaba drogado, si, y un poco borracho, sí; ¿a quién engañaba? estada bien colocado, pero podía mantener una conversación decente y coherente, y… sabía perfectamente lo que estaba pasando; JunSu estaba flirteando con él, y él estaba siguiendo el juego. ¿Qué  de malo podría suceder? Se preguntó con gracia. Terminar en un coqueteo con un  chico, no era precisamente parte de su plan esa noche; sexo, drogas y Rock –and Roll-, pero estaba ocurriendo y eso en si era bastante gracioso, y quizá curioso. De pronto, la imagen de los chicos en el sofá le llego como una bala de fuego a la entrepierna; rápida y certera, con un fuego que no quemaba, pero sí que calentaba… ChangMin sacudió la cabeza, comenzaba a hacer menos frió.

-Quizá vaya.- Los ojos de JunSu no se apartaron de ChangMin, entonces se dio la vuelta y con una sonrisa en los labios comenzó a caminar dentro de la casa.  –Necesito algo más caliente que este cigarro…

ChangMin trago saliva y algo le hizo tiritar de nuevo. ¡Puto frió y puto calor!  Algo se encendió sin avisar, tentado por la curiosidad tras la imagen que le regalaba JunSu de su espalda perdiéndose entre toda esa multitud de jóvenes. ¿Sería demasiado peligroso si se dejara llevar por esa quisquillosa curiosidad? , se cuestionó rápidamente y rápidamente obtuvo su respuesta, no lo sabía, no tenía ni puta idea y ¿qué más daba?, podía culpar a su mente drogada de no saberlo, así que arrojando el cigarrillo al suelo, sus pies lo llevaron adentro de nuevo. Distinguía perfectamente esa melena corta al rojo fuego en toda la casa, entre tantos chicos y chicas alrededor bailando, y como el dueño de esta giraba el rostro solo para regalarle visiones de sus bonitos ojos; invitándolo, incitándolo.

Alguien choco contra su cuerpo abrazándolo al instante, haciéndole perder el equilibrio, y fue en ese momento en donde perdió de vista a JunSu. –Lo siento Min, lo sientooo~. – Lidiar con un Park YooChun totalmente ebrio no era precisamente lo más genial del mundo en ese momento. -¿A que yo soy soy el mejor baterista del  muuundndom, cierto?

-Quítate Park y vete a coger o a beber o que se yo.- ¡Carajo!

YooChun se marchó a trompicones cuando una morena de grandes tetas pasó frente a él, dejando a ChangMin perdido y extraviado. Perfecto momento para que YooChun entrara en acción y desapareciera. Aquel hombre cazaba todo lo que se pasara en sus narices. Pronto ChangMin se preguntó, lo que habría pasado si YooChun hubiera visto a JunSu, ¿le habría cazado?, de YooChun se podía esperar cualquier cosa cuando alguien le atraía y le robaba la atención, JunSu por supuesto llamaba la maldita atención con esos cabellos y ese andar… Y se encontró también, esperando urgentemente que aun ni siquiera se hubieran cruzado sus caminos esa noche. Un picoteo de desilusión se le atravesó en la cara imaginando a YooChun y JunSu, No seas imbécil ChangMin, se reprimió sólo y medio mareado. Su cabeza bajo y sus ojos miraron el suelo  antes de cerrarlos para recuperar algo de conciencia, de pronto alguien tomo su mano y dándole un jalón abrió los ojos para mirar; ahí estaba el rojo y los ojos que ChangMin había perdido de vista. Sonrió medio idiotizado, medio conteniendo una sonrisa.  ChangMin lo había decidido.


La puerta se azoto con fuerza y muy ruidosa, pero ninguno de los dos fue capaz de escucharla, más alto y brutal era el sonido de la música afuera, que ni ellos ni nadie más habría escuchado. Su escape había sido ignorado por todos, poniendo el seguro de la puerta como su  única barrera, sus bocas se encontraron violentamente en ese baño solitario. Los movimientos de ChangMin eran torpes, pero impulsados por una emoción desconocida, eran lo suficientemente firmes para no equivocarse en su necesidad y búsqueda, tocando aquí y allá, empujando, jalando  las ropas de JunSu por mero instinto, desde su pequeña cintura hasta su trasero, metiendo las manos entre las telas ligeras, buscando su piel…  Comenzando  a deshacerse de cada tela que traían en el cuerpo. Sus pechos planos y desnudos colisionaron en un abrazo fuerte y necesitado cuando sus chaquetas y playeras terminaron en el suelo regados, las manos del pelirrojo no perdieron tiempo en rodear el cuello alto de ChangMin al que apenas dio alcance por su estatura para volver a besarle. Fue electrizante ese primer toque de sus pieles, sintiendo como sus pechos se inflaban y se deshacían cada que respiraban fuertemente, y los latidos impetuosos de sus corazones bombeaban poderosamente todas las emociones a cada parte de sus cuerpos. Sus labios se hinchaban con cada mordida, con cada lamida, y sus jadeos eran incapaces de llegar a sus propios oídos a causa de la música. Era como interactuar con mímica; con miradas cargadas de  deseo, con gestos acalorados y movimientos bruscos, leer cada pensamiento con las expresiones reflejadas en sus ojos rellenos de lujuria.  Sentir el calor de los fuertes brazos de ChangMin rodearlo y tomarlo de las nalgas para levantarlo y sentarlo sobre el deforme lavabo, hizo jadear a JunSu con fuerza y sorpresa, tanta, que le hicieron temblar y aferrar sus piernas a las caderas del otro. ChangMin se lanzó enseguida, sujetando sus muslos, necesitando probar más de esos labios de pecado; encontrar la boca de ese misterioso pelirrojo hasta robarse toda su saliva, pero éste lo detuvo colocando sus manos en su pecho caliente y firme. ChangMin lo miro dudoso, preguntándose si algo no estaba haciendo bien, si estaba siendo un imbécil, quizá podría…, ok, soy un idiota, se golpeó la cabeza el mismo en su mente, era la primera vez que hacia esto con un chico…, pero pronto la boca de JunSu se elevó en una sonrisa divertida, confundiendo aún más a ChangMin. Ante sus ojos, JunSu llevo una de sus manos a la bolsa trasera de sus pantalones mientras la otra resbalaba quemando y acariciando el pecho de ChangMin, sin apartar sus ojos de él, como diciéndole que esperara, que fuera paciente y aguardara. Pronto y más rápido de lo que pensó, JunSu hayo lo que buscaba, y con una sonrisa y movimientos rápidos, mostro a ChangMin una bolsa transparente de plástico con pastillitas dentro. ChangMin sonrió apretando los muslos de JunSu, y éste, travieso pero más caliente y ansioso que antes, saco solamente una. Colocando enseguida la bolsa detrás de sí, en algún lugar, llevo la pequeña y colorida píldora a sus labios, abriendo la boca y depositándola en su lengua. Todo, absolutamente todo ante la atenta y absorta mirada del castaño. JunSu tenía un brillo mágico y peligroso en los ojos,  y eso ChangMin sabía, lo tenía completamente hipnotizado. ChangMin había caído en un hechizo, en un encanto de color rojo. Fue entonces que JunSu se acercó a él, compartiendo los placeres que traía consigo; en su boca, con sus caricias, sus ojos, y entre las piernas, y por supuesto que ChangMin estaba deseando tanto probar.

El aliento de su boca golpeo de nueva cuenta, luego otra y otra y otra vez en el espejo empañándolo mientras jadeaba acaloradamente, se mordía los labios y luego los mojaba con su lengua, los apretaba y abría la boca desesperadamente para respirar. Ese era el reflejo de JunSu frente al espejo, y detrás de él, ChangMin no podía dejar de mirarlo y mirarse también. Su rostro, su boca, su cabello, todo era tan endemoniadamente sensual en JunSu, en cada gesto y en como de a ratos volteaba la mirada a través del espejo para mirarse y mirarlo, con esos ojos negros absorbiendo a ChangMin. ChangMin volvió la mirada a la espalda de JunSu, admirando cada vertebra de su columna cubierta por piel, mientras sostenía con fuerza sus caderas  embistiéndolo sin reparo y sin descanso, siguió con los ojos hasta la espalda baja del pelirrojo y luego a donde sus cuerpos se conectaban, ahí entre sus nalgas, solo para admirar y comprobar lo que estaba sucediendo. De muerte, alucinante, alucinante… Un latigazo tremendo le azoto el cuerpo haciéndolo tensarse, estremecerse, haciéndolo gemir tan ronco y cerrar los ojos. Todo estaba dando vueltas, todo estaba quemándose, todo estaba en completo ruido, era caos abrasador, y un caos al que se dirigía, sin pensarlo mucho  para perderse. ChangMin abrió los ojos nuevamente. Quería más.

Nada además de la música podía escucharse, pero ningún sonido fue necesario o importante cuando sus miradas se conectaron otra vez a través del espejo, brillando y derritiéndose con cada electrizante embestida que daba empujando a JunSu sobre el lavabo. Su rostro se deshizo cuando ChangMin, en una embestida certera, encontró y dio en el punto exacto sin saber, haciendo a JunSu casi caer de no ser por sus brazos. Perfectamente pudo admirar a JunSu en el espejo cuando eso pasó y ChangMin supo que aquello podía llevarlo al climax sin ningún esfuerzo, haciéndolo correrse y apresurando su orgasmo; mirando ese bendito rostro con cabellos rojos vuelto loco de placer. No, no… no quería que terminara, todavía no, sin embargo el tiempo se agotaba y su cuerpo se rendía. JunSu tenía algo, JunSu le estaba dando algo, le estaba mostrando algo que no conocía y nunca creyó que existiera, mucho. Todo era condenadamente peligroso e infinitamente placentero… pero no había cabida para nada en sus pensamientos más que  JunSu en ese espejo, su cuerpo desnudo frente a él, y su esbelta espalda contrayéndose mientras lo penetraba unas cuantas veces más, solo un poco más…

El asombroso climax se asomó tan, tan cerca… mostrándole un oasis rojo y de pronto…

-ChagMin, ChangMin, ¡ChagnMin! ¡Mierda, despierta, no puedes morirte aun! ¡¿Qué tanto le diste YooChun?!

-¡Nada, yo nada! Él estaba con KyuHyun, pero el pedazo de idiota se me perdió desde hace un rato….

-Búscalo, YunHo va a matarlos… y a mí también si este pequeño imbécil no despierta ya.

-Sigue respirando, no te pongas como si fueras su madre…

Las voces y sus agudillas y fuertes palabras hicieron temblar su visión, pronto JunSu, y todo lo que lo rodeaba se desvaneció como un sueño rápidamente, ¡Maldita sea, que pasa! perdiéndose en la oscuridad y luego en las agujas de luz que entraron en sus ojos cuando los abrió para encontrarse con un JaeJoong molesto y preocupado, con sus cabellos rubios despeinados, y un YooChun cagandose de risa. Aquello le provoco el dolor de cabeza más explosivo y tremendo de hacia muchas semanas no tenía. Definitivamente ninguna resaca seria como esta.

-Te lo dije, aún vive.

-Cállate YooChun, es todo por hoy, nos largamos de aquí.- JaeJoong riño a YooChun que aun reía y pronto éste se fue en busca del otro, medio a trompicones aun por lo ebrio que se encontraba,  luego JaeJoong volvió a donde él comenzaba a recuperar un poco la cordura y orientación en lugar tiempo y espacio. Mierda… estaba sentado en el mismo sofá mugriento, medio vestido, sudando como cerdo y con unas tremendas ganas de echar los pocos alimentos que había comido ese día, fuera de su cuerpo.  –Y tú, -le dijo JaeJoong señalándolo y amenazándolo. –Levántate y ponte tu camiseta, y… tapate o deshazte de eso… - dijo finalmente y luego se alejó contestando su teléfono que había comenzado a soñar. – ¿Tu primo? Si ya se…. Estamos ya por salir de aquí, te veo allá cariño.

Mierda, mierdamierdamierda, lo había imaginado, lo había alucinado todo. Todo lo que se había metido y bebido esa noche, traicioneramente, habían hecho que su imaginación se lo cogiera por el culo a él y su mente. ¡Mierda, mierda!  Y justamente ahora tenía una tremenda erección dentro de sus pantalones que dolía horrores y tenía mera inspiración en un alucín pelirrojo. Imbécil… se riño él mismo por milésima vez. ¡Carajo! Puto viaje que se había dado.



No había pensado mal, ese era el inicio de una resaca de muerte.

El bar de YunHo estaba en completo silencio a las siete de la mañana, con el letrero de ‘Closed’ en la puerta. YooChun balbuceaba quien sabe que cosas entre sueños, rendido sobre una mesa y salivando como perro. Asqueroso. Pensó ChangMin apartando su mirada de él, volviendo sus ojos a la barra frente a él,  en donde se encontraba sentado. YunHo había partido de la fiesta muy temprano la noche anterior, dejándolos solos, y con el completo peligro de que hicieran lo que quisieran. Por supuesto todos lo habían aprovechado al máximo, menos y por supuesto, su novio JaeJoong, y que justamente ahora los tenía como niños regañados.

-YunHo está por llegar en cualquier momento.-Dijo el rubio del otro lado de la barra.

-Ya lo has dicho muchas veces, podrías dejar de hacer eso JaeJoong…

-Deja que le diga a mi Yun cómo te encontré.

-No es mi padre.

-No, pero si es uno de tus mejores amigos, tu jefe y tu manager…

ChangMin bufo dándole la razón a JaeJoong, YunHo iba a matarlo, si el novio de éste iba a contarle quien sabe que cosas con su boca que tenía la fama de exagerar todo. –Está bien, quiero tregua… y nadie sabrá como JiHoon estuvo detrás de ti toda la fiesta, sabes que YunHo lo odia… -JaeJoong lo miro con sus ojos afilados y fingidamente indignado por su contraataque.-

-Él no me deja en paz. Osh! Está bien…~  –Resolvió JaeJoong de inmediato sabiendo que estaba en un terreno neutral.

ChangMin sonrió recargando su cabeza cobre la palma de su mano con el codo sobre la mesa. YunHo y JaeJoong llevaban saliendo ya muchos años y sabía lo mucho que se querían, sin embargo JiHoon, ex amigo de ambos, no se resignaba a su relación, aprovechando cualquier momento para atrapar a JaeJoong aun y a veces en contra de su voluntad. ChangMin recordaba todas las veces que YunHo y JiHoon habían peleado a golpes en las muchas fiestas y lugares en que se había encontrado, había sido bastante raro y problemático en todas ellas, pero pronto se acostumbró, siendo él un completo heterosexual, y YooChun un playboy bisexual constituían un grupo de amigos bastante raro, pero bien unido. Aunque esa clase de sueños suyos en las ultimas horas no sonaran tan de un chico heterosexual como él. Un flashazo de su imaginación lo atormento con el rostro del pelirrojo, y tratando de olvidarse, prefirió cambiar el tema preguntando a JaeJoong -¿Por qué tuvo que irse YunHo anoche?

-Su primo viene de visita para la cuidad, al parecer para quedarse a vivir acá. Yo solo lo he visto en fotos, es muy lindo y bastante guapo. –JaeJoong siempre dando detalles de más. -Su vuelo se adelantó, YunHo y yo iríamos a recogerlo hoy por la tarde, pero algo hizo él y se adelantó… Como no conoce ni mierda la cuidad YunHo tuvo que ir por él, por cierto ya se tardaron…, en fin y como todos ustedes estaban ya bien entretenidos en esa fiesta,  me quede a cuidarlos y por poco el imbécil de JiHoon casi me atrapa solo en el baño, si no fuera por ti.

-Of course~ - por supuesto que ChangMin lo había salvado.

Las bocinas del auto de YunHo anunciaron su llegada interrumpiendo la charla informativa de los acontecimientos que ni idea tenía el castaño. ¿YunHo tiene un primo?, se preguntó ChangMin bostezando. JaeJoong salto de su asiento y salió disparado a la puerta abriéndola de par en par con una sonrisa enorme, ChangMin solo se giró junto con la silla, esperando a que los dos novios y el supuesto primo entraran al lugar. JaeJoong retrocedió dando paso a los recién llegados, y ChangMin inevitablemente volvió a bostezar.

-Este es mi primo JunSu, JunSu, este es JaeJoong.

-Es un placer cono…

Dejo de escuchar todo, todo. El corazón de ChangMin golpeo tan fuertemente dentro de su pecho que casi lo hizo caer de la silla en donde estaba sentado, y abriendo los ojos como vil lunático, no aparto la mirada de la puerta, con la boca seca y la cabeza flotando en expectación, hasta que por fin los primos entraron al lugar y pudo mirarlos.

YunHo, alto y moreno estaba a un lado de su primo, un chico bajo y…

Rojo; cabellos rojos y ojos negros: JunSu.

¿Había sido solo un sueño, verdad?


Fin.