jueves, mayo 01, 2014

¿COMO MANDAR MI FANFIC?

Es muy fácil, solo tienes que enviar un mensaje a minsu.world.esp@gmail.com, adjuntando tu archivo en Word, y con los siguientes datos:



*Nombre de autor: -----------
*Titulo (del fanfic): ------------------
*Tipo: ------------- (serial -varios capítulos-, oneshot o drabble)
*Estado: ------------- (Terminado o proceso)
*Advertencias:--------------- (en caso de que las haya)
*Genero: ------------ 

Si deseas que colguemos algún enlace, imagen, etc, también debes adjuntarlo :)







DRABBLE

ONESHOT


BRILLAS by Fanny YS
EVERLONG by Fanny YS
HEAVEN´S DAY by ItkaBeauty
JUEGO DE AMOR Y SEDUCCION by KimYunjae Jung



SERIAL




PELIGROSA LOCURA by Jaden / Terminado
UNA SIMPLE APUESTA NO ES COSA DE JUEGO by Lupita Sandoval / Proceso








EPILOGO

Evanescence Field Of Innocence

Dicen que cuando mueres toda tu vida pasa delante de tus ojos, pero no, ese no era el caso, cuando mueres únicamente ves lo que quieres ver, el recuerdo que quieres mantener en tu mente antes de partir a ningún lado, aquello que quieres atesorar hasta la eternidad.

Si has encontrado algo que nunca buscabas, no le dejes ir, recuerda que en esta vida nada pasa porque sí, ni nadie llega porque sí.

Hay personas que llegan a nuestra vida y se van del mismo modo que entran, pero existen otras que llegan para quedarse por siempre, ya sea como un bonito recuerdo o como una bonita presencia, las circunstancias las decides tú, si estás dispuesto a formar parte de su vida, le dejarás que forme parte de la tuya, la diferencia está en hasta dónde quieres que esa persona llegue en tu vida,  ¿Qué es lo que dejaría que hiciera por ti? ¿Qué harías tú por ella?

Llámenme loco, estúpido si quieren, pero si yo tuviera la oportunidad de escapar, de vivir de nuevo mi vida, haría exactamente lo que he hecho, le buscaría de nuevo, le permitiría entrar en mi vida de nuevo aunque me rompiera otra vez, solo cambiaría una cosa… el hecho de nunca haber dicho lo que sentía cuando quise decirlo.

Entonces quise atesorarle a él, quise llevarme su última sonrisa, su último te amo en mis oídos, su último beso entre mis labios y quise seguirle a donde sea que él fuera.

Tome el arma que yacía a un lado de su cuerpo, estaba cargada, lista para disparar, era la misma arma que hasta hace unos momentos me hubiera quitado la vida, que ironía.

Por ese memento no hubo voces que me dijeran que hacer, esto lo hacía porque yo quería, le iba a alcanzar, se lo dije, no iba a ningún sitio sin no era con él, se había ido y yo le iba a alcanzar, en el infierno, en otra vida, no lo sé, pero le iba a alcanzar.

-¡Las manos donde pueda verlas! ¡Suelta el arma y ponla en el suelo! Escucha muchacho, estas rodeado, lo sabemos todo, no te queremos muerto, tú no eres el malo aquí, deja el arma junto al cuerpo.


Les escuchaba, pero mi mente no estaba ahí, es como si aquellas voces que siempre vivieron en mi cabeza hubieran bloqueado todo y de pronto deje de escuchar, solo había silencio, como otra veces esta vez no había obscuridad, solo estaba el, me había sumergido en mi peligrosa locura.



CAPITULO 9

Si tan solo hubiera puesto más atención, si tan solo no hubiera sido tan estúpido esto nunca habría pasado, ahora sabia cosas que hubiera preferido nunca saber y haber muerto sin saber de su existencia, pero el destino se encargaba de hacerme saber que a los miserables como yo, no se les concede el beneficio de la duda.

Desde siempre supe que mi padrastro no era mi verdadero padre, que mi madre era una prostituta, viví con ese conocimiento desde siempre, lo que no supe es que mi verdadero padre se había suicidado aparentemente por mi culpa, por haber provocado su muerte, mas no suicidio, pero lo que mi padre no supo es que al acabar con su vida su hijo, el hijo que había tenido dentro de su actual matrimonio, había presenciado todo, el impacto del hecho dejo secuelas en su hijo, que necesitaron años y años de terapia psicológica.

Lo cierto es que yo no fui culpable de la muerte de mi padre, en alguien debía recaer la culpa, el odio de esa mujer, la locura de su hijo y la muerte de su marido… algún culpable debía haber y ella me eligió a mí.

Nada fue casualidad, las notas que recibí desde aquel día en mi escondite secreto de la infancia, el supuesto amigo anónimo que me regalaba tarta de manzana, el escándalo que me colocó frente al mundo como “el adolecente psicópata que descuartizó a su madre y padrastro vivos”, mi estancia en ese psiquiátrico por tantos años, conocer a Junsu, hacer que me sintiera atraído por él, que me tuviera en sus manos, bajo su poder, enamorarme de él, todo fue producto de su elaborado plan, terminó conmigo, lo había hecho desde el momento en el que lo vi a él.


Sus fríos ojos se clavaron en mí, me miró como si mirara una cosa inservible, como si en vez de verme a mí estuviera viendo algo grotesco, no me dolía el saber que era el mismo Junsu quien terminaría con mi vida; atado en esa silla como aquel día en el que debí morir, Junsu me observaba mientras su madre hablaba, esa mujer estaba realmente loca y había arrastrado a Junsu a su locura.

Me negaba a creer que la misma persona que días antes me había hecho creer que podía curarme, la misma persona que me había devuelto a la luz en ese lugar tan obscuro, que esa misma persona desde siempre había deseado mi muerte.

-Vaya que resultaste un objetivo fácil Changmin, mira que permitirte caer en esta situación, apuesto que nunca lo pensaste, pero ya que sabes toda la historia, debo presentarme oficialmente-me tendió la mano- Hola Changmin, me llamo Junsu, soy tu amigo el de las notas… soy tu hermano.

Puñaladas de dolor se clavaban en mi pecho, el dolor físico que estaba sintiendo en ese momento era lo de menos, ignoraba aquellas cortadas en mi espalda provocadas por esa mujer, la madre de Junsu, ignoraba también los golpes en mi rostro, lo que me mataba era saber que él lo había planeado todo, él siempre lo supo y aún así me hizo enamorarme de él.

Quería tomarlo por los hombros, que sus ojos me dijeran que realmente todo fue una mentira, quería escucharle decir que me odiaba una y mil veces, que nada de lo que me hizo sentir antes había sido real, porque a pesar del monstruo que era yo le amaba, a pesar de que me había roto con sus manos, yo le quería.

-Junsu… ¿Porque? –le mire.

-Porque… ¿Porque? ¡Porque eres basura niño! –su madre respondió por el- por eso mereces sufrir.

-¡Quiero que él lo diga maldita sea! –un golpe sordo en mi rostro, la muy infeliz me había atizado con un trozo de fierro.

-¿Para qué preguntas lo que ya sabes Changmin?

-Esta no es nuestra guerra Junsu, no dejes que el odio de tu madre te envenene el alma… yo no te odio

-¡Cállate mierda!

De nuevo me había dado, y mi nariz comenzó a sangrar, pero no me iba a matar tan fácil, de eso estaba seguro, lo iba a hacer lentamente.

-Sabes… si tan solo hubieras puesto más atención, esto jamás hubiera pasado, lástima que tu informante tuvo que morir.

-¿Oscar? ¡Tú lo mataste!

-Si, así es, el muy entrometido se estaba dando cuenta de todo y lo encontré husmeando en los expedientes, no iba a dejar que arruinara todo, no iba a dejar que me descubriera y tuvo que morir luego de contarte sus últimas sospechas, suerte que pude evitar que te dijera más.

-¿Pero… y los disparos? Escuche disparos –si a él lo había matado la noche anterior, ¿Por qué había disparado?-

-Fue para que mi madre pudiera entrar, pero ya aclaradas tus dudas ¿Podemos seguir?

Era tan monstruoso, sin duda alguna no se trataba del mismo Junsu que yo había conocido, ahora entendía las palabras de Oscar

-Toma cuidados muchacho… no es lo que parece, toma cuidados, o terminarás como quiere, en su poder… he visto cómo te mira, lo he visto

Y así había sucedido, él no era lo que parecía y termine en su poder, me destruyo, me rompió, me había matado y ahora se iba a encargar de matar mi cuerpo.

-No lo hagas Junsu, tú no eres así

-¿Qué sabes tú de mi manera de ser?

Se escuchaban pasos abajo, alguien había entrado, se escuchaban voces también y la madre de Junsu fue a ver, era mi oportunidad para hacerlo volver a mí.

-Junsu, por favor, sé que no estás bien, pero no estás loco, es ella quien te está manejando, por favor, no hagas lo que ella espera que hagas, no te vuelvas un asesino, no lo eres.

-No, no sabes lo que dices, no me conoces

-     -Escúchame Junsu, si me sueltas podremos escapar, nos iremos lejos, solo tú y yo… por favor escapa conmigo.

Le estaba suplicando, no por mi vida, quería hacerle volver, quería de vuelta al Junsu que conocí, ese monstruo asesino era solo producto de la locura de su madre, de una venganza sin sentido que ella se había encargado de pasarle a su hijo, una guerra que no le correspondía ni a él ni a mí.

-Está bien Junsu, mátame si es lo que quieres, pero solo si es lo que realmente tú quieres, no porque ella te dice que lo hagas, te doy esas opciones, escapa conmigo si alguna vez sentiste algo por mí, o mátame si sentiste que en algún momento te mentí.

Cerré los ojos, algunas lágrimas estaban corriendo por mis mejillas, esperaba su decisión fuera cual fuera, si el decidía escapar conmigo significaba que aquello que había visto en sus ojos cuando estábamos juntos correspondía al sentimiento que crecía en mi por él, pero si él decía que todo había sido mentira, esperaba mi fin, realmente no había nada en este mundo que me detuviera y lo único que creí haber encontrado de bueno, era una mentira, como todo, entonces no tenía nada que perder y aposte mi vida.

Lo único que sentí fueron sus labios posándose sobre los míos, y luego escandalosos disparos se escucharon abajo, junto a voces de unos que decían ser “policías”, entonces Junsu se separó bruscamente de mí y fue corriendo a asomarse, algo estaba pasando.

-¡Ahí esta! ¡Hay otro! –gritaban los policías al tiempo que subían las escaleras, le estaban persiguiendo-

A como pude logre zafar una de mis manos de las ataduras, luego la otra y pronto me deshice de las cuerdas que me mantenían sujeto a la silla, corrí a toda prisa por donde había escuchado las voces, en el pasillo encontré a la madre de Junsu, le habían atravesado el cuerpo con balas, pero sus ojos aún se mantenían  abiertos y me miraba, quiso hablar pero solo escupía sangre.

-Si Junsu muere, ten por seguro que yo te he de alcanzar en el infierno zorra.

Y seguí corriendo por donde se habían ido los policías, mientras atravesaba una ventana pude ver que fuera había más elementos de policía, imposible que Junsu escapara, tenía que encontrarle antes que ellos, pero el lugar era enorme, tenía que encontrarle antes de que ellos me encontraran a mí también o todo estaría perdido.

Escuche disparos en el área del comedor y fui ahí tan rápido como pude, nada, no había nadie, ¿Dónde podía estar Junsu? No se me ocurría un sitio seguro para esconderse, Junsu debía estar escondido, tenía que encontrarle, pero no había lugar seguro para que Junsu pudiera estar, a menos que…

Evi Vine   Inside Her

FLASH BACK.
-Wow, esto es tan bonito… ¿Tú lo has hecho Changmin?-Junsu miraba con entretenimiento las pocas plantas que yo había logrado revivir con esfuerzo pero que finalmente llenaban el jardín con sus bellas y coloridas flores-

-Sí, ¿Te gusta?

-¿Que si me gusta? ¡Me encanta! -Corrió a colgarse de mi cuello y me beso en los labios-

-Pues que bueno… lo quiero compartir contigo, es mi lugar secreto, aquí estoy a salvo, es mi refugio cuando por las noches no puedo dormir, cuando quiero escapar del mundo, de la realidad, cuando estoy aquí se me olvida el sitio en el que estoy, cuando estoy aquí todo está bien… quiero compartirlo contigo –mis manos se amoldaban a su cintura y mi nariz olfateaba su finísimo cuello blanco, olía a duraznos frescos-

-¿Seguro? No quiero sentir que te estoy quitando tu espacio

-Al contrario Junsu, quiero que llenes mis espacios

-¿Por qué? –me miraba de esa forma tan curiosa, inocente y provocativa que me entraban auténticos deseos de tomarlo por la cintura pegarlo a mi cuerpo, desnudarlo y hacerlo mío como tantas veces-

-Porque tú eres todo lo que necesito, tú eres mi lugar favorito

-No, dime ¿porque yo? Dime lo que sientes

-Lo mismo que sientes tú, lo sabes.

-Lo sé, pero quiero que tú me lo digas, quiero escucharlo de tus labios

-¿Por qué quieres escucharlo de mis labios? Si lo sabes, eso basta ¿No?

-No, quiero que lo digas o es que ¿solo me quieres para follar? -puchereó-

-Sabes que no es eso, disfruto follara contigo pero no es por eso que estoy contigo.

-Entonces dilo.

-Es… -me costaba trabajo admitir mis sentimientos, más tratándose de algo como eso, lo cierto es que había un sentimiento muy fuerte que tenía con Junsu, pero no quería aceptar que era eso, pero él sabía lo que era, eso me bastaba- te quiero

-Hum… está bien, con eso basta, no quiero que te salga humo de la cabeza por tratar de buscar una forma para decir lo que sientes, pero eso no te salvará de decirlo algún día eh
Esa ocasión, lo habíamos hecho en el jardín incluso aún con la lluvia y truenos cayendo afuera, nada nos importaba más que el tenernos el uno al otro, piel con piel, sintiendo nuestros alientos chocar, las respiraciones agitadas y nuestros corazones bailar al mismo compas, esa noche hicimos el amor por primera vez, no sexo como antes, esa vez nos mostramos tal cual, mirándonos a los ojos en todo momento, y pude ver en esos ojos claros una parte de su alma, es como si  con la mirada nos hubiéramos dicho todo, porque las palabras habían sobrado, no hubo necesidad de decir nada, solo de sentir y yo lo sentí, yo le ame como él me amo a mi.

FIN FLASH BACK.


Sad piano

-Junsu…

Ahí estaba mi ángel caído, tenía las alas rotas pero seguía entero, no necesitaba alas para ser perfecto, mirarle sonreír era como mirar al sol y quemarse los ojos por la intensidad de la luz y me estaba sonriendo.

-No pude esquivarlo, me dio, me dieron Changmin –me miraba desde el suelo, estaba sentado frente a unos tulipanes naranjas-

-Junsu…me senté a su lado y cubrí con mi mano sus heridas, eran dos heridas de bala, una en la pierna y la otra en el estómago, estaba sangrando, seguro había perdido ya bastante sangre-

-Lo siento Changmin, creo que no podremos escapar esta vez, tendrás que irte sin mí –agachó la cabeza- ¿podrás perdonarme?

-No iré a ningún sitio si no es contigo, ven aquí –le rodee con mis brazos y su rostro se pegó a mi pecho-

-Tengo miedo, soy un monstruo… estuve a punto de… a punto de matarte Changmin, lo siento, si tu mueres yo muero igual, perdóname Changmin –mi camisa se estaba mojando por sus lágrimas-

-No es tu culpa, es solo que te inyectaron un veneno mortal, no estabas siendo tú, nunca fuiste lo que ellos pensaban… tú no eres ese del que todo mundo hablaba

-¡Pero pude haberte matado! No merezco tu piedad

-Y lo hubiera aceptado, morir por tus manos su eso era lo que deseabas, hubiera preferido morir que vivir sin ti, la muerte por tus manos hubiera sido lo mejor… -le levante el rostro para encontrar su mirada, la misma mirada que tantas veces se me había mostrado tan llena de alegría, de vida, hoy se estaba apagando frente a mí-… y no es piedad lo que te doy

-¿Entonces qué es? ¿De qué otro modo estarías aquí conmigo? Yo que hace unos momentos quise matarte ¿Porque?

-Por la misma razón que siempre he estado aquí contigo, por la misma razón que a pesar de que se también que eres mi hermano…

Sus ojos se nublaron llenándose de lágrimas, y su cuerpo se estaba haciendo pesado entre mis brazos.

-Perdóname por nunca decírtelo, siempre lo supe, si tan solo te lo hubiera dicho antes, nada de esto hubiera pasado, ni hubiéramos empezado a sentir cosas

-Y aunque lo hubieras hecho, eso no iba a impedir que sintiera lo que siento por ti.

-¿Qué cosa? –me sonreía aún cuando su alas rotas habían caído hace bastante rato, sonreía y seguía pareciendo un ángel-

-Amarte… como un loco, te amo Junsu, te amo.

Y entonces su sonrisa se posó sobre mis labios de nuevo, me estaba besando mientras se desvanecía entre mis brazos, ante mis ojos, es como si me estuviera dando su último beso de despedida, era el beso de la muerte.


-Siempre lo supe, pero no podré quedarme para vivir a tu lado, debo irme, el infierno es el lugar al que pertenezco, te amo Changmin… te encontraré en otra vida y te amaré de nuevo.




FIN



P.D. ¿Quieres saber mas? Viene el Epilogo ;)

CAPITULO 8

Esa noche, Junsu no había llegado, me quede en su cama dispuesto a esperarle, a abrazarlo en cuanto cruzara la puerta, pero él nunca había llegado y eso me angustiaba, no niego que cada que se lo tenían que llevar para hacerle nuevos estudios siempre cruzaba por mi mente la idea de que en una de esas no volvería y la sola idea de perderlo me aterraba, no imaginaba que sería de mi si el desapareciera de mi lado, en ese tiempo había aprendido a tenerle cerca de mi en todo momento, lo que teníamos era algo insano para muchos, mal visto por todos y sin nombre para nosotros, pero era algo que era solo nuestro, algo de los dos… como nuestro secreto compartido porque solo nosotros lo sabíamos.

Pero esa noche Junsu no había llegado, no le habían traído de vuelta aún, así que antes de lo acostumbrado me puse de pie y fui a indagar en su demora.

Ya fuera de los dormitorios imagine encontrar a un enfermero, el primero que estuviera y le preguntaría, quizá él sabía algo, lo que no imaginaba es que algo terrible me aguardaba.
Era demasiado temprano al parecer o quizá se debía al hecho de que era un día bastante nublado y la luz del sol apenas se colaba entre la espesa niebla, lo que le daba a los pasillos ese aspecto tétrico tan común de lugares como este, tal como las películas los hacían lucir, un escabroso escalofrió me recorrió la columna y se albergo en mi pecho, hacía frió, mucho frio luego… un grito y unos segundos después un interno paso junto a mí con la mas aterrada de las expresiones

-¡Esta muerto! ¡Está muerto! ¡El diablo lo mató!

Y salió corriendo como condenado, gritaba de miedo de horror, venía de la cocina, no sabía el porqué venía de ahí, pero no es que creyera en sus palabras pues es algo de locos ir por los pasillos del hospital gritando cuantas estupideces cruzaran por su cabeza, pero movido por la curiosidad me quise adentrar y luego entendí porque.

Ahí estaba, había una silla rota, la reconocía, yo la había dejado ahí el día anterior, en el suelo había rastros de pelea, o no como tal, solo parecía como si alguien en su intento de huir hubiera tirado cuanto había a su paso, luego había rastros de sangre, mucha sangre pero no había cuerpo alguno, sin embargo había señales de que algo pesado había sido arrastrado, algo como un cuerpo, quizá el asesino lo había arrastrado a otro sitio.


Hubiera seguido el rastro y hasta donde este llevaba ese como si de pronto, al salir por aquella puerta que daba al pasillo que llevaba a los consultorios y el patio central todo fuera caos por doquier, lo que creí que creí que sería un día normal como cualquier otro estaba convirtiéndose poco a poco en una de esas pesadillas que suelen despertarte agitado y con el corazón amenazando por salir por tu garganta, había pacientes corriendo de un lado a otro, los enfermeros corrían igual pero no corrían tras ellos, todos se dirigían a un solo lugar, algo grande había dentro, tan grande que les mantenía ocupados ignorando a los dementes que corrían de un lado a otro, todos estaban asustados, gritaban, se tiraban al suelo y otros lloraban ¿Qué era lo que sucedía?

-¡Tenemos que evacuar a los internos inmediatamente! –fue la orden del director del hospital-

Y tal como lo esperaba, mas enfermeros llegaron, poniendo esta vez atención sobre los pacientes alborotados.

-¿Qué sucede?-pude al fin preguntar a uno de ellos-

-Tenemos que evacuar, ya lo oíste, este lugar no es seguro, anoche… anoche pasó algo… algo muy grave y hoy uno de los pacientes no amaneció en su dormitorio como todos, alguien le asesino brutalmente pero no hemos encontrado el cuerpo aún, desconocemos su ubicación o el porqué ocurrió, incluso nada sabemos del culpable, pero un hecho si es cierto, este no es un lugar seguro para nadie en este momento, tenemos que salir de inmediato.

¡Un asesinato! ¿Un interno había sido asesinado?

-¿De quién se trata? ¿Quién es aquel que ha sido asesinado?-necesitaba saberlo, una idea me estaba cruzando por la mente pero me aterraba que me lo confirmara-

-Fue… -otro grito aterrador y luego un disparo, eso estaba volviéndose una pesadilla, una de mis pesadillas-

La idea que me cruzaba por la mente era aterradora, tenía que buscarle, temía por él y al oír ese disparo tuve que salir por instinto, tenía que encontrarle, tenía que sacarle de ahí… pero tenía que encontrarle, aquel al que decían que habían asesinado no se podía tratar de él, algo me decía que no era él, pero un presentimiento me dio de que se encontraba en peligro, por eso en cuanto escuche el disparo no tuve más opción que salir a encontrarle, una extraña sensación se me atravesaba en el pecho, y al hallarme corriendo por esos pasillos de pronto sentí miedo, mucho miedo, un miedo que parecía no pertenecerme pero que era mío, tenía miedo de encontrarlo a él, pero tenía miedo de encontrarle sin vida.


En cuanto el primer disparo sonó en el interior del hospital, la idea de que Junsu se encontrara en peligro me hizo salir como loco en su búsqueda, ignorando los gritos de los enfermeros que llevaban a los internos fuera, donde carros estaban esperando para el traslado de los pacientes, me adentre en los pasillos del lugar resbalando a causa de las cosas que había regadas por el suelo, luego un segundo disparo aceleró más mi corazón y llegue hasta el lugar de donde había provenido el estruendo.

Era lo último que esperaba ver, el cadáver de Oscar permanecía en el suelo, con los ojos bien abiertos y las entrañas de fuera, la escena era sangrienta, pero no había más que el cadáver del viejo, sentí lastima por él, terminar de esa forma cuando apenas ayer habíamos estado hablando, de cosas extrañas pero quizá yo había sido el último con el que habló antes de que le asesinaran de esa forma, entonces recordé la charla que había tenido con él y recordé también las extrañas cosas que antes de esa charla había dicho

-“Nooo, he visto cómo te mira, sé que tú lo has sentido, lo sabes, dime… ¿has tenido miedo Changmin?”

-Toma cuidados muchacho… no es lo que parece, toma cuidados, o terminarás como quiere, en su poder… he visto cómo te mira, lo he visto

Oscar sabía algo, algo que me trataba de decir, advertirme de alguien que me quería hacer daño… ¿Y si ese alguien se había dado cuenta de las intenciones de Oscar y por eso lo mato?

Entonces… era alguien que iba tras de mí y de todo aquel que tuviera que ver conmigo, ¡Oh no, Junsu!

Corrí de nuevo, encontrándome al fin con una silueta dibujada como una sombra al final del pasillo y me miraba… y entonces le vi andar hacia mí, pero traía el rostro cubierto con una máscara.

-Así que eras tú… todo el tiempo fuiste tú Changmin, el pequeño bastardo, el culpable de todo


-¿Quién eres? ¿Cómo sabes mi nombre?

-¿No me reconoces? –se quitó la máscara y entonces le vi-

Ese rostro, lo había visto antes, esos ojos, era aquella mujer.

-¿Ya me recuerdas, cariño?

Decenas de voces corrieron a mi mente en ese momento, gritos, llanto, cosas venían a mi mente y estallaban en miles de sensaciones que creí haber sentido antes y es porque así había sido, eran recuerdos, esa noche volvía a mí.

FLASH BACK

Baje las escaleras sin ningún problema y sin ser visto, entonces pude escucharlo todo, me fui acercando a la puerta, eran varias personas las que estaban hablando, o más bien discutiendo.

-¡Basta Hannibal! ¡No lo voy a permitir!

-¡Tú te callas perra! Además nunca te ha importado, será lo mejor

-¡No, es mi hijo después de todo!

-¡Es un bastardo! ¡El hijo de una ramera! Y por lo tanto nunca debió haber nacido

-¡Tu sabias lo que yo era cuando te casaste conmigo, has sabido a lo que me dedico desde entonces! ¡No voy a permitir que hagas tal cosa solo porque una maldita perra te lo ha pedido!

-Pues da la casualidad que esa maldita perra me pagará tanto dinero como yo quiera si se lo entregamos muerto

-¡Ándate a la mierda!

Y al decir eso mi madre fue a dar contra el suelo, mi padrastro le había pegado, otra vez, siempre que peleaban uno de los dos terminaba realmente herido, o ellos o yo, pero al parecer esta vez estaban discutiendo por razones diferentes, era algo sobre mí, mi padrastro me quería matar y mi madre me defendía a toda costa, debo confesar que esa fue la única vez que vi que le importaba, la única muestra de amor que quizá recibí de ella, la única muestra de amor que conocí hasta entonces.

-¡Déjala! –intervine, quizá si mi padrastro me veía dejara de golpearle, pero no lo hizo y entonces sentí por primera vez esa necesidad, la necesidad de matar-

Me abalance sobre su espalda y comencé a golpearle en la cabeza, pero mi madre estaba en el suelo sin reaccionar, eso me lleno de ira pero su fuerza era mayor a la mía, con gran facilidad me arrojó al suelo como un títere y entonces perdí el conocimiento.

Cuando abrí los ojos, el olor a sangre se percibía en el aire, la cabeza me dolía horrorosamente y los gritos desesperados de mi madre me hicieron volver a la realidad.

Había una mesa delante de mí, sobre la mesa había unos cuchillos y cosas extrañas y en otra silla estaba mi madre amordazada también.

-Ya que la bonita familia se ha reunido… es hora de que empiece el juego  - Una voz de mujer habló.-Creyeron que me iba a quedar tan tranquila, después de tantos años ¿Verdad?
Los gritos ahogados de mi madre llenaban el lugar, le estaban torturando, mi padrastro estaba cortando trozos de su piel.

-¿Cuánto tiempo creíste que podías seguir ocultándote Allison?¿Cuánto tiempo más pensabas tener oculto a tu bastardo? ¿Creíste que el tuyo si podría tener una vida normal? Pues déjame decirte que no, nunca supiste mantenerlo oculto, siempre supe donde hallarlo y hubiera preferido que las cosas no hubieran sido así pero… bueno ¿A quién engaño? Claro que prefiero que las cosas sean así, tu hijo te observará morir, tal como el mío vio morir a su padre… tu amante.

Estaba tan impotente, no podía hacer nada para ayudar a mi madre, sus gritos aunque ahogados por la mordaza eran desgarradores, no podía siquiera imaginar el dolor que estaba pasando al ser separada de su piel, de que cuchillas le agujeraran la carne, de que su propio hijo observara aquella abominación.

-Así es cariño, parece que tu madre no te ha contado ciertas cosas, pero para eso estoy aquí, mira hace un tiempo un hombre con una buena familia, su esposa, vivía tranquilamente, hasta que una ramera se cruzó por su camino y lo apartó del buen camino, 9 meses después nació de ese acto pecaminoso una criatura cuya existencia jamás estaba planeada y cuyo fin era la muerte desde que respiró, pero desafortunadamente no fue así, años más tarde ese hombre quiso conocer al niño y le tomo cariño, lo quiso reconocer, a su bastardo, olvidándose que el ya tenía un hijo propio y prefería al bastardo sobre el propio, el hijo propio creció sin padre porque el bastardo se lo arrebató.

¿Cómo podía hablar tan naturalmente esa mujer cuando mi madre estaba siendo masacrada en vida?

-Si, ese bastardo eres tu Changmin… y esa ramera –señaló a mi madre- es tu madre… lo que quiere decir que ese hombre, tu padre, era mi esposo. Y digo “era” porque está muerto, se suicidó delante de su propio hijo, entonces su hijo se volvió loco… mi hijo se volvió loco por tu culpa, si tú nunca hubieras existido tan solo. Por eso hoy sufrirás al ver morir a tu madre y luego morirás también.

Y se marchó, dejando instrucciones a mi padrastro para que terminara con nosotros, a cambio le pagaría muy bien el favor luego.

Aquella agonía era interminable, pronto mi madre dejó de gritar y yo no pude hacer nada por impedirlo, su cuerpo estaba bañado en sangre o lo que quedaba de él, entonces estaban ahí esas voces, sentía la cabeza explotar, cuando un ruido sordo me trajo de vuelta, algo me había golpeado, mi padrastro me había tumbado al suelo, eso provocó que las ataduras se aflojaran un poco, caí al suelo mojándome de la sangre de mi madre y entonces dejé de llorar, pude levantarme y tome lo primero que mis manos tuvieron al alcance… el mismo cuchillo que acababa de ser hundido en el vientre de mi madre, lo saque y las voces en mi cabeza hicieron el resto, lo último que recuerdo era a mí, corriendo.

Corrí hasta donde mis piernas me lo habían permitido, me di cuanta que llovía cuando las gotas de lluvia escurrían por mi cuerpo, por mi rostro y eran frías, cortaban la piel, me hacían pesado el cuerpo, mire mis manos y estaban manchadas de sangre, pero no era mía, lo supe cuando el agua las lavaba dejándome ver que no había heridas en ellas, la cabeza me dolía y esa voz apareció de nuevo en mi cabeza.

-Corre, ellos vienen.

Era como si mil cuervos chillaran en mi cerebro, era de noche y yo estaba solo en medio de la nada, y todo se volvió obscuro.

No sé cuánto tiempo había pasado para cuando abrí los ojos, pero me encontraba en un lugar que no conocía, luego reconocí aquel como la habitación de un hospital, quise levantarme pero mi mano estaba esposada a la camilla, quise soltarme pero los aparatos conectados a mi comenzaron a sonar alarmantemente y luego un montón de médicos y enfermeros vinieron, eso me estaba asustando ¿Qué sucedía? ¿Por qué me ataban?

-¡No, déjenme! –comencé a gritar, recuerdos vagos me asaltaban, mi madre estaba en peligro, pero ellos no me hacían caso, solo me sedaron-

Luego, las cosas fueron tan extrañas, podía escuchar las conversaciones de los médicos cuando revisaban mis signos vitales o a las enfermeras cuando cambiaban mi suero

-Pobre chico, ¿Cómo puede estar tan loco?

-Los médicos dicen que padece trastornos mentales, es peligroso.

-Sí, solo así me explico que fue capaz de semejante atrocidad, matar a su madre y padrastro de esa manera.

-Ni un animal es tan cruel

-Él no es humano, está loco, es un monstruo peligroso

-Un joven demente, lo van a encerrar en un manicomio

-Ojala sea para siempre, el mundo no necesita personas así

-Deberían morir, esa clase de personas son un error de la naturaleza

Había escuchado tantas cosas sobre mí, nadie sabía lo que realmente había pasado y nunca nadie me iba a creer, estaba loco y ellos se encargaron de hacerle creer a todos del monstruo que yo era, si, es cierto quizá yo estaba loco, pero no era un monstruo, solo hice lo que las circunstancias habían requerido, era mi vida o la de ese hombre al que decían era mi padrastro, porque la vida de mi madre había sido arrebatada por las manos de ese hombre, solo tome venganza, solo me defendí del mismo modo… matando.

Se ocuparon de hacerle creer a todo el mundo que yo estaba mal, que pronto comencé a creerlo yo, los años habían pasado y deje de recordar todo, no recordaba rostros, no recordaba nombres, no recordaba una vida, porque deje de existir.

FIN FLASH BACK.


-¿Ya me recuerdas,  cariño?

Era la misma mujer, la culpable de todo y estaba delante de mí, entonces así como los recuerdos volvieron a mí, volvieron las sensaciones de ese día, pero esta vez no tenía miedo, esta vez era diferente, esta vez terminaría con ella, o eso era lo que yo creía.

-¿Qué pasa? Nada que decir después de tanto tiempo, y yo que te he traído tarta de manzana –extendió delante de mí un recipiente con la tarta-

-¡Usted está loca!

-No cariño, el loco eres tú, recuerdas… anda cógela, es un regalo de la madre de tu amigo de infancia, ¿O es que ya olvidaste? Aquel día le dejaste plantado, ¿Lo recuerdas?

-¿Cómo lo sabe? ¿Por qué hace esto?

Nadie en el mundo sabía sobre el amigo anónimo de las notas, nadie lo sabía más que el propio niño del cual nunca supe su nombre.

-Porque yo se lo he dicho… hola Changmin, al fin nos conocemos “amigo”


No, no, no ¡No! Esto no podía esta estar pasando, eso era una locura, me estaba volviendo loco, si es que eso aún era posible, estaba soñando, sí, eso era, se trataba de una maldita pesadilla y nada de eso estaba sucediendo realmente.




Continuara...
¿Listas  para el final?