Esa
noche, Junsu no había llegado, me quede en su cama dispuesto a esperarle, a
abrazarlo en cuanto cruzara la puerta, pero él nunca había llegado y eso me
angustiaba, no niego que cada que se lo tenían que llevar para hacerle nuevos
estudios siempre cruzaba por mi mente la idea de que en una de esas no volvería
y la sola idea de perderlo me aterraba, no imaginaba que sería de mi si el
desapareciera de mi lado, en ese tiempo había aprendido a tenerle cerca de mi
en todo momento, lo que teníamos era algo insano para muchos, mal visto por
todos y sin nombre para nosotros, pero era algo que era solo nuestro, algo de
los dos… como nuestro secreto compartido porque solo nosotros lo sabíamos.
Pero
esa noche Junsu no había llegado, no le habían traído de vuelta aún, así que
antes de lo acostumbrado me puse de pie y fui a indagar en su demora.
Ya
fuera de los dormitorios imagine encontrar a un enfermero, el primero que estuviera
y le preguntaría, quizá él sabía algo, lo que no imaginaba es que algo terrible
me aguardaba.
Era
demasiado temprano al parecer o quizá se debía al hecho de que era un día
bastante nublado y la luz del sol apenas se colaba entre la espesa niebla, lo
que le daba a los pasillos ese aspecto tétrico tan común de lugares como este,
tal como las películas los hacían lucir, un escabroso escalofrió me recorrió la
columna y se albergo en mi pecho, hacía frió, mucho frio luego… un grito y unos
segundos después un interno paso junto a mí con la mas aterrada de las
expresiones
-¡Esta
muerto! ¡Está muerto! ¡El diablo lo mató!
Y
salió corriendo como condenado, gritaba de miedo de horror, venía de la cocina,
no sabía el porqué venía de ahí, pero no es que creyera en sus palabras pues es
algo de locos ir por los pasillos del hospital gritando cuantas estupideces
cruzaran por su cabeza, pero movido por la curiosidad me quise adentrar y luego
entendí porque.
Ahí
estaba, había una silla rota, la reconocía, yo la había dejado ahí el día
anterior, en el suelo había rastros de pelea, o no como tal, solo parecía como
si alguien en su intento de huir hubiera tirado cuanto había a su paso, luego
había rastros de sangre, mucha sangre pero no había cuerpo alguno, sin embargo
había señales de que algo pesado había sido arrastrado, algo como un cuerpo,
quizá el asesino lo había arrastrado a otro sitio.
Hubiera
seguido el rastro y hasta donde este llevaba ese como si de pronto, al salir
por aquella puerta que daba al pasillo que llevaba a los consultorios y el
patio central todo fuera caos por doquier, lo que creí que creí que sería un
día normal como cualquier otro estaba convirtiéndose poco a poco en una de esas
pesadillas que suelen despertarte agitado y con el corazón amenazando por salir
por tu garganta, había pacientes corriendo de un lado a otro, los enfermeros
corrían igual pero no corrían tras ellos, todos se dirigían a un solo lugar,
algo grande había dentro, tan grande que les mantenía ocupados ignorando a los
dementes que corrían de un lado a otro, todos estaban asustados, gritaban, se
tiraban al suelo y otros lloraban ¿Qué era lo que sucedía?
-¡Tenemos
que evacuar a los internos inmediatamente! –fue la orden del director del
hospital-
Y tal como lo esperaba, mas enfermeros llegaron, poniendo
esta vez atención sobre los pacientes alborotados.
-¿Qué
sucede?-pude al fin preguntar a uno de ellos-
-Tenemos
que evacuar, ya lo oíste, este lugar no es seguro, anoche… anoche pasó algo…
algo muy grave y hoy uno de los pacientes no amaneció en su dormitorio como
todos, alguien le asesino brutalmente pero no hemos encontrado el cuerpo aún,
desconocemos su ubicación o el porqué ocurrió, incluso nada sabemos del
culpable, pero un hecho si es cierto, este no es un lugar seguro para nadie en
este momento, tenemos que salir de inmediato.
¡Un
asesinato! ¿Un interno había sido asesinado?
-¿De
quién se trata? ¿Quién es aquel que ha sido asesinado?-necesitaba saberlo, una
idea me estaba cruzando por la mente pero me aterraba que me lo confirmara-
-Fue…
-otro grito aterrador y luego un disparo, eso estaba volviéndose una pesadilla,
una de mis pesadillas-
La
idea que me cruzaba por la mente era aterradora, tenía que buscarle, temía por
él y al oír ese disparo tuve que salir por instinto, tenía que encontrarle, tenía
que sacarle de ahí… pero tenía que encontrarle, aquel al que decían que habían
asesinado no se podía tratar de él, algo me decía que no era él, pero un
presentimiento me dio de que se encontraba en peligro, por eso en cuanto
escuche el disparo no tuve más opción que salir a encontrarle, una extraña
sensación se me atravesaba en el pecho, y al hallarme corriendo por esos
pasillos de pronto sentí miedo, mucho miedo, un miedo que parecía no
pertenecerme pero que era mío, tenía miedo de encontrarlo a él, pero tenía
miedo de encontrarle sin vida.
En
cuanto el primer disparo sonó en el interior del hospital, la idea de que Junsu
se encontrara en peligro me hizo salir como loco en su búsqueda, ignorando los
gritos de los enfermeros que llevaban a los internos fuera, donde carros
estaban esperando para el traslado de los pacientes, me adentre en los pasillos
del lugar resbalando a causa de las cosas que había regadas por el suelo, luego
un segundo disparo aceleró más mi corazón y llegue hasta el lugar de donde había
provenido el estruendo.
Era
lo último que esperaba ver, el cadáver de Oscar permanecía en el suelo, con los
ojos bien abiertos y las entrañas de fuera, la escena era sangrienta, pero no
había más que el cadáver del viejo, sentí lastima por él, terminar de esa forma
cuando apenas ayer habíamos estado hablando, de cosas extrañas pero quizá yo
había sido el último con el que habló antes de que le asesinaran de esa forma,
entonces recordé la charla que había tenido con él y recordé también las
extrañas cosas que antes de esa charla había dicho
-“Nooo, he visto cómo te mira, sé que tú lo
has sentido, lo sabes, dime… ¿has tenido miedo Changmin?”
-Toma cuidados muchacho… no es lo
que parece, toma cuidados, o terminarás como quiere, en su poder… he visto cómo
te mira, lo he visto
Oscar
sabía algo, algo que me trataba de decir, advertirme de alguien que me quería
hacer daño… ¿Y si ese alguien se había dado cuenta de las intenciones de Oscar
y por eso lo mato?
Entonces…
era alguien que iba tras de mí y de todo aquel que tuviera que ver conmigo, ¡Oh
no, Junsu!
Corrí
de nuevo, encontrándome al fin con una silueta dibujada como una sombra al final
del pasillo y me miraba… y entonces le vi andar hacia mí, pero traía el rostro
cubierto con una máscara.
-Así
que eras tú… todo el tiempo fuiste tú Changmin, el pequeño bastardo, el
culpable de todo
-¿Quién
eres? ¿Cómo sabes mi nombre?
-¿No
me reconoces? –se quitó la máscara y entonces le vi-
Ese
rostro, lo había visto antes, esos ojos, era aquella mujer.
-¿Ya
me recuerdas, cariño?
Decenas
de voces corrieron a mi mente en ese momento, gritos, llanto, cosas venían a mi
mente y estallaban en miles de sensaciones que creí haber sentido antes y es
porque así había sido, eran recuerdos, esa noche volvía a mí.
FLASH
BACK
Baje
las escaleras sin ningún problema y sin ser visto, entonces pude escucharlo
todo, me fui acercando a la puerta, eran varias personas las que estaban
hablando, o más bien discutiendo.
-¡Basta
Hannibal! ¡No lo voy a permitir!
-¡Tú
te callas perra! Además nunca te ha importado, será lo mejor
-¡No,
es mi hijo después de todo!
-¡Es
un bastardo! ¡El hijo de una ramera! Y por lo tanto nunca debió haber nacido
-¡Tu
sabias lo que yo era cuando te casaste conmigo, has sabido a lo que me dedico
desde entonces! ¡No voy a permitir que hagas tal cosa solo porque una maldita
perra te lo ha pedido!
-Pues
da la casualidad que esa maldita perra me pagará tanto dinero como yo quiera si
se lo entregamos muerto
-¡Ándate
a la mierda!
Y
al decir eso mi madre fue a dar contra el suelo, mi padrastro le había pegado,
otra vez, siempre que peleaban uno de los dos terminaba realmente herido, o
ellos o yo, pero al parecer esta vez estaban discutiendo por razones
diferentes, era algo sobre mí, mi padrastro me quería matar y mi madre me
defendía a toda costa, debo confesar que esa fue la única vez que vi que le
importaba, la única muestra de amor que quizá recibí de ella, la única muestra
de amor que conocí hasta entonces.
-¡Déjala!
–intervine, quizá si mi padrastro me veía dejara de golpearle, pero no lo hizo
y entonces sentí por primera vez esa necesidad, la necesidad de matar-
Me
abalance sobre su espalda y comencé a golpearle en la cabeza, pero mi madre
estaba en el suelo sin reaccionar, eso me lleno de ira pero su fuerza era mayor
a la mía, con gran facilidad me arrojó al suelo como un títere y entonces perdí
el conocimiento.
Cuando
abrí los ojos, el olor a sangre se percibía en el aire, la cabeza me dolía
horrorosamente y los gritos desesperados de mi madre me hicieron volver a la
realidad.
Había
una mesa delante de mí, sobre la mesa había unos cuchillos y cosas extrañas y
en otra silla estaba mi madre amordazada también.
-Ya
que la bonita familia se ha reunido… es hora de que empiece el juego - Una voz de mujer habló.-Creyeron que me iba
a quedar tan tranquila, después de tantos años ¿Verdad?
Los
gritos ahogados de mi madre llenaban el lugar, le estaban torturando, mi
padrastro estaba cortando trozos de su piel.
-¿Cuánto
tiempo creíste que podías seguir ocultándote Allison?¿Cuánto tiempo más
pensabas tener oculto a tu bastardo? ¿Creíste que el tuyo si podría tener una
vida normal? Pues déjame decirte que no, nunca supiste mantenerlo oculto,
siempre supe donde hallarlo y hubiera preferido que las cosas no hubieran sido
así pero… bueno ¿A quién engaño? Claro que prefiero que las cosas sean así, tu
hijo te observará morir, tal como el mío vio morir a su padre… tu amante.
Estaba
tan impotente, no podía hacer nada para ayudar a mi madre, sus gritos aunque
ahogados por la mordaza eran desgarradores, no podía siquiera imaginar el dolor
que estaba pasando al ser separada de su piel, de que cuchillas le agujeraran
la carne, de que su propio hijo observara aquella abominación.
-Así
es cariño, parece que tu madre no te ha contado ciertas cosas, pero para eso
estoy aquí, mira hace un tiempo un hombre con una buena familia, su esposa,
vivía tranquilamente, hasta que una ramera se cruzó por su camino y lo apartó
del buen camino, 9 meses después nació de ese acto pecaminoso una criatura cuya
existencia jamás estaba planeada y cuyo fin era la muerte desde que respiró,
pero desafortunadamente no fue así, años más tarde ese hombre quiso conocer al
niño y le tomo cariño, lo quiso reconocer, a su bastardo, olvidándose que el ya
tenía un hijo propio y prefería al bastardo sobre el propio, el hijo propio
creció sin padre porque el bastardo se lo arrebató.
¿Cómo
podía hablar tan naturalmente esa mujer cuando mi madre estaba siendo masacrada
en vida?
-Si,
ese bastardo eres tu Changmin… y esa ramera –señaló a mi madre- es tu madre… lo
que quiere decir que ese hombre, tu padre, era mi esposo. Y digo “era” porque
está muerto, se suicidó delante de su propio hijo, entonces su hijo se volvió
loco… mi hijo se volvió loco por tu culpa, si tú nunca hubieras existido tan
solo. Por eso hoy sufrirás al ver morir a tu madre y luego morirás también.
Y
se marchó, dejando instrucciones a mi padrastro para que terminara con nosotros,
a cambio le pagaría muy bien el favor luego.
Aquella
agonía era interminable, pronto mi madre dejó de gritar y yo no pude hacer nada
por impedirlo, su cuerpo estaba bañado en sangre o lo que quedaba de él,
entonces estaban ahí esas voces, sentía la cabeza explotar, cuando un ruido
sordo me trajo de vuelta, algo me había golpeado, mi padrastro me había tumbado
al suelo, eso provocó que las ataduras se aflojaran un poco, caí al suelo
mojándome de la sangre de mi madre y entonces dejé de llorar, pude levantarme y
tome lo primero que mis manos tuvieron al alcance… el mismo cuchillo que
acababa de ser hundido en el vientre de mi madre, lo saque y las voces en mi
cabeza hicieron el resto, lo último que recuerdo era a mí, corriendo.
Corrí
hasta donde mis piernas me lo habían permitido, me di cuanta que llovía cuando
las gotas de lluvia escurrían por mi cuerpo, por mi rostro y eran frías,
cortaban la piel, me hacían pesado el cuerpo, mire mis manos y estaban
manchadas de sangre, pero no era mía, lo supe cuando el agua las lavaba
dejándome ver que no había heridas en ellas, la cabeza me dolía y esa voz
apareció de nuevo en mi cabeza.
-Corre,
ellos vienen.
Era
como si mil cuervos chillaran en mi cerebro, era de noche y yo estaba solo en
medio de la nada, y todo se volvió obscuro.
No
sé cuánto tiempo había pasado para cuando abrí los ojos, pero me encontraba en
un lugar que no conocía, luego reconocí aquel como la habitación de un hospital,
quise levantarme pero mi mano estaba esposada a la camilla, quise soltarme pero
los aparatos conectados a mi comenzaron a sonar alarmantemente y luego un
montón de médicos y enfermeros vinieron, eso me estaba asustando ¿Qué sucedía?
¿Por qué me ataban?
-¡No,
déjenme! –comencé a gritar, recuerdos vagos me asaltaban, mi madre estaba en
peligro, pero ellos no me hacían caso, solo me sedaron-
Luego,
las cosas fueron tan extrañas, podía escuchar las conversaciones de los médicos
cuando revisaban mis signos vitales o a las enfermeras cuando cambiaban mi
suero
-Pobre
chico, ¿Cómo puede estar tan loco?
-Los
médicos dicen que padece trastornos mentales, es peligroso.
-Sí,
solo así me explico que fue capaz de semejante atrocidad, matar a su madre y
padrastro de esa manera.
-Ni
un animal es tan cruel
-Él
no es humano, está loco, es un monstruo peligroso
-Un
joven demente, lo van a encerrar en un manicomio
-Ojala
sea para siempre, el mundo no necesita personas así
-Deberían
morir, esa clase de personas son un error de la naturaleza
Había
escuchado tantas cosas sobre mí, nadie sabía lo que realmente había pasado y
nunca nadie me iba a creer, estaba loco y ellos se encargaron de hacerle creer
a todos del monstruo que yo era, si, es cierto quizá yo estaba loco, pero no
era un monstruo, solo hice lo que las circunstancias habían requerido, era mi
vida o la de ese hombre al que decían era mi padrastro, porque la vida de mi
madre había sido arrebatada por las manos de ese hombre, solo tome venganza,
solo me defendí del mismo modo… matando.
Se
ocuparon de hacerle creer a todo el mundo que yo estaba mal, que pronto comencé
a creerlo yo, los años habían pasado y deje de recordar todo, no recordaba
rostros, no recordaba nombres, no recordaba una vida, porque deje de existir.
FIN
FLASH BACK.
-¿Ya
me recuerdas, cariño?
Era
la misma mujer, la culpable de todo y estaba delante de mí, entonces así como
los recuerdos volvieron a mí, volvieron las sensaciones de ese día, pero esta
vez no tenía miedo, esta vez era diferente, esta vez terminaría con ella, o eso
era lo que yo creía.
-¿Qué
pasa? Nada que decir después de tanto tiempo, y yo que te he traído tarta de
manzana –extendió delante de mí un recipiente con la tarta-
-¡Usted
está loca!
-No
cariño, el loco eres tú, recuerdas… anda cógela, es un regalo de la madre de tu
amigo de infancia, ¿O es que ya olvidaste? Aquel día le dejaste plantado, ¿Lo
recuerdas?
-¿Cómo
lo sabe? ¿Por qué hace esto?
Nadie
en el mundo sabía sobre el amigo anónimo de las notas, nadie lo sabía más que
el propio niño del cual nunca supe su nombre.
-Porque
yo se lo he dicho… hola Changmin, al fin nos conocemos “amigo”
No,
no, no ¡No! Esto no podía esta estar pasando, eso era una locura, me estaba
volviendo loco, si es que eso aún era posible, estaba soñando, sí, eso era, se
trataba de una maldita pesadilla y nada de eso estaba sucediendo realmente.
Continuara...
¿Listas para el final?