Título:
Everlong
Autor:
Fanny YS
Pareja:
ChangMin/JunSu
Género:
AU
Sentía
como caía lentamente. Luego cayó, pero nunca sintió el golpe.
Sus
manos y piernas flotaban en una nebulosa cálida de brumas y olores que giraban
y se revolvían. Abrió los ojos y la tormenta de luces le llenaron el cerebro.
Sonrió. Y cerrando los ojos se dio cuenta que las luces seguían brillando
debajo de sus parpados. Su boca se hizo más húmeda y el ruido lo absolvió. Esa
noche había sido simplemente alucinante…
Había
cantado como un puto loco, la gente lo había mirado y había caído en el hechizo
de su voz. Mirando a su público gritando, había sonreído por primera vez en
aquella noche, con los ojos cerrados y con el micrófono apretado entre sus
manos, guardando las ovaciones en sus infructuosos recuerdos… de otra
presentación nocturna que prometía ser inolvidable. Había bebido tanto y su
garganta había tragado tanto como había querido, su boca había atrapado tanta carne y labios
llenos de labial como había encontrado en
su camino. Había agotado y llenado su sistema con tanta mierda como la que
le habían puesto en las manos. Y ahora ChangMin flotaba, otra vez, como otras
noches volaba sonriendo a la nada y a todo a la vez, tumbado en un sillón
mugriento, en la sala de una casa que no conocía, con el olor a cigarrillo
impregnado en cada rincón y pared, la humedad de cerveza barata y montones de
cuerpos moviéndose o drogándose junto a él.
Todo
era tan alucinante… e insoportable.
Se
levantó, no resistiendo más tan esplendoroso panorama de nada. Sus pies
chocaron y su cuerpo tembló con una amenaza, que casi ni sintió, de caer al
suelo. Maldita mesa, quédate quieta,
la maldijo por lo bajo, susurrando palabras que fuera de su boca sonaron a lenguas
extrañas e inentendibles, y la mesa pareció entenderlo, porque no se volvió a
mover. Sus ojos se centraron por un momento en dos chicos, varones, en el sillón de enfrente, y en como sus
labios se comían entre si desesperadamente, sus manos parecían serpientes
estrangulándose los cuerpos con hambre. Era un cuadro de digno tributo, relleno
de drogas, al erotismo. De ningún modo
le iban los chicos, por supuesto, pero… era
una noche de mierda a esas alturas de su día, y eso en sus narices simplemente
no podía pasar desapercibido en su hormonal y despierto cuerpo anestesiado. Así te pone inhalar tanta mierda ChangMin, se
dijo sonriendo, mientras apartaba la vista y comenzaba a caminar.
Había
tanta gente que no conocía, y no le importaba no hacerlo. Volvió a sonreír a la
nada vagando por aquella casa llena de gente, vago hasta que se cansó y su
mente comenzó a regresar solo un poquito a una realidad un poco peor y más
desastrosa que su mente. Una sombra de
curvas pronunciadas y muslos en minifalda se atravesó en su camino, totalmente
ebria y más drogada que él. Sintió las manos delicadas de la chica cuando la tuvo
enfrente, mientras se acercaba sin prevenirlo, a tocar sus labios con su boca,
antes de que sus labios se tocaran, unas arcadas enormes y veloces subieron
desde su estómago hasta su boca, y sacudió la cabeza negando mientras se
alejaba, intentado mandar muy lejos el sabor agrio y traicionero de su lengua. Antes
de que pudiera cerrar la puerta del baño, la mierda que salía de su boca no
había ni tocado el retrete, sino el piso de azulejos blancos, mientras sus ojos
se llenaban de lágrimas y se ahogaba con su propio vomito. Apretó tan fuerte
los ojos y quiso por un momento enterrar su cabeza en el suelo. Más mierda, mas
saliva agria llenando su boca.
Alguien
llamo a la puerta detrás de él. Se miró por última vez en el espejo frente a él
y revolvió el agua dentro de su boca antes de escupirla. Todo aún estaba dando
vueltas, pero estaba más liviano. Una débil sonrisa tembló en sus
labios cuando miro su reflejo en el espejo, sus ojos estaban rojos y cansados,
tenía una pinta de muerto viviente, entonces la puerta se abrió, y sobre el
reflejo en ese espejo en donde se miraba,
la cara de un joven de porcelana se asomó. Real o ficticio, ChangMin no
lo sabía, estaba bien volado, pero ese chico realmente parecía un muñequito
pelirrojo.
Solo
duro solo un instante el contacto de sus miradas a través del espejo, luego el
pelirrojo se fue, seguramente asustado por su asqueroso aspecto, y ChangMin quedó mirándose sólo en el espejo. Salió
del baño a trompicones lentos a medida que todo en su mente se volvía más
nítido, las suelas de sus zapatos se raspaban quedamente con el sucio suelo y
pasando los dedos por su largo cabello comenzó su caminata de regreso a algún
lugar. Antes de darse cuenta ya estaba de nuevo en la sala de esa casa, mirando
todo a su alrededor. Y de pronto se sintió pequeño, aburrido. Algo se atravesó
en su campo de visión, y perdió la atención, de nuevo.
El
pelirrojo de porcelana estaba justamente ahí parado, en medio de aquel infierno
luminoso y ruidoso. ¿Así puede verse un
chico?, se preguntó casi con un reproche de curiosidad. Metió las manos a
sus jeans, apartado la vista, y sacó su cajetilla abollada de malvoros, luego
de meterse uno a la boca, sus pies ya se estaban moviendo en dirección a la
puerta más cercana.
Sus
labios dejaron salir el humo, y a medida que se diluía con el frio viento de la
noche, sus músculos se sintieron como plumas.
-Estuviste
increíble.
ChangMin
se giró apenas las palabras sonaron tan peligrosamente cerca de su oído. -¿Qué-e?-
Y al verlo, casi se atraganta con el humo en sus pulmones.
-Hoy.-
hablo de nuevo el chico pelirrojo. Su sonrisa era arrebatadoramente
perturbadora. ChangMin pudo mirar su rostro detenidamente, sus ojos pequeños estaban
cubiertos de sombras negras y delineador, y sus gruesos labios brillantes, cuando
los mojaba con su lengua y se movían al son de sus palabras. –Tu presentación, tu banda.- ChangMin entonces
entendió, seguramente le había visto en el club de YunHo esa noche con su
banda.
ChangMin
no supo que contestar, así que solo asintió dando otra calada a su cigallo,
junto con un “Gracias” apenas entendible.
-Me
regalas uno… -dijo el chico mirando su boca, ChangMin no encontró problema y
extendió la cajetilla. El pelirrojo rio. Aquella risa se extendió hasta sus
ojos, donde un brillo, entre tanto negro, apareció de repente. –Sí, uno de
estos estará bien por ahora. - ChangMin
tirito, de frio, de una sensación extraña que se disparó en ese momento, de
cansancio, o quizá de tanto que había metido en su organismo, de lo que fuera,
su cuerpo tirito, y luego de que terminara de encenderle el cigarrillo, el
chico volvió a hablar, revelándole algo que hasta ese momento no se le había
ocurrido o querido saber. –Me llamo JunSu.-
-ChangMin.
–
-Sí,
ya lo sabía.- JunSu pudo mirar la duda en los ojos del castaño. –Así fue como
te presentaron con tu banda, son buenos.
– JunSu dio una calada a su cigarrillo, y ChangMin pudo mirar el esmalte
negro de sus uñas. - Yo también canto.
-¿En
serio? – JunSu sonrió, ChangMin por fin parecía internarse en aquella extraña conversación.
-Sí.
–JunSu rio. ChangMin le regalo una mueca, que viniendo de él, significaba una
sonrisa.
-Deberías
visitar el club de YunHo, seguro podrías probar y quizá él te de algo.
-Sufro de pánico escénico, pero podría
intentarlo algún día. –JunSu sonrió
entonces más grande. ChangMin no pregunto más,
los labios del pelirrojo tocaron delicadamente el cigarro entre sus
dedos y dando una calada dejo de mirar a ChangMin. ChangMin lo miro
detenidamente mientras todo entre ellos era silencio. -¿Tu… -ChangMin también
dio una calda a su cigarrillo, y JunSu titubeante, continuo.- Te presentaras la
siguiente semana otra ves?
-Posiblemente,
¿Iras?- ChangMin estaba drogado, si, y un poco borracho, sí; ¿a quién engañaba?
estada bien colocado, pero podía mantener una conversación decente y coherente,
y… sabía perfectamente lo que estaba pasando; JunSu estaba flirteando con él, y
él estaba siguiendo el juego. ¿Qué de malo podría suceder? Se preguntó con
gracia. Terminar en un coqueteo con un
chico, no era precisamente parte de su plan esa noche; sexo, drogas y
Rock –and Roll-, pero estaba ocurriendo y eso en si era bastante gracioso, y
quizá curioso. De pronto, la imagen de los chicos en el sofá le llego como una
bala de fuego a la entrepierna; rápida y certera, con un fuego que no quemaba,
pero sí que calentaba… ChangMin sacudió la cabeza, comenzaba a hacer menos frió.
-Quizá vaya.- Los ojos de JunSu no se
apartaron de ChangMin, entonces se dio la vuelta y con una sonrisa en los
labios comenzó a caminar dentro de la casa.
–Necesito algo más caliente que este cigarro…
ChangMin
trago saliva y algo le hizo tiritar de nuevo. ¡Puto frió y puto calor! Algo
se encendió sin avisar, tentado por la curiosidad tras la imagen que le
regalaba JunSu de su espalda perdiéndose entre toda esa multitud de jóvenes. ¿Sería demasiado peligroso si se dejara
llevar por esa quisquillosa curiosidad? , se cuestionó rápidamente y
rápidamente obtuvo su respuesta, no lo
sabía, no tenía ni puta idea y ¿qué más daba?, podía culpar a su mente
drogada de no saberlo, así que arrojando el cigarrillo al suelo, sus pies lo
llevaron adentro de nuevo. Distinguía perfectamente esa melena corta al rojo
fuego en toda la casa, entre tantos chicos y chicas alrededor bailando, y como
el dueño de esta giraba el rostro solo para regalarle visiones de sus bonitos
ojos; invitándolo, incitándolo.
Alguien
choco contra su cuerpo abrazándolo al instante, haciéndole perder el
equilibrio, y fue en ese momento en donde perdió de vista a JunSu. –Lo siento
Min, lo sientooo~. – Lidiar con un Park YooChun totalmente ebrio no era
precisamente lo más genial del mundo en ese momento. -¿A que yo soy soy el
mejor baterista del muuundndom, cierto?
-Quítate
Park y vete a coger o a beber o que se yo.- ¡Carajo!
YooChun
se marchó a trompicones cuando una morena de grandes tetas pasó frente a él,
dejando a ChangMin perdido y extraviado. Perfecto momento para que YooChun
entrara en acción y desapareciera. Aquel hombre cazaba todo lo que se pasara en
sus narices. Pronto ChangMin se preguntó, lo que habría pasado si YooChun
hubiera visto a JunSu, ¿le habría cazado?, de YooChun se podía
esperar cualquier cosa cuando alguien le atraía y le robaba la atención, JunSu
por supuesto llamaba la maldita atención con esos cabellos y ese andar… Y se
encontró también, esperando urgentemente que aun ni siquiera se hubieran
cruzado sus caminos esa noche. Un picoteo de desilusión se le atravesó en la
cara imaginando a YooChun y JunSu, No
seas imbécil ChangMin, se reprimió sólo y medio mareado. Su cabeza bajo y
sus ojos miraron el suelo antes de
cerrarlos para recuperar algo de conciencia, de pronto alguien tomo su mano y dándole
un jalón abrió los ojos para mirar; ahí estaba el rojo y los ojos que ChangMin
había perdido de vista. Sonrió medio idiotizado, medio conteniendo una sonrisa. ChangMin lo había decidido.
La
puerta se azoto con fuerza y muy ruidosa, pero ninguno de los dos fue capaz de
escucharla, más alto y brutal era el sonido de la música afuera, que ni ellos
ni nadie más habría escuchado. Su escape había sido ignorado por todos,
poniendo el seguro de la puerta como su única barrera, sus bocas se encontraron
violentamente en ese baño solitario. Los movimientos de ChangMin eran torpes,
pero impulsados por una emoción desconocida, eran lo suficientemente firmes
para no equivocarse en su necesidad y búsqueda, tocando aquí y allá, empujando,
jalando las ropas de JunSu por mero instinto,
desde su pequeña cintura hasta su trasero, metiendo las manos entre las telas
ligeras, buscando su piel… Comenzando a deshacerse de cada tela que traían en el
cuerpo. Sus pechos planos y desnudos colisionaron en un abrazo fuerte y
necesitado cuando sus chaquetas y playeras terminaron en el suelo regados, las
manos del pelirrojo no perdieron tiempo en rodear el cuello alto de ChangMin al
que apenas dio alcance por su estatura para volver a besarle. Fue electrizante
ese primer toque de sus pieles, sintiendo como sus pechos se inflaban y se
deshacían cada que respiraban fuertemente, y los latidos impetuosos de sus
corazones bombeaban poderosamente todas las emociones a cada parte de sus
cuerpos. Sus labios se hinchaban con cada mordida, con cada lamida, y sus
jadeos eran incapaces de llegar a sus propios oídos a causa de la música. Era
como interactuar con mímica; con miradas cargadas de deseo, con gestos acalorados y movimientos
bruscos, leer cada pensamiento con las expresiones reflejadas en sus ojos rellenos
de lujuria. Sentir el calor de los
fuertes brazos de ChangMin rodearlo y tomarlo de las nalgas para levantarlo y
sentarlo sobre el deforme lavabo, hizo jadear a JunSu con fuerza y sorpresa,
tanta, que le hicieron temblar y aferrar sus piernas a las caderas del otro. ChangMin
se lanzó enseguida, sujetando sus muslos, necesitando probar más de esos labios
de pecado; encontrar la boca de ese misterioso pelirrojo hasta robarse toda su
saliva, pero éste lo detuvo colocando sus manos en su pecho caliente y firme.
ChangMin lo miro dudoso, preguntándose si algo no estaba haciendo bien, si
estaba siendo un imbécil, quizá podría…, ok,
soy un idiota, se golpeó la cabeza el mismo en su mente, era la primera vez que hacia esto con un chico…, pero pronto la
boca de JunSu se elevó en una sonrisa divertida, confundiendo aún más a
ChangMin. Ante sus ojos, JunSu llevo una de sus manos a la bolsa trasera de sus
pantalones mientras la otra resbalaba quemando y acariciando el pecho de
ChangMin, sin apartar sus ojos de él, como diciéndole que esperara, que fuera
paciente y aguardara. Pronto y más rápido de lo que pensó, JunSu hayo lo que
buscaba, y con una sonrisa y movimientos rápidos, mostro a ChangMin una bolsa transparente
de plástico con pastillitas dentro. ChangMin sonrió apretando los muslos de JunSu,
y éste, travieso pero más caliente y ansioso que antes, saco solamente una. Colocando
enseguida la bolsa detrás de sí, en algún lugar, llevo la pequeña y colorida píldora
a sus labios, abriendo la boca y depositándola en su lengua. Todo,
absolutamente todo ante la atenta y absorta mirada del castaño. JunSu tenía un
brillo mágico y peligroso en los ojos, y
eso ChangMin sabía, lo tenía completamente hipnotizado. ChangMin había caído en
un hechizo, en un encanto de color rojo. Fue entonces que JunSu se acercó a él,
compartiendo los placeres que traía consigo; en su boca, con sus caricias, sus
ojos, y entre las piernas, y por supuesto que ChangMin estaba deseando tanto
probar.
El
aliento de su boca golpeo de nueva cuenta, luego otra y otra y otra vez en el
espejo empañándolo mientras jadeaba acaloradamente, se mordía los labios y
luego los mojaba con su lengua, los apretaba y abría la boca desesperadamente
para respirar. Ese era el reflejo de JunSu frente al espejo, y detrás de él, ChangMin
no podía dejar de mirarlo y mirarse también. Su rostro, su boca, su cabello,
todo era tan endemoniadamente sensual en JunSu, en cada gesto y en como de a
ratos volteaba la mirada a través del espejo para mirarse y mirarlo, con esos
ojos negros absorbiendo a ChangMin. ChangMin volvió la mirada a la espalda de
JunSu, admirando cada vertebra de su columna cubierta por piel, mientras
sostenía con fuerza sus caderas
embistiéndolo sin reparo y sin descanso, siguió con los ojos hasta la
espalda baja del pelirrojo y luego a donde sus cuerpos se conectaban, ahí entre
sus nalgas, solo para admirar y comprobar lo que estaba sucediendo. De muerte, alucinante, alucinante… Un
latigazo tremendo le azoto el cuerpo haciéndolo tensarse, estremecerse,
haciéndolo gemir tan ronco y cerrar los ojos. Todo estaba dando vueltas, todo
estaba quemándose, todo estaba en completo ruido, era caos abrasador, y un caos
al que se dirigía, sin pensarlo mucho
para perderse. ChangMin abrió los ojos nuevamente. Quería más.
Nada
además de la música podía escucharse, pero ningún sonido fue necesario o
importante cuando sus miradas se conectaron otra vez a través del espejo,
brillando y derritiéndose con cada electrizante embestida que daba empujando a
JunSu sobre el lavabo. Su rostro se deshizo cuando ChangMin, en una embestida
certera, encontró y dio en el punto exacto sin saber, haciendo a JunSu casi
caer de no ser por sus brazos. Perfectamente pudo admirar a JunSu en el espejo
cuando eso pasó y ChangMin supo que aquello podía llevarlo al climax sin ningún
esfuerzo, haciéndolo correrse y apresurando su orgasmo; mirando ese bendito rostro
con cabellos rojos vuelto loco de placer. No, no… no quería que terminara, todavía
no, sin embargo el tiempo se agotaba y su cuerpo se rendía. JunSu tenía algo,
JunSu le estaba dando algo, le estaba mostrando algo que no conocía y nunca
creyó que existiera, mucho. Todo era condenadamente peligroso e infinitamente placentero…
pero no había cabida para nada en sus pensamientos más que JunSu en ese espejo, su cuerpo desnudo frente
a él, y su esbelta espalda contrayéndose mientras lo penetraba unas cuantas
veces más, solo un poco más…
El
asombroso climax se asomó tan, tan cerca… mostrándole un oasis rojo y de
pronto…
-ChagMin,
ChangMin, ¡ChagnMin! ¡Mierda, despierta, no puedes morirte aun! ¡¿Qué tanto le
diste YooChun?!
-¡Nada,
yo nada! Él estaba con KyuHyun, pero el pedazo de idiota se me perdió desde
hace un rato….
-Búscalo,
YunHo va a matarlos… y a mí también si este pequeño imbécil no despierta ya.
-Sigue
respirando, no te pongas como si fueras su madre…
Las
voces y sus agudillas y fuertes palabras hicieron temblar su visión, pronto
JunSu, y todo lo que lo rodeaba se desvaneció como un sueño rápidamente, ¡Maldita sea, que pasa! perdiéndose en
la oscuridad y luego en las agujas de luz que entraron en sus ojos cuando los
abrió para encontrarse con un JaeJoong molesto y preocupado, con sus cabellos
rubios despeinados, y un YooChun cagandose de risa. Aquello le provoco el dolor
de cabeza más explosivo y tremendo de hacia muchas semanas no tenía.
Definitivamente ninguna resaca seria como esta.
-Te
lo dije, aún vive.
-Cállate
YooChun, es todo por hoy, nos largamos de aquí.- JaeJoong riño a YooChun que
aun reía y pronto éste se fue en busca del otro, medio a trompicones aun por lo
ebrio que se encontraba, luego JaeJoong volvió
a donde él comenzaba a recuperar un poco la cordura y orientación en lugar
tiempo y espacio. Mierda… estaba
sentado en el mismo sofá mugriento, medio vestido, sudando como cerdo y con
unas tremendas ganas de echar los pocos alimentos que había comido ese día,
fuera de su cuerpo. –Y tú, -le dijo
JaeJoong señalándolo y amenazándolo. –Levántate y ponte tu camiseta, y… tapate
o deshazte de eso… - dijo finalmente y luego se alejó contestando su teléfono
que había comenzado a soñar. – ¿Tu primo? Si ya se…. Estamos ya por salir de aquí,
te veo allá cariño.
Mierda,
mierdamierdamierda, lo
había imaginado, lo había alucinado todo. Todo lo que se había metido y bebido
esa noche, traicioneramente, habían hecho que su imaginación se lo cogiera por
el culo a él y su mente. ¡Mierda, mierda!
Y justamente ahora tenía una
tremenda erección dentro de sus pantalones que dolía horrores y tenía mera
inspiración en un alucín pelirrojo. Imbécil…
se riño él mismo por milésima vez. ¡Carajo!
Puto viaje que se había dado.
No
había pensado mal, ese era el inicio de una resaca de muerte.
El
bar de YunHo estaba en completo silencio a las siete de la mañana, con el
letrero de ‘Closed’ en la puerta. YooChun
balbuceaba quien sabe que cosas entre sueños, rendido sobre una mesa y
salivando como perro. Asqueroso.
Pensó ChangMin apartando su mirada de él, volviendo sus ojos a la barra frente
a él, en donde se encontraba sentado.
YunHo había partido de la fiesta muy temprano la noche anterior, dejándolos
solos, y con el completo peligro de que hicieran lo que quisieran. Por supuesto
todos lo habían aprovechado al máximo, menos y por supuesto, su novio JaeJoong,
y que justamente ahora los tenía como niños regañados.
-YunHo
está por llegar en cualquier momento.-Dijo el rubio del otro lado de la barra.
-Ya
lo has dicho muchas veces, podrías dejar de hacer eso JaeJoong…
-Deja
que le diga a mi Yun cómo te encontré.
-No
es mi padre.
-No,
pero si es uno de tus mejores amigos, tu jefe y tu manager…
ChangMin
bufo dándole la razón a JaeJoong, YunHo iba a matarlo, si el novio de éste iba
a contarle quien sabe que cosas con su boca que tenía la fama de exagerar todo.
–Está bien, quiero tregua… y nadie sabrá como JiHoon estuvo detrás de ti toda
la fiesta, sabes que YunHo lo odia… -JaeJoong lo miro con sus ojos afilados y
fingidamente indignado por su contraataque.-
-Él
no me deja en paz. Osh! Está bien…~ –Resolvió
JaeJoong de inmediato sabiendo que estaba en un terreno neutral.
ChangMin
sonrió recargando su cabeza cobre la palma de su mano con el codo sobre la
mesa. YunHo y JaeJoong llevaban saliendo ya muchos años y sabía lo mucho que se
querían, sin embargo JiHoon, ex amigo de ambos, no se resignaba a su relación,
aprovechando cualquier momento para atrapar a JaeJoong aun y a veces en contra
de su voluntad. ChangMin recordaba todas las veces que YunHo y JiHoon habían
peleado a golpes en las muchas fiestas y lugares en que se había encontrado,
había sido bastante raro y problemático en todas ellas, pero pronto se
acostumbró, siendo él un completo heterosexual, y YooChun un playboy bisexual
constituían un grupo de amigos bastante raro, pero bien unido. Aunque esa clase
de sueños suyos en las ultimas horas no sonaran tan de un chico heterosexual
como él. Un flashazo de su imaginación lo atormento con el rostro del
pelirrojo, y tratando de olvidarse, prefirió cambiar el tema preguntando a
JaeJoong -¿Por qué tuvo que irse YunHo anoche?
-Su
primo viene de visita para la cuidad, al parecer para quedarse a vivir acá. Yo
solo lo he visto en fotos, es muy lindo y bastante guapo. –JaeJoong siempre
dando detalles de más. -Su vuelo se adelantó, YunHo y yo iríamos a recogerlo
hoy por la tarde, pero algo hizo él y se adelantó… Como no conoce ni mierda la
cuidad YunHo tuvo que ir por él, por cierto ya se tardaron…, en fin y como
todos ustedes estaban ya bien entretenidos en esa fiesta, me quede a cuidarlos y por poco el imbécil de
JiHoon casi me atrapa solo en el baño, si no fuera por ti.
-Of course~ - por supuesto que ChangMin
lo había salvado.
Las
bocinas del auto de YunHo anunciaron su llegada interrumpiendo la charla
informativa de los acontecimientos que ni idea tenía el castaño. ¿YunHo tiene un primo?, se preguntó
ChangMin bostezando. JaeJoong salto
de su asiento y salió disparado a la puerta abriéndola de par en par con una
sonrisa enorme, ChangMin solo se giró junto con la silla, esperando a que los
dos novios y el supuesto primo entraran al lugar. JaeJoong retrocedió dando
paso a los recién llegados, y ChangMin inevitablemente volvió a bostezar.
-Este
es mi primo JunSu, JunSu, este es JaeJoong.
-Es
un placer cono…
Dejo
de escuchar todo, todo. El corazón de ChangMin golpeo tan fuertemente dentro de
su pecho que casi lo hizo caer de la silla en donde estaba sentado, y abriendo
los ojos como vil lunático, no aparto la mirada de la puerta, con la boca seca
y la cabeza flotando en expectación, hasta que por fin los primos entraron al
lugar y pudo mirarlos.
YunHo,
alto y moreno estaba a un lado de su primo, un chico bajo y…
Rojo; cabellos rojos y
ojos negros: JunSu.
¿Había
sido solo un sueño, verdad?
Fin.

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