Título: Juego de amor y seducción.
Autor: Kim Yunjae Jung
Extension: OneShot
Advertencia: Lemon
Todo comenzó
como un juego, quizá lo fue en su tiempo, quizá lo siga siendo… pero
ninguno está dispuesto a dejar de jugarlo.
*
-Anda, vamos no seas así, mira que no todos los
días cumplo años –Yunho se cuelga de mi brazo cuan niño pequeño, aún sigo
pensando por qué lo hace si sabe que siempre termino cediendo a sus peticiones.
-Está bien… -No hace falta mirar para saber que una
pequeña sonrisa victoriosa se asoma en los labios de mi Hyung… y es aquí donde
se la quitó -pero… sabes que eso tiene su precio.
-Mmm me lo suponía ¿y de a cuantas ordenes de Ramen
estamos hablando?
- No… esta vez no me sobornaras con comida, quiero
algo más… quiero probar nuevas cosas.
-¿Y qué hay que no hayas probado ya? Min no me
digas que…-
-¡¡Eso no, gran pervertido!! –casi me da un
conato de infarto al ver la cara de desquiciado que puso Yunho cuando sonrió de
esa manera mirándome como si de un bicho raro se tratara.
-Ok ok… ya entendí y dime… ¿de qué se trata?
-Te lo diré en cuanto lleguemos.
-Ok, pero no me culpes si estando allá no te hago
caso, sabes que me vuelvo un hombre ocupado y más tratándose…
-Sí, si Jaejoong está cerca… -le interrumpo pues
ese cuento lo he visto innumerables veces. - Como sea, yo me encargare de
cobrarte mi compañía.
La noche ya ha entrado y no tardamos ni media hora
en atravesar la cuidad para encontrarnos en ese antro que aunque a mí no me
gustaba del todo el ambiente de fiesta, no negaba que no estaba nada mal.
Fuimos hasta nuestra mesa en la que Yoochun aguardaba ya con una enorme botella
y su sonrisa interminable.
-¡Hey! chicos que bien que llegan, pensaba
que me iban a dejar solo con esta belleza. – Levantando la botella en el aire-
Venga que me muero por empezar a bailar, pero como solo ustedes… ¿y dónde está
Jaejoong? No me digas que lo has dejado Yunho.
-No, claro que no, eso nunca, él no debe de tardar
en llegar, me dijo que aquí nos veíamos porque tenía que pasar a recoger a su
hermano o no sé qué.
-¿Ósea que al fin te presentara con alguno de los
miembros de su familia? Jajaja Mira que valiente de Jae ¿no lo crees Min?
-Aja si… -me siento y acomodo un poco mi silla
mirando hacia la barra un poco desinteresado aun.
-Oh Min no… esta noche no debes cargarte esa
actitud ehe –Yoochun me codea.
-Y bien Changmin ¿ya lo pensaste? ¿En cuánto me va
a salir tú preciada compañía de esta noche? –Yunho sonríe divertido.
-Te dije que hoy no quería comida Hyung… Quiero
beber –Y ambos me miran y automáticamente se miran entre si.
-Beber… ¿Tú? Pero si siempre te la pasas quejándote
de que el alcohol solo te pone idiota, es más nos lo has dicho.
-Si Yoochun pero precisamente por eso hoy no estoy
dispuesto a cargar con sus traseros ebrios así que ustedes cargaran con
un ebrio yo.
-Por mí no hay problema, es más has venido al lugar
indicado, deja que el amo Chunnie te enseñe las delicias del arte de
beber.
-Pues no lo sé… de haber sabido que me dirías eso
te juro que hubiera llamado a la niñera y te dejo en casa… Estas muy pequeño
para beber, pero ya que se que eres una persona responsable está bien, aunque
te estaré vigilando por si se te pasa la mano –y aquí el instinto paternal de
mi Hyung.
Así nos estuvimos una hora entre broma y broma de
Yoochun y los regaños de Yunho hacia el primero diciéndole que su compañía es
de mala influencia para mí y bla bla bla… Mientras que esto y que lo otro yo me
inicie con un trago de wiski, hasta que llego Jaejoong y el ambiente se puso
algo romántico entre este y Yunho, por su parte Yoochun casi ni estuvo en la
mesa, le perdíamos de vista a cada rato.
-Oye Joongie, por cierto ¿no habías dicho que tu
hermano vendría?
-Pues si Yunnie, pero viene retrasado, es más se
supone que ya debería estar aquí… le voy a marcar, pero antes… Minnie tienes
que probar de éste si de verdad quieres conocer lo que es bueno. –me tiende una
bebida color rosa y yo la acepto bebiéndola inmediatamente, por extraño que
parezca el ambiente se me ha subido y ahora solo me siento bien.
No tarde en hallarme en la pista bailando feliz con
alguna de las tantas chicas que me miraban y porque no, chicos también, cierto
es que quizá ya estaba ebrio pero si de algo me daba cuenta es que yo no era
mal parecido aunque casi nunca solía tomar ventaja de ello, así que esa noche
me sentía desinhibido e iba con todo. Todo fue bien, ya había conseguido la
atención de varias personas aunque la verdad no me interesaba mucho, hasta que
le vi.
-Min mira que te la estás pasando bien, pero anda
siéntate un momento, permíteme presentarte a mi hermano.
Su porte parecía tan elegante, fino, delicado…
bello y… sensual, además tenía una sonrisa que no podría comparar con ninguna
de las que hubiere visto en esa noche o quizá en toda mi vida.
-Mucho gusto, mi nombre es Changmin –le tendí mi
mano y el sonriente la estrecho con lamia, tan cálida y suave.
-El gusto es mío Changmin, yo soy Junsu… Kim Junsu
–y su voz sonaba simplemente como un canto hermoso.
-Bueno ya que todos nos conocemos ¿Por qué no vamos
a bailar un poco? ¿Qué dices Junsu acompáñame? –e inmediatamente Yoochun se robó
el momento y solo vi cómo se lanzó entre el tumulto de gente y se perdió con
él.
El resto de la noche casi lo tuve previsto… Un
Yoochun haciendo de todo para robarse la atención de Junsu, cosa que funcionó
muy bien para mi desgracia y de Jaejoong no podía esperar intervención alguna
pues su noche con Yunho apenas comenzaba y al parecer la mía ya había
terminado.
Los días fueron pasando y pronto se habían ido la
semana, yo aún seguía embelesado con la sublime belleza de Junsu, su encanto
tan cautivador y aunque solo habían pasado un par de semanas yo trataba de
estar lo más cerca posible de él, y todo iba bien… hasta que llegaba Yoochun.
-Changmin estoy tan feliz, sabes Yoochun es…
magnifico, dulce, comprensivo… ¡encantador!
-¿Ah, sí? Mira pues eso dicen… ¿tú lo crees? –esta
conversación era incómoda para mí, Junsu alababa prácticamente a Yoochun o eso
parecía y a mí me molestaba que así fuera, ¿porque tenía que hablar de él así?
Es que realmente él no lo conocía como yo.
No era que de repente y a causa de Junsu yo
comenzara a sentir odio o celos por Yoochun, era simplemente que no toleraba
que Junsu viera a Yoochun de la manera en que yo sabía que le miraba. Y si yo
quería entrar en el juego, tendría que mostrarle a Junsu quien era el mejor
para él.
-Junsu ¿vas a hacer algo esta noche? –De nueva
cuenta yo estaba intentando como siempre llegar a ningún lado con Junsu y llega
Yoochun y así como así se lo lleva y ya, yo no podía seguir más con juegos
tontos, si Junsu quería a alguien como Yoochun yo le iba a mostrar que podía
ser mil veces mejor.
-Si de hecho iba a salir a cenar algo con Minnie –y
esa sí que no me la esperaba, Junsu le dijo que no a Yoochun que…. espera
un momento Changmin… le dijo que “no” porque iba a ir ¡¡contigo!!- ¿Verdad
Minnie que ya habíamos quedado?
-Por supuesto que sí, yo paso por ti a las 8 como
habíamos dicho –y no podía dejar pasar esa oportunidad, ¿Por qué Junsu había
dicho eso? No lo sé pero era mi oportunidad.
-Ok entonces te espero –ni siquiera tuve tiempo de
asimilar el acto seguido. Junsu se disponía a irse cuando se detuvo y me dio un
beso para despedirse, no cualquier beso ¡No! Fue… juro por Dios que casi
a modo intencional rozo la comisura de mis labios aun con un Yoochun atónito
mirándonos, pero no me importo.
Fue ahí donde quizá todo empezó, si no es que ya
había empezado antes. El juego del amor y la seducción.
-Sabes Junsu, aún no sé porque le dijiste a Yoochun
que ibas a cenar conmigo.
-¿No querías…? -hizo un puchero de un millón
y yo se lo compre.
-No digas eso, no es así es solo que me sorprendió
un poco, pero pues ya estamos aquí vamos a disfrutar.
La velada fue de maravilla, la comida, el buen
vino, la charla y la compañía. Todo era perfecto.
-Changmin sabes, se me están subiendo un poco los
tragos y créeme no querrás lidiar conmigo borracho ¿Por qué no me llevas a mi
departamento y es más si quieres podemos seguir allá con la charla?
-Está bien, solo pago y nos vamos.
El trayecto fue corto o eso me pareció y en cuanto
aparque mi auto en la entrada del departamento de Junsu sentí mi cuerpo vibrar
cuando la mano de Junsu toco la mía para conducirme al interior del
apartamento.
-Ven siéntete como en tu casa. –Me tumbe en la
amplia sala y Junsu despareció rumbo a su mini bar y volvió con un par de copas
y una botella vaciando el contenido en las copas.- Continuemos donde nos
quedamos –sorbió un poco su trago pegando sus labios en el borde de la copa
dándole a mis ojos un espectáculo deleitante y mi cuerpo volvió a vibrar.
-Y ¿Dónde nos quedamos?
-No lo sé, pero podemos empezar de nuevo, cuéntame
un poco más de ti Minnie, aun no me has dicho que hay contigo, ¿Tienes novia?
Es increíble que en todo este tiempo no lo hayas mencionado.
-Quizá es porque no la tengo, no te
preguntare a ti porque es obvio que estas con Yoochun.
-Mmm así que lo sabes ehm… pues sí, y para ser
sinceros la razón por la que hoy estamos aquí es por él.
-¿Por él, porque?
-Pues porque… últimamente hemos tenido problemas.
-¿Problemas tan pronto? Pero si acaban de empezar…
-La verdad es que eso es lo de menos… él ahora no
me interesa… al menos no tanto como antes.
-¿y entonces? Eso se debe a ¿que…?
-Es aquí donde tu entras –su mirada se enfoca a la
mía y se pasa la lengua por el labio inferior saboreando la gotita de vino
que cuelga de él, ese simple acto me removió lo más profundo de las
entrañas y mi cuerpo volvió a vibrar.
-¿Y… yo porque? –La distancia se hizo más corta y
yo ni siquiera me inmute un poco.
-No lo sé… supuse que tu deberías saberlo –se abanicó
con la mano echándose un poco de aire, quizá no solo yo fuera el que se
sintiera acalorado. - y era lo que te iba a preguntar…
-Quizá lo sé… -ahora fui yo quien acorto la
distancia y me aproxime hasta su oído para susurrarle- …pero no debería
decírtelo. –acto reflejo el cerro los ojos y mi mano le sujeto por detrás
de la nuca despeinándole el cabello.
-Entonces muéstrame –se tumbó en el sofá y yo
encima suyo comencé a recorrerle con los labios, el cuello tan fino y suave,
saboreando, subiendo hasta que mis labios se toparon con los suyos,
encontrándolos semiabiertos y ansiosos, carnosos y tan adictivos que pronto me
halle llenándome de ellos y la delicia de su miel- mm…muéstrame más.
Mis manos aun inexpertas buscaron despojarle de sus
prendas, aunque yo no sabía prácticamente nada todo parecía que se diera por si
solo… y cuando las yemas de mis dedos se hallaron tocando la piel desnuda de su
pecho y mi piel siendo quemada por sus manos por donde pasaran sus caricias,
sin dejar de besarle cada centímetro de los labios y cuello nuestros miembros
se friccionaban piel contra piel llenándome de puro placer que solo se
acumulaba en un solo punto.
-No sé porque te habías tardado tanto en mostrarme
esto Minnie… ammhm –su mano se enredó en mi cabello y yo detuve un poco mi
descenso de besos para mirarle con la mirada nublada.
-¿Tú lo hubieras querido? –Sus piernas se enredaron
alrededor de mi cintura y su miembro se presionó contra mi abdomen haciéndome
jadear por un momento.
-No te habría rechazado si es lo que quieres
saber…. –mis labios fueron atrapados por su boca hambrienta y mi voluntad se dejó
hacer.
-¿Y qué hubiera pasado con Yoochun?- Aunque a estas
alturas nada me importaba pues sabía que mi deseo por Junsu era mayor, no podía
dejar de pensar que lo estábamos traicionando.
-Lo mismo que ahora… -comenzó a mecerse a manera de
que su entrada quedaba expuesta a mi virilidad ya endurecida y un nuevo jadeo
se escapó de entre mis labios y que fue ahogado por los labios que me hacían
perder ya la cordura.
-Lo sé… Junsu, te necesito ahora… -mi mano guio mi
miembro hasta su trasero rozando aquella entrada que me moría por llenar.
-Entonces tómame… porque me tienes ya – Y de un
solo tajo me halle dentro de la calidez y estreches de mí ahora Junsu. Mío.
Aquella experiencia era única y especial para mí,
no por el hecho de que fuera la primera en mi vida, sino porque era con él… con
Junsu, aunque no sabía si para él significaba lo mismo que para mí, pero ahí
estaba llenándome de él, hundiéndome en el placer que me regalaba el calor de
su cuerpo unido al mío, la tibieza y suavidad de su piel, la miel que me
regalaban sus labios, el vaivén de sus movimientos y los míos unificados en un
mismo ritmo de embestidas y suspiros que inundaron la sala y todo el
departamento, que concluyó con un último suspiro que indicaba que ambos
habíamos llegado a nuestro clímax, su semilla nos empapo a los dos y él se llenó
de la mía, sellando el acto con un último beso que dejo nuestros labios
extasiados, rojos e hinchados.
Quisiera decir que esa fue la única vez que sentí
que estaba mal ser feliz, porque cuando yo estaba con Junsu ya nada más
importaba, ni siquiera Yoochun, pero cuando teníamos que aparentar que
nada hubiera pasado y lo sabíamos hacer muy bien para continuar con nuestro
juego. Eso era a todo lo que se resumía un “juego de amor y seducción”
Un juego que quizá comenzamos a jugar incluso antes
de saberlo y que aún no pensábamos dejar de hacerlo
… y aunque para mi fuera más allá de un juego… no
dejaría de jugar.
FIN.
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