Si
tuviera la oportunidad de salir, de irme lejos para empezar de nuevo sin duda
alguna lo haría pero volvería a él aunque supiera cómo terminaría todo, quizá
desde que él me conoció lo supo tan bien como yo, la diferencia es que él
siempre lo planeo todo y sin darme cuenta caí en su propio juego, fue divertido
por las circunstancias, pero si tan solo yo hubiera sabido lo que iba a pasar
quizá me habría detenido a tiempo.
Tuve
miedo, autentico terror, las cosas no podían estar tan mal como parecían, yo
tenía que evitar que el terminara como yo, él no debía estar aquí, pero algo me
decía que debía observar más detenidamente, nada, no había nada que me hiciera
dudar, pero la sensación que me perseguía era tan viva, tan fuerte que a veces
pensé que era una sensación que no me pertenecía; vacío, odio, miedo, todo
acumulado y que podía sentir en carne propia, de cierta manera, era algo tan
mío pero que no había razones para sentirlo, era como si estuviera pensando por
alguien más, o como si hubiera dentro de mí una persona a la que nunca había
conocido, pero que siempre estuvo ahí.
Que
más podía hacer ya, todo estaba sucediendo según debía ser, todo fue producto
de un perfecto y elaborado plan macabro, lo que ninguno esperó fue que los
monstruos de la historia terminaran así, lo aceptaba, yo debía terminar así,
porque después de todo fui yo quien lo provocó, si tan solo no hubiera llegado
tan lejos, si hubiera obedecido aquellas voces cuando me decían que saltara
desde las alturas, cuando me invitaban a dormir para nunca despertar, solo entonces
nada de esto hubiera pasado.
Dicen
que el destino juega con nosotros como si de piezas de ajedrez se tratara,
simples muñecos desechables que se pueden romper en cualquier momento, pero que
con astucia e inteligencia cada uno de nosotros estará en el momento adecuado
con las personas adecuadas, si eso es cierto, entonces conmigo fue un hijo de
puta, se encargó de volverme loco, de romper cuanto había a mi paso, roto por
mis propias manos, pero es absurdo culpar ahora al destino de todo, no hay
culpables, solo coincidencias, no me arrepiento de nada, solo de no haber hecho
que esto terminara antes, de no haber dicho antes lo que debí decirle, pero eso
ahora cambiara, le voy a alcanzar y entonces no le dejaré ir, le diré que desde
siempre le he esperado, que ha sido lo mejor de mi peligrosa locura.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario