martes, abril 22, 2014

PROLOGO



Si tuviera la oportunidad de salir, de irme lejos para empezar de nuevo sin duda alguna lo haría pero volvería a él aunque supiera cómo terminaría todo, quizá desde que él me conoció lo supo tan bien como yo, la diferencia es que él siempre lo planeo todo y sin darme cuenta caí en su propio juego, fue divertido por las circunstancias, pero si tan solo yo hubiera sabido lo que iba a pasar quizá me habría detenido a tiempo.

Tuve miedo, autentico terror, las cosas no podían estar tan mal como parecían, yo tenía que evitar que el terminara como yo, él no debía estar aquí, pero algo me decía que debía observar más detenidamente, nada, no había nada que me hiciera dudar, pero la sensación que me perseguía era tan viva, tan fuerte que a veces pensé que era una sensación que no me pertenecía; vacío, odio, miedo, todo acumulado y que podía sentir en carne propia, de cierta manera, era algo tan mío pero que no había razones para sentirlo, era como si estuviera pensando por alguien más, o como si hubiera dentro de mí una persona a la que nunca había conocido, pero que siempre estuvo ahí.

Que más podía hacer ya, todo estaba sucediendo según debía ser, todo fue producto de un perfecto y elaborado plan macabro, lo que ninguno esperó fue que los monstruos de la historia terminaran así, lo aceptaba, yo debía terminar así, porque después de todo fui yo quien lo provocó, si tan solo no hubiera llegado tan lejos, si hubiera obedecido aquellas voces cuando me decían que saltara desde las alturas, cuando me invitaban a dormir para nunca despertar, solo entonces nada de esto hubiera pasado.


Dicen que el destino juega con nosotros como si de piezas de ajedrez se tratara, simples muñecos desechables que se pueden romper en cualquier momento, pero que con astucia e inteligencia cada uno de nosotros estará en el momento adecuado con las personas adecuadas, si eso es cierto, entonces conmigo fue un hijo de puta, se encargó de volverme loco, de romper cuanto había a mi paso, roto por mis propias manos, pero es absurdo culpar ahora al destino de todo, no hay culpables, solo coincidencias, no me arrepiento de nada, solo de no haber hecho que esto terminara antes, de no haber dicho antes lo que debí decirle, pero eso ahora cambiara, le voy a alcanzar y entonces no le dejaré ir, le diré que desde siempre le he esperado, que ha sido lo mejor de mi peligrosa locura.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario