Autor: Fanny YS
Raiting: +13
Género: Romance
Extension: OneShot
Extension: OneShot
Advertencia: Ninguna.
Leer Original: Brillas
La primera vez que ChangMin vio a JunSu, éste ni
siquiera lo notó.
ChangMin caminaba de regreso a casa después de una
monótona jornada de clases, y luego de clases con tutores especiales.
Había comido tan poco, estudiado tanto y eso tenía su tanque de gasolina y
energía por los suelos, tan apagado y sin ganas siquiera de golpear una
piedrecilla. Su reloj marcaba las 6 pm en punto cuando lo miró sobre su muñeca.
Un gato al final de la callejuela dio un salto tan alto que al castaño le
pareció que el gato podría volar. Un bufido salió de sus delgados labios y rio
ante lo ridículo que había sido su pensamiento, ajusto los tirantes de su
mochila y decidió fijar su vista al frente, llevo el dedo índice al puente de
sus lentes e hizo lo mismo. Repasaba mentalmente la última nota que había
explicado el tutor de matemáticas. Por mera costumbre estaba a punto dar vuelta
al final de la calle directo a su casa, ahí donde el gato había hecho su asaña.
Pronto los números se fueron al carajo en algún lugar del cosmos, y su cuerpo
al piso de un tirón.
-Lo siento muchísimo. Lo siento, lo siento. ¡Leo…espérame!
ChangMin solo pudo ver a través de sus lentes,
estrellados y rotos, el rostro del chico hablando sin mirarle, muy apurado y sin entender muy bien su disculpa en tanto
el aturdimiento desaparecía, luego como éste corría detrás de… algo peludo, muy
a prisa. ChangMin permaneció en su sitio, quieto, sentado, incrédulo, tal y
cual la caída -empujón que bien le habían dado- se corrigió, le había dejado en
el suelo. Se quedó mirando fijamente la espalda del chico que corría en
dirección opuesta a su casa con aterradora indignación. Bufó y
luego chasqueo la boca tan audible que pronto comenzó a dolerle la
cabeza.
Le habían derribado y simplemente un “Lo siento”
había sido todo.
¡GE-NIAL...!
*
La primera vez que ChangMin pudo hablar con JunSu,
JunSu se disculpó debidamente y le regalo una sonrisa. Una sonrisa que dejó
como idiota a ChangMin.
La madre de ChangMin se había pasado hablando las
últimas dos semanas acerca de la casa de enfrente, y de que ésta tenía nuevos
dueños; que pronto llegarían a vivir allí, que esperaba no fueran como los
anteriores –todos unos retraídos-, que en cuanto llegaran les llevaría
un gran pastel de frutas y conocería a la señora de la casa, que esperaba
tuvieran una bonita hija para que así ChangMin dejara de estar todas las tardes
metido en su habitación y por fin se dignara a salir con una chica. ChangMin,
como era su costumbre, solo escuchaba sin escuchar, fastidiado del monólogo eterno
de su madre.
Cuando un día por la tarde llego su madre con un
enorme pastel de frutas –tramposa- pensó, ChangMin supo que los
vecinos habían llegado ya.
Se encontraba cruzando la pequeña calle en
dirección a la puerta de la casa de enfrente con una caja y dentro, un pastel
de frutas. Su madre a su lado con una enorme sonrisa y él no podía creer que
aun las amenazas de su progenitora surtieran tal efecto sorprendente en él.
Los vecinos habían llegado justamente 3 días atrás.
Además de tramposa, su madre era muy poco atenta con detalles tan... obvios
como el hecho de que llevaba tres días de desventaja con las demás vecinas que
seguramente ya habían hecho su labor de recibimiento amigable. ChangMin suspiró
cansado mientras el timbre sonaba dentro de la casa de los nuevos vecinos y su
madre retiraba el dedo índice del aparato.
Cuando la puerta se abrió, el castaño solo pudo
mirar la cara de un chico; éste miraba a su madre y a él de a ratos. Y
luego de mirar nuevamente a ChangMin notó que el castaño tenía el ceño
fruncido. Tras el nuevo vecino, a sus pies, apareció el mismo gato de hacía 3
días cuando había sido derribado. “Leo”, recordaba. Miró al gato con
odio fingido y sin disimulo, luego al chico, éste pareció entender y
recordar lo sucedido, y sin más se acercó aún más a ChangMin.
-Eras tú… ¿cierto? -pregunto dudoso y apenado
el joven vecino.
ChangMin le miro unos milisegundos con rencor, y el
chico ni se inmuto más de la cuenta. –Lo siento mucho, Leo se me escapo, iba a
perderse. Enserio lo siento. - El chico hablaba mucho.
-“¿Perderlo? Si claro. Tremenda bola obesa era incapaz de llegar
muy lejos.”- Aquella vez el castaño olvido lo malísimo que era en ocasiones
cuando pensaba algo y su boca sin querer lo pronunciaba.
Y de repente ChangMin se quedó sin aire, sin habla.
Luego de notar lo que había dicho, luego de que el chico sonriera frente a él.
Tonto como seguramente se veía un cuerpo de casi dos metros de altura inmóvil y
avergonzado, simplemente asintió torpe y miró interesadísimo una jardinera detrás
del joven vecino.
-Soy JunSu.
Y JunSu volvió a sonreír aún más grande para el
castaño. Y ChangMin sintió un mareo inmenso y el estómago con millones de
partículas moviéndose desesperadamente a punto de explotar.
*
La primera vez que ChangMin durmió en casa de
JunSu, JunSu había estado a punto de pelear en la escuela, y ChangMin lo había
defendido.
JunSu iba con ChangMin todos los días a la escuela
y regresaban juntos después de las clases con tutores especiales. JunSu siempre
hablaba durante todo el trayecto y aunque ChangMin parecía nunca ponerle
atención, a JunSu ese hecho no le importaba y seguía hablándole hasta que
llegaban a casa y se despedían cada uno frente a la puerta de su respectiva
casa. La madre de ChangMin había convencido a la de JunSu de mandarles
juntos con los tutores del castaño, y aunque ChangMin se había mostrado reacio
ante a la idea, pronto, demasiado pronto para su disgusto, se había
acostumbrado a la presencia de JunSu.
Aquel dia JunSu había chocado por error con otro
alumno, todo mundo lo llamaba U-Know, su nombre real era YunHo, eso era
lo que ChangMin sabía. O bueno… lo que todo mundo en esa escuela sabia sin
excepción. JunSu se había quedado quieto en cuanto YunHo había comenzado
a gritarle y luego un ligero empujón le había secundado a ese levantamiento de
voz directamente sobre su cuerpo y sin avisarle. ChangMin había visto desde
lejos, después de separarse en la entrada de la escuela, la escena que
protagonizaban uno de los matones más famoso de la escuela y su desventurado y
despistado amigo-vecino. A JunSu no se le veía intención de encararle o hacer
algo para defenderse. YunHo se había aproximado peligrosamente a JunSu
tomándole de los hombros para azotarle contra los casilleros detrás de él.
JunSu había simplemente cerrado los ojos esperando el impacto y su final, pero…
aquel impacto y el dolor nunca llegaron, y un tirón al frente, proveniente de
las manos de YunHo le habían hecho trastabillar. Cuando JunSu abrió los ojos
debido a los gritos y murmullos de sorpresa de los demás alumnos y
espectadores, JunSu había encontrado a ChangMin tirado en el suelo cubriendo
su ojo izquierdo con la mano, y a YunHo con el labio roto, ambos
mirándose con cólera en ebullición.
Luego de ser salvados por un profesor y de llegar a
casa de JunSu rápidamente, después de las clases con tutores, sentado en el
sofá, el castaño seguía sin entender su comportamiento, además de parecer un
alienígena con el ojo a punto de explotarle y con un color entre verde y morado
mortal, pero poco importo cuando JunSu después de ir a la cocina y traer
consigo una frazada con hielos se sentó a su lado y sin avisarle atrajo a su
regazo su cabeza y deposito gentilmente el remedio clásico para esos
momentos, en su ojo.
ChangMin entendió menos y todo se quedó en
blanco mientras miraba con el ojo bueno la cara de JunSu a unos
centímetros de él, preguntando si dolía y haciendo muecas como si el dolor lo
padeciera él. ChangMin no entendió nada, no dijo nada, solo dejo que JunSu le
curase el malestar que debía estarse manifestando y que sin embargo era casi
imperceptible a sus sentidos. No había dolor, no había pensamientos, no había
frio siquiera, solo la cara de JunSu muy cerca, el calor de sus manos en sus
cabellos, sus ojos moviéndose sobre su cara y su boca pronunciando un gracias
con una cálida sonrisa, tan consoladora. Esa… que lo dejaba tan idiota. Tan
jodidamente consoladora y encantadora para ChangMin que le hacían querer
vomitar lucecitas. Y a ChangMin dejo de importarle su comportamiento de ese
día.
Por supuesto ChangMin se quedó a dormir en la casa
de JunSu, con JunSu y bajo los cuidados de éste, como pago –mínimo pago- por su gran obra. Obviando
y acordando entre ambos el hecho de que si ChangMin llegaba así a casa,
su madre pondría el grito en el cielo.
*
La primera vez que Changmin vio a JunSu platicar
con YooChun, sintió una extraña sensación en el estómago, una… ¡puta sensación
parecida a la indigestión! y sin querer mando al carajo a JunSu.
JunSu había sido “el nuevo” hacia unos meses atrás.
ChangMin era su único amigo en la escuela, pero poco había durado, aseguraba
ChangMin para su suerte, pues JunSu ya no le molestaba para todo, ya no le seguía
o preguntaba por todas las cosas que no entendía. No. Ahora JunSu iba y venía
solo, tenía tantos amigos y chicos con los que convivía, y tan pronto como eso
comenzó a suceder, ChangMin comenzó a extrañar lo molesto e hiperactivo que
podía a llegar ser JunSu.
Sin embargo, ChangMin aún conservaba el privilegio
de andar con JunSu a casa. -corrección.- “El
privilegio es de JunSu”- pensaba ChangMin, cuando mientras le esperaba a
las puertas de la escuela, miraba su reloj y luego como JunSu se despedía de
sus compañeros de clase muy animadamente, y se dirigía a él para así ambos
marcharse.
Aquella vez, ChangMin esperaba “paciente” a JunSu.
JunSu estaba retrasado y eso estaba poniendo a ChangMin un tanto irritado.
Estuvo a punto de darse la media vuelta, además JunSu ya conocía el camino de
regreso a casa, pero pronto sus ojos captaron algo que le impidió hacerlo…
JunSu estaba debajo del árbol más cercano a la
puerta de la escuela. Ese donde –sabia- la mayoría de las chicas declaraban su
amor al chico que les gustaba, claro que eso JunSu no lo sabía-. O ¿si? No
podía ser, pues JunSu estaba bajo ese árbol justamente con Park YooChun, y
YooChun era un chico, al igual que JunSu. Cero lógica del asunto. Sumando el
hecho de que YooChun era un chico… de esos que juegan con las chicas.
El ceño de ChangMin tuvo, sin darse cuenta, las
arrugas más grandes que habían podido nacer en su joven piel a esa edad y
cuando JunSu se aproximó a él para decirle algo y en los labios colgándole una
increíble sonrisa, ChangMin se encontró caminando directo a casa solo. JunSu le
llamo y en tanto dio unas zancadas para alcanzarle, ChangMin simplemente le
grito:
-¡No tengo tu tiempo. Me voy a casa!
ChangMin se fue y JunSu se quedó mirando su espalda
sin entender absolutamente nada.
*
La primera vez que ChangMin bebió, dio también su
primer beso; JunSu estaba borracho, YooChun simplemente dormía haciendo
confesiones en sueños y JaeJoong hablaba torpemente de “U-Know”.
YooChun era amigo de JunSu. El pelinegro se había
convertido en un gran y casi inseparable amigo de JunSu. Ahora ChangMin además
de lidiar con el infantil de JunSu, tenía que lidiar también, con el idiota de YooChun.
Aunque… ¿y para qué negarlo?, le agradaba. YooChun también le agradaba. Le
agradaba estar y convivir con ambos. YooChun era de esas personas con las que
era tan fácil “estar” y pasarlo bien –eso solía decírselo JunSu en un
principio- y él lo confirmo cuando a petición –y muchos ruegos de JunSu- se dio
la oportunidad de tratar a Park YooChun y no solo a él sino al amigo de éste, a
Kim JaeJoong.
JaeJoong era mayor que él y que JunSu, incluso que
YooChun.
Aquella ocasión –ya que JaeJoong poseía un poder de
persuasión casi sobrenatural y peligrosa, pensaba ChangMin- habían quedado en
la casa del mayor. Allí pasarían la tarde y el resto de la noche. Y perfecta
fue la oportunidad para que JaeJoong sacara un par de paquetes de cerveza y
todos –muy sorprendidos, incluso ChangMin- y bastante animados a probar algo
nuevo y creerse más hombres y adultos, tomaran una y otra, y muchas mas, hasta
quedar poco a poco con los ojos aguados y las palabras pastosas en la boca,
totalmente borrachos.
ChangMin estaba mareado, pero no tanto como lo
estaba JunSu. YooChun dormía plácidamente sobre la alfombra del gran cuarto de
JaeJoong, de pronto ChangMin se preguntó si YooChun aun respiraba, pues no se
movía, JunSu a lado simplemente mantenía
los ojos cerrados mientras con los dedos marcaba la pista de una canción en el
reproductor de JaeJoong. Pronto JunSu aviso que iría al baño, como pidiendo
permiso, y como si a los otros les importara nada, y rápidamente se levantó
torpemente haciendo un baile gracioso y dirigiéndose al baño del dormitorio.
YooChun despertó por unos segundos y movió sus manos al lugar vacío de JunSu en
el suelo.
-JunnnSu…~ Eres…tan bonito-to. Tan bonito como Leo.
No. Mas….sss bonito que Leo. Más bonito que todos los gatos d-del mundo…
Entonces ChangMin supo que aún seguía vivo ese
tonto pelinegro. JaeJoong que estaba sentado, dejo caer su espalda al suelo
mientras murmuraba el nombre del matón de la escuela. ChangMin torció la boca
al recordar a JunSu indefenso y a YunHo a punto de aplastarlo. Entonces
ChangMin decidió que era suficiente, necesitaba aire, agua o algo. Se levantó
de la alfombra que todos, menos JunSu en ese momento, compartían. JunSu
regresaba a trompicones del baño y quizá más ebrio que antes. ChangMin chocó
con JunSu. JunSu se sostuvo de ChangMin. ChangMin sostuvo a JunSu para que no
callera. JunSu miro un momento a ChangMin y sonrió. ChangMin no respiro. Y
JunSu lo beso.
*
La primera vez que ChangMin lloro por ‘amor’, JunSu no lo supo.
JunSu estaba enojado, muy enojado, pero aún más
triste. JunSu estaba sumamente triste, tanto que su madre preocupada por JunSu,
había hablado con ChangMin. JunSu había albergado una minúscula esperanza
de que esa platica de ChangMin y su madre le revelase algo, una razón,
cualquier indicio del porque ChangMin ya no le hablaba, ya no le miraba, ya no
le esperaba para ir y venir de la escuela con la excusa de que tenía cosas que
hacer. Incluso había dejado de asistir a las tutorías. Pero toda esperanza se
diluyo con las palabras que repetidas por su madre, había dicho ChangMing. “No
lo sé señora” Tan frías, tan frías. Tan heladas las había sentido y con lágrimas
en los ojos y los puños apretados, decidió que era suficiente. Él no había
hecho nada malo, el culpable era ChangMin, de cualquier cosa que estuviese
pasando. Simplemente un día ChangMin ya no le habló, ya no le miró, simplemente
se largó y le dejó.
Eran ya varios días, semanas que ChangMin le
ignoraba. No podía soportarlo un segundo más. No podía.
Aquella noche ChangMin estaba solo en casa. Su
abuela materna estaba enferma, por supuesto su madre se había marchado al
cuidado de ésta y su padre al igual que su madre había decidió pasar dos días
con ella. Para sorpresa de ChangMin, su madre había accedido a que se quedara
solo en casa. Claro que su mamá le había mencionado la opción de pasar esos dos
días en la casa de JunSu, pero ChangMin se había negado rotundamente a
“molestar” a la familia Kim en lo absoluto.
ChangMin no podía dormir. Estaba dando vueltas en
su cama, era las 11:48 pm y él simplemente no podía conciliar el sueño.
Real era que no lo había hecho en las últimas semanas. No desde la noche que
habían pasado en casa de JaeJoong.
Dio una última vuelta sobre su cama y frustrado
tiro las mantas fuera de su cuerpo y de su cama. Llevo sus manos a su rostro y
dejo que el aire saliera de sus pulmones, casi como si éste le estuviera
ahogando, aplastando. Un ruido extraño, proveniente de su ventana le hizo abrir
los ojos. Algo, mejor dicho, fuera de su ventana. Sus pies hicieron contacto
con el frio piso y muy sigiloso se acercó a la ventana esperando averiguar de
qué se trataba… Una mano se estampo contra el cristal de su ventana, asuntándolo
y haciéndolo caer al suelo sobre su trasero, su corazón estuvo a punto de
salírsele por la boca cuando el rostro de JunSu apareció detrás del ventanal y
como éste con la respiración agitada y el rostro rojo por el esfuerzo de
sostenerse, le miraba. JunSu no era muy fuerte… JunSu iba a caerse.
Todo paso tan rápido que ChangMin no pensó,
simplemente su cuerpo se movió.
Cuando JunSu abrió los ojos podía sentir algo suave
debajo suyo y luego el rostro de ChangMin a unos centímetros suyos. Tenía los
ojos cerrados tan fuerte y los labios apretados, respiraba con fuerza y le
abrazaba también con la misma fuerza. JunSu entonces se dio cuenta que ChangMin
le sostenía entre sus brazos, ambos estaban en el suelo del cuarto de ChangMin
y tan pronto como se dio cuenta de ello, sus mejillas se llenaron de rojo por
la sangre caliente en su cuerpo, por la respiración caliente de ChangMin que
daba de lleno en su rostro.
JunSu entonces golpeo a ChangMin en el rostro muy
fuerte. ChangMin le miro atónito y JunSu volvió a repetir la acción pero esta
vez ChangMin le detuvo. Los ojos de JunSu comenzaron a aguarse y sin resistirse
más le grito.
-¡Eres un idiota ChangMin! ¡Eres el idiota más
grande del mundo! ¡El peor amigo del mundo! El peor… Me has dejado botado… Eres
un mal amigo…
El agarre de ChangMin se aflojo sobre el cuerpo de
JunSu y JunSu no pudo evitar sentirse aún más rechazado. ChangMin removió su
cuerpo aun con JunSu sobre el suyo y se levantó dándole la espalda. JunSu
desde el suelo le miro con los ojos más y cada vez más aguados.
-ChangMin… - El tono de JunSu se aflojo tanto,
que se convirtió en un susurro. -¿que…que fue lo que hice? ¿Por qué ya no me…?
Y las palabras de JunSu se quedaron flotando en la
oscura habitación de ChangMin, cuando el cuerpo éste comenzó a temblar y
producir leves espasmos. JunSu se levantó del suelo y se acercó rápidamente a
ChangMin y en cuando estuvo a su alcance, sintió su corazón hacerse chiquito.
ChangMin estaba llorando.
JunSu simplemente le abrazo y enterró su rostro en
el cuello de ChangMin. JunSu le abrazo y se consoló por el tiempo perdido que
le regalo ChangMin en los últimos días. ChangMin simplemente dejo que JunSu le
abrazara. JunSu enterró más el rostro el hueco entre el cuello y hombro de
ChangMin, sin saber porque éste lloraba. A oscuras, en la habitación,
simplemente lloraron.
*
La primera vez que ChangMin regalo algo a alguien,
no supo cómo hacerlo, ChangMin simplemente dijo lo que sentía.
JaeJoong andaba más raro que nunca. YooChun estaba
bastante nervioso y ansioso, pero ni lo que JaeJoong y YooChun sentían, se
comparaba un poco con lo que ChangMin estaba sintiendo.
ChangMin había desaparecido un día antes toda la
tarde y JunSu se había ido a casa solo. Ese día tenía cierto aire extraño.
Bastante extraño para JunSu. Había pasado apenas por uno de los pasillos de la
escuela y había visto a JaeJoong hablando con YunHo. Algo bastante extraño.
JaeJoong sonreía tímido y YunHo no le miraba peligrosamente como a todos los
demás. No. Nada de eso… Ambos conversaban.
Luego de girar en la esquina para dirigirse a su
salón y dar una última vista a los dos chicos, pudo ver como YunHo sonreía y
JaeJoong se tapaba la boca con una mano y las mejillas se le pintaban de rojo.
Era simplemente tan extraño. Luego su mirada se clavó al frente y pudo divisar
a YooChun repasando algo con los ojos cerrados y bastante ansioso. JunSu se acercó
sigiloso y cumpliendo su cometido, asusto a YooChun. El pelinegro después de
dar un bote simplemente le miro con una mano en su pecho y la otra sosteniendo
una hoja de papel, JunSu sonreía. Miro por unos instantes a JunSu y respiro
hondo, tan hondo que JunSu escucho como el aire salía del cuerpo de YooChun.
-JunSu…yo…- YooChun comenzó e intento hablar,
pero la voz de alguien más se hizo escuchar.
-¡JunSu!
JunSu pudo ver a ChangMin al final opuesto del
pasillo. ChangMin le miraba a él y a YooChun. En sus manos llevaba una pequeña
caja con hoyos. ChangMin solo movió la mano y sonrió. JunSu enseguida camino en
dirección a ChangMin disculpándose y despidiéndose de YooChun.
YooChun pronto se quedó solo en el pasillo viendo
como ChangMin y JunSu salían fuera, directo a la azotea. YooChun aplasto la
hoja que tenía en sus manos arrojándola tristemente a un bote de basura
cercano.
-Yo...bueno. Esto… Yo quería.s. Es… es para ti.
ChangMin extendió la caja llena de hoyos a las
manos de JunSu, con la vergüenza vistiéndole el cuerpo, las palabras y
adornando sus movimientos torpes. Cuando JunSu abrió los ojos y la boca, tan
grandes como jamás los había visto, ChangMin sintió como los hotcakes que había
comido esa mañana se convertían en minúsculos trozos de confeti revolviéndose y
revolcándose maravillosamente en su estómago.
Una bola de pelos minúscula se asomó por la caja y
JunSu la tomo en sus manos y la acurruco en su pecho mirándola con la ternura
viva y absoluta del mundo. ChangMin por una milésima de segundo sintió algo de
envidia por ese gato.
- Leo ya no estará solo, ahora tiene un amigo.
-Así como tú y yo. Pero…
-Pero…
ChangMin vio como JunSu se acercaba él. La
sonrisa de JunSu era lo más bonito y maravilloso que ChangMin entendía. Cuando
JunSu sonreía simplemente todo él brillaba, como una luz neón que distorsiona
cualquier cosa alrededor. Poderosa, brillante, alucinante. Cuando JunSu le
miraba, sentía sus ojos cálidos contactar con los suyos, y él
completamente desnudo frente a ellos, con el corazón caliente. Cuando JunSu le
tocaba… ChangMin simplemente se iba al carajo en algún lugar del cosmos. Cuando
JunSu le besaba los labios a escondidas, ChangMin simplemente sentía fuegos
artificiales colisionar en su estómago y en su cerebro. Ráfagas poderosas de
luces brillantes en todo su cuerpo, detrás de sus parpados, debajo de sus pies,
entre los dedos, en las raíces de los cabellos. Cuando JunSu le besaba como en
esos momentos, un casto beso, un roce diminuto de labios, ChangMin se sentía el
idiota más poderoso del mundo. ChangMin simplemente suspiraba y sonreía como el
idiota más grande y poderoso del mundo cuando JunSu le sonreía así y sus ojos
en forma de gota se hacían pequeñitos y sus mejillas se ponían rojas y
calientes.
-Tú no eres mi amigo ChangMin…
-Ni tú el mío JunSu.- ChangMin simplemente se
sentía el ser más feliz del mundo. El más jodidamente feliz del universo. -JunSu
te quiero.
Y JunSu le respondía con una sonrisa, con la sonrisa
más brillante que era capaz de dejar ciego a ChangMin.
“Brillas JunSu”
FIN.

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