jueves, mayo 01, 2014

CAPITULO 8

Esa noche, Junsu no había llegado, me quede en su cama dispuesto a esperarle, a abrazarlo en cuanto cruzara la puerta, pero él nunca había llegado y eso me angustiaba, no niego que cada que se lo tenían que llevar para hacerle nuevos estudios siempre cruzaba por mi mente la idea de que en una de esas no volvería y la sola idea de perderlo me aterraba, no imaginaba que sería de mi si el desapareciera de mi lado, en ese tiempo había aprendido a tenerle cerca de mi en todo momento, lo que teníamos era algo insano para muchos, mal visto por todos y sin nombre para nosotros, pero era algo que era solo nuestro, algo de los dos… como nuestro secreto compartido porque solo nosotros lo sabíamos.

Pero esa noche Junsu no había llegado, no le habían traído de vuelta aún, así que antes de lo acostumbrado me puse de pie y fui a indagar en su demora.

Ya fuera de los dormitorios imagine encontrar a un enfermero, el primero que estuviera y le preguntaría, quizá él sabía algo, lo que no imaginaba es que algo terrible me aguardaba.
Era demasiado temprano al parecer o quizá se debía al hecho de que era un día bastante nublado y la luz del sol apenas se colaba entre la espesa niebla, lo que le daba a los pasillos ese aspecto tétrico tan común de lugares como este, tal como las películas los hacían lucir, un escabroso escalofrió me recorrió la columna y se albergo en mi pecho, hacía frió, mucho frio luego… un grito y unos segundos después un interno paso junto a mí con la mas aterrada de las expresiones

-¡Esta muerto! ¡Está muerto! ¡El diablo lo mató!

Y salió corriendo como condenado, gritaba de miedo de horror, venía de la cocina, no sabía el porqué venía de ahí, pero no es que creyera en sus palabras pues es algo de locos ir por los pasillos del hospital gritando cuantas estupideces cruzaran por su cabeza, pero movido por la curiosidad me quise adentrar y luego entendí porque.

Ahí estaba, había una silla rota, la reconocía, yo la había dejado ahí el día anterior, en el suelo había rastros de pelea, o no como tal, solo parecía como si alguien en su intento de huir hubiera tirado cuanto había a su paso, luego había rastros de sangre, mucha sangre pero no había cuerpo alguno, sin embargo había señales de que algo pesado había sido arrastrado, algo como un cuerpo, quizá el asesino lo había arrastrado a otro sitio.


Hubiera seguido el rastro y hasta donde este llevaba ese como si de pronto, al salir por aquella puerta que daba al pasillo que llevaba a los consultorios y el patio central todo fuera caos por doquier, lo que creí que creí que sería un día normal como cualquier otro estaba convirtiéndose poco a poco en una de esas pesadillas que suelen despertarte agitado y con el corazón amenazando por salir por tu garganta, había pacientes corriendo de un lado a otro, los enfermeros corrían igual pero no corrían tras ellos, todos se dirigían a un solo lugar, algo grande había dentro, tan grande que les mantenía ocupados ignorando a los dementes que corrían de un lado a otro, todos estaban asustados, gritaban, se tiraban al suelo y otros lloraban ¿Qué era lo que sucedía?

-¡Tenemos que evacuar a los internos inmediatamente! –fue la orden del director del hospital-

Y tal como lo esperaba, mas enfermeros llegaron, poniendo esta vez atención sobre los pacientes alborotados.

-¿Qué sucede?-pude al fin preguntar a uno de ellos-

-Tenemos que evacuar, ya lo oíste, este lugar no es seguro, anoche… anoche pasó algo… algo muy grave y hoy uno de los pacientes no amaneció en su dormitorio como todos, alguien le asesino brutalmente pero no hemos encontrado el cuerpo aún, desconocemos su ubicación o el porqué ocurrió, incluso nada sabemos del culpable, pero un hecho si es cierto, este no es un lugar seguro para nadie en este momento, tenemos que salir de inmediato.

¡Un asesinato! ¿Un interno había sido asesinado?

-¿De quién se trata? ¿Quién es aquel que ha sido asesinado?-necesitaba saberlo, una idea me estaba cruzando por la mente pero me aterraba que me lo confirmara-

-Fue… -otro grito aterrador y luego un disparo, eso estaba volviéndose una pesadilla, una de mis pesadillas-

La idea que me cruzaba por la mente era aterradora, tenía que buscarle, temía por él y al oír ese disparo tuve que salir por instinto, tenía que encontrarle, tenía que sacarle de ahí… pero tenía que encontrarle, aquel al que decían que habían asesinado no se podía tratar de él, algo me decía que no era él, pero un presentimiento me dio de que se encontraba en peligro, por eso en cuanto escuche el disparo no tuve más opción que salir a encontrarle, una extraña sensación se me atravesaba en el pecho, y al hallarme corriendo por esos pasillos de pronto sentí miedo, mucho miedo, un miedo que parecía no pertenecerme pero que era mío, tenía miedo de encontrarlo a él, pero tenía miedo de encontrarle sin vida.


En cuanto el primer disparo sonó en el interior del hospital, la idea de que Junsu se encontrara en peligro me hizo salir como loco en su búsqueda, ignorando los gritos de los enfermeros que llevaban a los internos fuera, donde carros estaban esperando para el traslado de los pacientes, me adentre en los pasillos del lugar resbalando a causa de las cosas que había regadas por el suelo, luego un segundo disparo aceleró más mi corazón y llegue hasta el lugar de donde había provenido el estruendo.

Era lo último que esperaba ver, el cadáver de Oscar permanecía en el suelo, con los ojos bien abiertos y las entrañas de fuera, la escena era sangrienta, pero no había más que el cadáver del viejo, sentí lastima por él, terminar de esa forma cuando apenas ayer habíamos estado hablando, de cosas extrañas pero quizá yo había sido el último con el que habló antes de que le asesinaran de esa forma, entonces recordé la charla que había tenido con él y recordé también las extrañas cosas que antes de esa charla había dicho

-“Nooo, he visto cómo te mira, sé que tú lo has sentido, lo sabes, dime… ¿has tenido miedo Changmin?”

-Toma cuidados muchacho… no es lo que parece, toma cuidados, o terminarás como quiere, en su poder… he visto cómo te mira, lo he visto

Oscar sabía algo, algo que me trataba de decir, advertirme de alguien que me quería hacer daño… ¿Y si ese alguien se había dado cuenta de las intenciones de Oscar y por eso lo mato?

Entonces… era alguien que iba tras de mí y de todo aquel que tuviera que ver conmigo, ¡Oh no, Junsu!

Corrí de nuevo, encontrándome al fin con una silueta dibujada como una sombra al final del pasillo y me miraba… y entonces le vi andar hacia mí, pero traía el rostro cubierto con una máscara.

-Así que eras tú… todo el tiempo fuiste tú Changmin, el pequeño bastardo, el culpable de todo


-¿Quién eres? ¿Cómo sabes mi nombre?

-¿No me reconoces? –se quitó la máscara y entonces le vi-

Ese rostro, lo había visto antes, esos ojos, era aquella mujer.

-¿Ya me recuerdas, cariño?

Decenas de voces corrieron a mi mente en ese momento, gritos, llanto, cosas venían a mi mente y estallaban en miles de sensaciones que creí haber sentido antes y es porque así había sido, eran recuerdos, esa noche volvía a mí.

FLASH BACK

Baje las escaleras sin ningún problema y sin ser visto, entonces pude escucharlo todo, me fui acercando a la puerta, eran varias personas las que estaban hablando, o más bien discutiendo.

-¡Basta Hannibal! ¡No lo voy a permitir!

-¡Tú te callas perra! Además nunca te ha importado, será lo mejor

-¡No, es mi hijo después de todo!

-¡Es un bastardo! ¡El hijo de una ramera! Y por lo tanto nunca debió haber nacido

-¡Tu sabias lo que yo era cuando te casaste conmigo, has sabido a lo que me dedico desde entonces! ¡No voy a permitir que hagas tal cosa solo porque una maldita perra te lo ha pedido!

-Pues da la casualidad que esa maldita perra me pagará tanto dinero como yo quiera si se lo entregamos muerto

-¡Ándate a la mierda!

Y al decir eso mi madre fue a dar contra el suelo, mi padrastro le había pegado, otra vez, siempre que peleaban uno de los dos terminaba realmente herido, o ellos o yo, pero al parecer esta vez estaban discutiendo por razones diferentes, era algo sobre mí, mi padrastro me quería matar y mi madre me defendía a toda costa, debo confesar que esa fue la única vez que vi que le importaba, la única muestra de amor que quizá recibí de ella, la única muestra de amor que conocí hasta entonces.

-¡Déjala! –intervine, quizá si mi padrastro me veía dejara de golpearle, pero no lo hizo y entonces sentí por primera vez esa necesidad, la necesidad de matar-

Me abalance sobre su espalda y comencé a golpearle en la cabeza, pero mi madre estaba en el suelo sin reaccionar, eso me lleno de ira pero su fuerza era mayor a la mía, con gran facilidad me arrojó al suelo como un títere y entonces perdí el conocimiento.

Cuando abrí los ojos, el olor a sangre se percibía en el aire, la cabeza me dolía horrorosamente y los gritos desesperados de mi madre me hicieron volver a la realidad.

Había una mesa delante de mí, sobre la mesa había unos cuchillos y cosas extrañas y en otra silla estaba mi madre amordazada también.

-Ya que la bonita familia se ha reunido… es hora de que empiece el juego  - Una voz de mujer habló.-Creyeron que me iba a quedar tan tranquila, después de tantos años ¿Verdad?
Los gritos ahogados de mi madre llenaban el lugar, le estaban torturando, mi padrastro estaba cortando trozos de su piel.

-¿Cuánto tiempo creíste que podías seguir ocultándote Allison?¿Cuánto tiempo más pensabas tener oculto a tu bastardo? ¿Creíste que el tuyo si podría tener una vida normal? Pues déjame decirte que no, nunca supiste mantenerlo oculto, siempre supe donde hallarlo y hubiera preferido que las cosas no hubieran sido así pero… bueno ¿A quién engaño? Claro que prefiero que las cosas sean así, tu hijo te observará morir, tal como el mío vio morir a su padre… tu amante.

Estaba tan impotente, no podía hacer nada para ayudar a mi madre, sus gritos aunque ahogados por la mordaza eran desgarradores, no podía siquiera imaginar el dolor que estaba pasando al ser separada de su piel, de que cuchillas le agujeraran la carne, de que su propio hijo observara aquella abominación.

-Así es cariño, parece que tu madre no te ha contado ciertas cosas, pero para eso estoy aquí, mira hace un tiempo un hombre con una buena familia, su esposa, vivía tranquilamente, hasta que una ramera se cruzó por su camino y lo apartó del buen camino, 9 meses después nació de ese acto pecaminoso una criatura cuya existencia jamás estaba planeada y cuyo fin era la muerte desde que respiró, pero desafortunadamente no fue así, años más tarde ese hombre quiso conocer al niño y le tomo cariño, lo quiso reconocer, a su bastardo, olvidándose que el ya tenía un hijo propio y prefería al bastardo sobre el propio, el hijo propio creció sin padre porque el bastardo se lo arrebató.

¿Cómo podía hablar tan naturalmente esa mujer cuando mi madre estaba siendo masacrada en vida?

-Si, ese bastardo eres tu Changmin… y esa ramera –señaló a mi madre- es tu madre… lo que quiere decir que ese hombre, tu padre, era mi esposo. Y digo “era” porque está muerto, se suicidó delante de su propio hijo, entonces su hijo se volvió loco… mi hijo se volvió loco por tu culpa, si tú nunca hubieras existido tan solo. Por eso hoy sufrirás al ver morir a tu madre y luego morirás también.

Y se marchó, dejando instrucciones a mi padrastro para que terminara con nosotros, a cambio le pagaría muy bien el favor luego.

Aquella agonía era interminable, pronto mi madre dejó de gritar y yo no pude hacer nada por impedirlo, su cuerpo estaba bañado en sangre o lo que quedaba de él, entonces estaban ahí esas voces, sentía la cabeza explotar, cuando un ruido sordo me trajo de vuelta, algo me había golpeado, mi padrastro me había tumbado al suelo, eso provocó que las ataduras se aflojaran un poco, caí al suelo mojándome de la sangre de mi madre y entonces dejé de llorar, pude levantarme y tome lo primero que mis manos tuvieron al alcance… el mismo cuchillo que acababa de ser hundido en el vientre de mi madre, lo saque y las voces en mi cabeza hicieron el resto, lo último que recuerdo era a mí, corriendo.

Corrí hasta donde mis piernas me lo habían permitido, me di cuanta que llovía cuando las gotas de lluvia escurrían por mi cuerpo, por mi rostro y eran frías, cortaban la piel, me hacían pesado el cuerpo, mire mis manos y estaban manchadas de sangre, pero no era mía, lo supe cuando el agua las lavaba dejándome ver que no había heridas en ellas, la cabeza me dolía y esa voz apareció de nuevo en mi cabeza.

-Corre, ellos vienen.

Era como si mil cuervos chillaran en mi cerebro, era de noche y yo estaba solo en medio de la nada, y todo se volvió obscuro.

No sé cuánto tiempo había pasado para cuando abrí los ojos, pero me encontraba en un lugar que no conocía, luego reconocí aquel como la habitación de un hospital, quise levantarme pero mi mano estaba esposada a la camilla, quise soltarme pero los aparatos conectados a mi comenzaron a sonar alarmantemente y luego un montón de médicos y enfermeros vinieron, eso me estaba asustando ¿Qué sucedía? ¿Por qué me ataban?

-¡No, déjenme! –comencé a gritar, recuerdos vagos me asaltaban, mi madre estaba en peligro, pero ellos no me hacían caso, solo me sedaron-

Luego, las cosas fueron tan extrañas, podía escuchar las conversaciones de los médicos cuando revisaban mis signos vitales o a las enfermeras cuando cambiaban mi suero

-Pobre chico, ¿Cómo puede estar tan loco?

-Los médicos dicen que padece trastornos mentales, es peligroso.

-Sí, solo así me explico que fue capaz de semejante atrocidad, matar a su madre y padrastro de esa manera.

-Ni un animal es tan cruel

-Él no es humano, está loco, es un monstruo peligroso

-Un joven demente, lo van a encerrar en un manicomio

-Ojala sea para siempre, el mundo no necesita personas así

-Deberían morir, esa clase de personas son un error de la naturaleza

Había escuchado tantas cosas sobre mí, nadie sabía lo que realmente había pasado y nunca nadie me iba a creer, estaba loco y ellos se encargaron de hacerle creer a todos del monstruo que yo era, si, es cierto quizá yo estaba loco, pero no era un monstruo, solo hice lo que las circunstancias habían requerido, era mi vida o la de ese hombre al que decían era mi padrastro, porque la vida de mi madre había sido arrebatada por las manos de ese hombre, solo tome venganza, solo me defendí del mismo modo… matando.

Se ocuparon de hacerle creer a todo el mundo que yo estaba mal, que pronto comencé a creerlo yo, los años habían pasado y deje de recordar todo, no recordaba rostros, no recordaba nombres, no recordaba una vida, porque deje de existir.

FIN FLASH BACK.


-¿Ya me recuerdas,  cariño?

Era la misma mujer, la culpable de todo y estaba delante de mí, entonces así como los recuerdos volvieron a mí, volvieron las sensaciones de ese día, pero esta vez no tenía miedo, esta vez era diferente, esta vez terminaría con ella, o eso era lo que yo creía.

-¿Qué pasa? Nada que decir después de tanto tiempo, y yo que te he traído tarta de manzana –extendió delante de mí un recipiente con la tarta-

-¡Usted está loca!

-No cariño, el loco eres tú, recuerdas… anda cógela, es un regalo de la madre de tu amigo de infancia, ¿O es que ya olvidaste? Aquel día le dejaste plantado, ¿Lo recuerdas?

-¿Cómo lo sabe? ¿Por qué hace esto?

Nadie en el mundo sabía sobre el amigo anónimo de las notas, nadie lo sabía más que el propio niño del cual nunca supe su nombre.

-Porque yo se lo he dicho… hola Changmin, al fin nos conocemos “amigo”


No, no, no ¡No! Esto no podía esta estar pasando, eso era una locura, me estaba volviendo loco, si es que eso aún era posible, estaba soñando, sí, eso era, se trataba de una maldita pesadilla y nada de eso estaba sucediendo realmente.




Continuara...
¿Listas  para el final?

No hay comentarios.:

Publicar un comentario