jueves, mayo 01, 2014

CAPITULO 7

No sé desde cuando había comenzado a necesitar tanto a alguien, pero lo que me estaba pasando ahora era algo a lo que no me podía resistir, dicen que no es bueno, que es peligroso necesitar tanto a una persona, pero eso no me importaba, lo cierto es que,  que más daba, estaba en el lugar del que al parecer nunca iba a escapar, porque aunque me pidieran que me fuera, volvería a por él y solo por él, llevábamos unos días haciendo cosas que nunca nadie imaginaba, y no pensábamos detenernos, me gustaba la sensación que me llenaba cuando estaba con él, cuando le poseía, cuando él me mordía maliciosamente para hacerme ir más rápido, mas a prisa, es como si en ese momento pudiera saber lo que él pensaba, es como si en ese momento el fuera como yo, había algo en el que me hacía sentir como si le conociera de toda la vida, me encantaba no lo podía negar, lo extrañaba incluso los días en que le tocaba su día de estudios y terapias, no estaba y lo le esperaba dormido, hasta que el llegaba y se metía bajo mis sabanas y terminábamos teniendo sexo de nuevo hasta el amanecer, pronto fui yo quien se colaba entre las sombras de la obscuridad para tocar su cuerpo, acariciarle sin pudor alguno y olerlo, probarlo, hacerlo mío otra vez mas, quizá él no lo sabía pero el comenzó a formar parte de mi locura.


-Changmin, aquí estas, el doctor te necesita esta tarde en su consultorio, necesita unas muestras de sangre tuyas.

-Si ahí estaré, pero ¿Para qué quiere más muestras de sangre? Pensé que ya no habría más de eso, sabes que las agujas no me gustan, pero descuida ahí estaré.

Tal como me lo había pedido el enfermero en la mañana, esa tarde acudí a donde me había indicado; los pasillos fríos me hacían sentir como en una jodida película de terror, nunca me habían gustado esas películas, no porque me asustaran, sino porque en cierto modo me hacían sentir que en esa situación yo era el monstruo incomprendido con sed de sangre y venganza, cosa que no era cierto del todo, pero para ese momento, luego de que el doctor había sacado mis muestras de sangre necesarias, salí, cruzando por ese angosto y frió pasillo, una sensación como pequeñas descargas eléctricas se me treparon por la espalda erizándome la piel, ahí estaba de nuevo esa maldita sensación, como cuando alguien te observa y sientes en tu nuca la pesadez de su mirada, me dio miedo, mire para cerciorarme de que un loco era lo que había detrás de mí, pero nada, ni había ni un loco, ni nada, solo yo en ese pasillo cerrado y frio, salí de ahí sin voltear de nuevo, pero podía sentir como fluía por mis venas la sangre que bombeada por mi agitado corazón, era mi pulso rápido, y corrí, eso era producto de mi locura, otra vez.


Ya por la tarde, cuando me disponía para ir a la cama, no anochecía pero no tenía ganas de andar por ahí como todos los locos deambulando por los pasillos, pero unos pasillos antes del que llevaba a mi dormitorio una voz me llamó.

-Changmin, por aquí

-¿Oscar? ¿Sucede algo?

-Necesito contarte algo, quiero que vengas

La idea de ir a donde el señor Norris me llamaba, no me gustaba mucho, pero ahora que lo veía de nuevo, había algo que le quería preguntar sobre el último encuentro que tuve con él, pero que no había podido hacerlo y fui, mi curiosidad me podía más.

-Entra muchacho –Oscar cerró la puerta no sin antes sacar la cabeza para verificar que nadie me seguía, cosa normal de paranoicos-

Era extraño, me encontraba en la cocina con un loco que lo único que hacía era pasar todo el día diciendo cosas disparatadas, pero en ese momento Oscar aparentaba una completa cordura, hasta se tomo la precaución de jalar una silla y ofrecérmela, estaba calmado y serio, pero extrañamente se notaba preocupado.

-Muchacho… ¿Cómo has estado?

-Bien, supongo ¿A qué debo la inesperada charla Oscar?

-¿Qué? ¿Por qué estemos mentalmente mal, quiere decir que no podemos charlar como amigos? –me sonreía- eso mismo pienso yo, bueno ya que somos amigos hay algo que quiero contarte

-Le escucho –asentí.

-En este lugar siempre pasan cosas, soy viejo y tal vez mi mente es débil, pero me doy cuenta de muchas cosas, cosas que a veces nadie nota o si lo hacen, fingen no hacerlo, porque claro, nada es extraño en un lugar donde lo único que hay soy gente inútil, demente, lo que la sociedad quiere ocultar porque no sirve más que para dar problemas.

Lo que me estaba diciendo, no era tan extraño, pero estaba yendo muy lento, ¿Era muy difícil ir al grano? No quería que ese momento de cordura se fuera y no me diera tiempo para preguntarle lo que quería.

-A lo que voy muchacho, debes tener cuidado, nada bueno se puede esperar de la gente que hay aquí, recuerda que todos estamos aquí por las razones tan espeluznantes que imagines, pero tú eres distinto, aún puedes escapar, no estás tan perdido como el resto de nosotros, eres joven aún

-Entiendo Oscar, pero ¿A dónde vas con todo eso?

-Este es el peor lugar para sentirse a salvo, no te confíes, observa, nada es lo que parece, él no es lo que parece, hay gente aquí que es peligrosa… él es uno de ellos, yo lo he visto
-¿Quién? ¿Uno de ellos? ¿De quién habla?

-Él te ha observado incluso mucho antes de que tú supieras que existía, siempre ha estado tan cercano a ti, hay algo que les une más fuerte que nada, un lazo que no se puede romper a pesar de la locura, porque el destino les puso en mundos diferentes pero las circunstancias los llevaron a lo mismo, no puedes ir en contra de esa conexión porque de una u otra manera el destino les va a reunir de nuevo, no puedes huir de eso que les une, pero si puedes huir de lo que sea que esté planeando, he visto su mirada, como te mira, como te tiene, lo está logrando, está jugando con tu mente, no lo dejes ganar, él desde siempre fue el que estuvo mal, no tú, tu solo fuiste víctima de las circunstancias, de la desfortuna, pero él, él decidió ser así porque así nació.

-¿Qué es lo que dice? ¿De quién estamos hablando

Las palabras de un loco me estaban calando, parecía como si realmente supiera lo que decía, pero era como si supiera algo que yo no, debía saberlo, de otro modo no me estaría contando eso, ¿De dónde lo había sacado?

Le hubiera preguntado mas pero el chirrido de la puerta nos distrajo, alguien venía, no podíamos estar ahí.

-Vete muchacho, los enfermeros vienen otra vez, me he escapado de nuevo porque tenía que verte. Te buscaré de nuevo.

Me empujo para que saliera por la puerta trasera, y con la confusión más grande del mundo, me fui de ahí, las cosas que me dijo habían resultado de lo más extrañas, el señor Norris era un loco como todos, pero ese momento de antes, hubiera jurado que parecía la persona más cuerda sobre la tierra, si estaba en lo correcto y él sabía lo que decía ¿de quién estaba hablando? ¿De quién debía cuidarme?, con esa duda llegue a mi dormitorio luego me concentre en que pronto llegaría Junsu y todo iba a ser tan normal como siempre, pero la noche no llegaba y la lluvia se hizo presente de nuevo, entre a la habitación de Junsu pensando en que este ya había llegado pero no, él no estaba.

My Silent Cry


Luego al ver su cama vacía entendí que comenzaba a depender de él, cuando él no estaba yo me convertía en un objeto que se movía por inercia, pero cuando pensaba en él, era como si el corazón se me quisiera salir por la garganta, no me gustaban esos días en que los doctores me lo quitaban para llevarlo a examinar con pruebas inútiles que al final solo nos dejan más locos, con estudios de sangre inservibles que solo nos dejan los brazos llenos de agujeros, como si en nuestra sangre fueran a encontrar la respuesta a nuestra locura, el caso es que Junsu no estaba ahí y me di cuenta que quizá en mi mundo, Junsu había encontrado la manera de colarse, de formar parte de él, yo era capaz de hacer cualquier cosa que él me pidiera, quería poder curarme para ir con él, quería llevarlo lejos, un hospital psiquiátrico no era lugar para un ser como Junsu, quería curarme para él, él sería mi cura, un ángel con las alas rotas al que dios puso en un mundo de demonios retorcidos, que solo en el mundo termino por volverse loco, yo quería ayudarlo, llevarlo conmigo, escapar de todo y de todos, solo me importaba él, porque si, debía admitirlo… estaba enamorado.



Continuara...

No hay comentarios.:

Publicar un comentario