Evanescence Field Of
Innocence
Dicen
que cuando mueres toda tu vida pasa delante de tus ojos, pero no, ese no era el
caso, cuando mueres únicamente ves lo que quieres ver, el recuerdo que quieres
mantener en tu mente antes de partir a ningún lado, aquello que quieres
atesorar hasta la eternidad.
Si
has encontrado algo que nunca buscabas, no le dejes ir, recuerda que en esta
vida nada pasa porque sí, ni nadie llega porque sí.
Hay
personas que llegan a nuestra vida y se van del mismo modo que entran, pero
existen otras que llegan para quedarse por siempre, ya sea como un bonito
recuerdo o como una bonita presencia, las circunstancias las decides tú, si
estás dispuesto a formar parte de su vida, le dejarás que forme parte de la
tuya, la diferencia está en hasta dónde quieres que esa persona llegue en tu
vida, ¿Qué es lo que dejaría que hiciera
por ti? ¿Qué harías tú por ella?
Llámenme
loco, estúpido si quieren, pero si yo tuviera la oportunidad de escapar, de
vivir de nuevo mi vida, haría exactamente lo que he hecho, le buscaría de
nuevo, le permitiría entrar en mi vida de nuevo aunque me rompiera otra vez,
solo cambiaría una cosa… el hecho de nunca haber dicho lo que sentía cuando
quise decirlo.
Entonces
quise atesorarle a él, quise llevarme su última sonrisa, su último te amo en
mis oídos, su último beso entre mis labios y quise seguirle a donde sea que él
fuera.
Tome
el arma que yacía a un lado de su cuerpo, estaba cargada, lista para disparar,
era la misma arma que hasta hace unos momentos me hubiera quitado la vida, que
ironía.
Por
ese memento no hubo voces que me dijeran que hacer, esto lo hacía porque yo
quería, le iba a alcanzar, se lo dije, no iba a ningún sitio sin no era con él,
se había ido y yo le iba a alcanzar, en el infierno, en otra vida, no lo sé,
pero le iba a alcanzar.
-¡Las
manos donde pueda verlas! ¡Suelta el arma y ponla en el suelo! Escucha
muchacho, estas rodeado, lo sabemos todo, no te queremos muerto, tú no eres el
malo aquí, deja el arma junto al cuerpo.
Les
escuchaba, pero mi mente no estaba ahí, es como si aquellas voces que siempre
vivieron en mi cabeza hubieran bloqueado todo y de pronto deje de escuchar,
solo había silencio, como otra veces esta vez no había obscuridad, solo estaba
el, me había sumergido en mi peligrosa locura.
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