jueves, mayo 01, 2014

CAPITULO 3

Si tuviera que decidir entre mi anterior enfermero y el nuevo, prefería quedarme sin medicamentos, este nuevo enfermero era más bien la imitación de uno de esos gorilas que salen en los especiales de Discovery Channel, era bruto y tosco, pero al menos este no hablaba, era la única cosa buena.

-¿Changmin, has visto lo que nos dieron de desayuno? No entiendo cómo es que pueden comerlo todos, parece como si no les importará.

Si, debo decir que aunque me molesta dar conversación con otros internos o personal de este hospital, no aplica para Junsu, sus pláticas a veces resultan bastante interesantes, como por ejemplo, ahora sé que mi vecino de dormitorio es de gustos culinarios muy finos, claro, debe ser porque viene de una buena familia, no tan buena porque lo mandaron aquí.

Su caso es bastante sencillo, sus padres consideraron que Junsu solía tener crisis de hipofrenia extremadamente agudas, aunque en el tiempo que yo llevaba de conocerlo nunca le vi sufrir o pasar por una, supongo que él no estaba tan grave como el resto de los que nos hallábamos aquí.

-Sí, lo he visto, pero al menos nos dieron postre, eso es bueno.

-No, no se le puede llamar comida a eso, qué bueno que lo comiste por mi Changmin.

-No agradezcas, lo haría de nuevo si es necesario, soy una persona grande y necesito más comida, no me cae mal que tú me cedas la tuya.

-Bueno, pero no será siempre eh, no te acostumbres.

Me resultaba bastante entretenida la compañía de Junsu, lo cierto es que nunca me vi en la necesidad de buscar la compañía de alguien, pero el hecho de que Junsu me acompañara era algo bueno, pues a veces resulta hasta divertido escapar de los domingos familiares y pasarlo todo el día tirados en el pasto detrás del comedor, a él tampoco le agradaba la idea de los domingos familiares, pues si nadie te visita no tiene chiste que te quedes ahí como idiota, me pregunto si su familia se disgustaba cuando iban y el nunca les atendía, aunque es de entenderse, digo, si mi familia me metiera a un maldito internado de locos en contra de mi voluntad tampoco querría verlos hasta que me sacaran de ahí.

-Oye Junsu…

-Dime Changmin

-Desde hace días te quería preguntar… cuando recién llegaste, había un enfermero… Kris, tu sabes ¿Qué paso con él? Digo ¿Por qué se fue?

La pregunta me había salido de lo más natural, no es que me importara la vida de Kris, mi proveedor de libros que de repente desapareció sin decir adiós.

Además, lo último que supe de él fue que llego para restregarme en mi cara que el nuevo interno (que ahora se, se trataba de Junsu) le gustaba, vaya maricón ese.

-¿Kris? No, no lo recuerdo muy bien, ¿pero porque la pregunta Changmin? –Junsu se enderezó un poco y me miraba curioso- ¿Es que es importante ese enfermero?

-No, para nada, es solo curiosidad –estire los brazos y los puse detrás de mi cabeza- es que fue raro que se fuera así, nada más.

Iba a quedarme así, sin indagar más, total me daba igual la vida de un puto marica como ese, pero la actitud de Junsu me descoloco un poco.

-Changmin… el ¿Te gusta?

No fue la pregunta que me hizo lo que me sorprendió, sino la mirada de Junsu y lo que dijo después.

-¡Claro que no! Como crees, tal vez estoy un poco mal de la cabeza pero no soy un puto marica, y menos me gustaría alguien como él.

-¿Y cómo yo?

De momento no supe que decir, eso fue totalmente desconcertante, algo que no esperaba y lo que detono todo, porque no sabía que contestar a eso, fue entonces que me di cuenta que no quería responder aquello porque en realidad no lo sabía con certeza.


Después de ese día quise hacer como si nunca hubiera escuchado eso de los labios de Junsu, eso era una reverenda locura, y como nosotros estamos locos, es algo normal decir cosas que no tienen un jodido sentido.





Continuara...

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