jueves, mayo 01, 2014

DÍA 3°

Me levanté muy temprano dándome un baño. Arreglé mis hojas, cuadernos, en fin todo lo que necesitaba para el examen.

-¿Listo Changmin? ¿Cuánto te falta para terminar? Nos hacemos tarde y realmente quiero desayunar.

- Almost done hyung!  -era relajante hablar en inglés y Yoochun era el amigo perfecto para ello-  ¿Qué hay de breakfast?  -ya estaba saliendo de la habitación cuando grité aquello.
-Jugo en caja y…  -tocaron el timbre.

-¿Esperas a alguien?  -pregunté al mismo tiempo que Yoochun miraba aquella pantallita LCD, reconocedor de voz y rostro-  Chun!?  -lo llamé dejando entrever un dejo de pregunta al ver su sonrisa coqueta-  por Dios Yoochun ¿a qué nena trajiste hoy para desayunar?

- Yo a nadie pero creo que tú sí, y no explícitamente una nena  -me acerqué curioso a aquella pantallita y… aquello no era cierto. Juro que lo mato-  sí que lo tienes domado Mincito  - Yoochun sonreía de lado-  hasta te trajo el desayuno.

-No le abras.

-¿Cómo que  no? Tengo hambre.

-No le…  - y en segundos Junsu estaba parado frente a mí, mirándome de manera angelical-  …abras  -miré a Junsu unos segundos-  ¿Qué haces aquí?  -traté de parecer que controlaba la situación frente a mi hyung quien miraba gracioso la escena.

-Te traje el desayuno hyung  -agachó la cabeza como si estuviera avergonzado pero pude ver claramente como aquella sonrisa ladina, que creí era solo mía-  huevos  -ahora estaba en su rostro mientras me miraba la entrepierna desvergonzadamente sin que Chun, que estaba a sus espaldas, se diera cuenta de lo lascivo que estaba siendo-  con hot-dog  - y se relamió los labios apretándolos para volver a sonreír. Mi cuerpo de nueva cuenta volvió a estremecerse.

Yoochun se dedicó a quitarle la bandeja de las manos y a comer unos cuantos pedazos de lo que allí había.

Junsu por su parte me guiñó el ojo mientras se acercaba. Yo me alejé lo más rápido que pude hasta casi llegar a la mesa donde Yoochun había ido, pero varios pasos antes de llegar retrocedí para enfrentarlo. Mucha cojudez esa de estar evitándolo cuando tendría que ser al revés.

-Vete!   -dije despacio.

-¿Eh?  ¿Qué me vaya?!  -el muy desgraciado levantó la voz para que Yoochun lo oyera.
Me di cuenta que Yoochun se había levantado de su lugar hasta llegar a nosotros.

-No le hagas caso ¿nos acompañas a desayunar?  -el muy pendejo me miró como cachorrito ante la pregunta de mi hyung como pidiéndome permiso pero sabía que interiormente se estaba burlando.  Lo único que pude hacer fue caminar hasta la mesa.  Lo que no me gustó fue ver como Yoochun lo tomaba de la mano hasta dejarlo sentado, cerca a él. Luego de eso fue a la cocina.

Yo estaba nervioso, tanto así que tragué saliva. ¿Qué mierda pasaba conmigo? Se suponía que Junsu tendría que estar nervioso, no yo. Mierda, mierda, mierda!!! Mil veces mierda! ¿Qué has hecho Junsu?

-¿Nervioso?  -no quería que se diera cuenta así que solo atiné a sonreír.

-Tu ego se ha elevado últimamente. Cuidado y te ahogues precioso  -bufó.

-¿Quieres seguir jugando? Porque yo me estoy divirtiendo de lo lindo  -sonrió.

-No sea que vayas a llorar más adelante.

-¿Lo dices por mí… o por ti Minnie?  -Pendejo! Mil veces pendejo!

-Bien, acá están los vasos  - Yoochun colocó en cada plato lo que Junsu había traído. Y nuevamente mi tortura comenzó. El hijo de puta había traído huevos enteros, sancochados, con hot-dog enteros fritos, pan y café ah! me olvidaba de la mayonesa. Y eso no era bueno.

-¿Huevos cocidos?

-¿No te gusta hyung?  -preguntó con cierta tristeza, que bien pude darme cuenta, era tan falsa como su inocencia.  Y ahí venía mi tortura: él restregándose el huevo en los labios de manera delicada, suave mientras le daba vueltas una y otra vez. Y yo perdiéndome en esa imagen, claro sustituyendo ese huevo con mis testículos. Él me miraba con lascivia y lujuria inyectada en los ojos para luego comérselos por trocitos. Mi miembro se estaba endureciendo por no decir que ya había alcanzado agrandarse hasta rozar demasiado con mis boxer’s.

Alejé mi mirada de su rostro y comencé a comer.

Preferí comenzar con un pan y tomar café pero el hot-dog se veía delicioso. Así que sin más cogí uno pero antes de colocármelo en la boca Junsu cogió la mayonesa y quiso untar un poco de esta en el hot-dog que yo había cogido. Y supe de antemano que, nuevamente, eso no era bueno. No quise recibirle y mordí el hot-dog. Para mi desgracia Junsu jadeó quedito, gemido que al parecer solo yo pude escuchar.

Me estaba torturando, ese hijo de puta me estaba torturando. Sentí mi miembro endurecerse mucho más de lo que ya estaba, ya que ahora dolía. Estaba apretado y juraba que iba a venirme allí mismo. Traté de no prestarle atención y seguí comiendo como si nada pasara.

¿Qué carajos?! ¿Yoochun era ciego?!


Me relajé un poco y cuando estaba por conseguirlo completamente Junsu tomó un hot-dog para chuparlo delante de Yoochun y de mí.

-Wooo ¿sueles hacer eso siempre que comes? 

-Lo siento  -se intimidó o eso le hizo creer a Yoochun, quien desde ahora y ante mis ojos era un tremendo ciego. Yo sabía que esa carita de ‘avergonzado a mil’ era una sucia treta para confundir a mi hyung y lo logró.

-No te preocupes  -dejó de chuparlo pero era muy tarde. Yo ya estaba tan duro como las rocas. Pensé que ya se lo comería de una vez o iba a dejarlo pero me equivoqué. Él tenía otra cosa en mente. Cogió la mayonesa y comenzó untarlo mientras me miraba por el rabillo del ojo.

-Ahh me olvidé las tazas para el café  -No te vayas, por lo que más quieras  no te vayas hyung-  espérenme un segundo  -se fue y mi tortura resurgió como el maldito ave Fénix.

Junsu se metió el hot-dog con mayonesa una y otra vez a la  boca manchándose los labios. El muy puto reía y jadeaba suavecito mientras lo hacía. Jugaba con mi excitación de la cual no podía ocuparme en la mesa. Eso fue demasiado y yo me excité a mil. Yoochun regresó y al ver a Junsu todo manchado empezó a reír.

-En serio Kim, pareces un niñito de Kinder al comer  -él volvió a ‘avergonzarse’. Avergonzarse, sí claro. Avergonzarse mis pelotas! Yoochun cogió una servilleta para ayudarle a limpiarse-  Ven acá  -Y eso no me gustó. Cierto que no quería a Junsu pero aún así eso no me gustó nadita; pero estaba tan duro que lo único que pude hacer fue ir corriendo al baño para terminar la obra de Junsu. Tenía que saciar mis excitaciones, satisfacer mis deseos y así calmar mi miembro.

-Gracias  -escuché su estúpida sonrisa ‘inocente’ y comencé con la labor de masturbarme para de esa manera dejar que me duela un coño. No sé cómo pero su rostro fue lo que vi… literalmente hablando.

-¿Q… qué haces aquí?  -y se comenzó a reír-  lárgate!

-¿Te ayudo ‘hyung’?

-Lárgate!  -Mierda! No otra vez. Sus manos cogieron con fuerza mi miembro para masajearlo duramente y eso dolía pero cómo me satisfacía. Mierda! Una y otra vez, lo hizo en menos de tres segundos. Sacó sus manos y mi semen estaba regado en el piso ya que el muy pendejo había sacudido mi miembro y ‘disparado’ a su antojo. Solté un jadeo un tanto fuerte y él nuevamente empezó a reír- L… la… lárgate!  -le dije cuando algo de fuerzas vino a mi cuerpo de nuevo. Pendejo!!!

Terminé de limpiarme y volví a la sala.

-¿Dónde está?

-Me dijo que se hacía tarde y que lo disculparas.

Eso me indicaba que seguiría jugando a su gana conmigo. Tenía que ponerle un alto a todo esto y rápido. Más que rápido, Urgente!

Para mi desgracia, el día apenas daba señales de empezar. Me fui a clases, una tras otra. A la hora del almuerzo, como siempre, me reuní con mis amigos quienes conversaban de alguien en particular.

-…Heechul está de mal en peor.

-El muy cojudo sigue tras de Siwon y el otro ni caso.

-Está arruinando nuestra popularidad.

-mmm… se supone que tenía que conquistarlo, no que lo conquistaran.

Maldita sea que lo entendía, aunque mi caso no estaba tan perdido. Yo no estaba enamorado de Junsu ni nunca lo estaría. Heechul estúpido que comenzó con la mala racha. No podía dejar que eso me pase a mí. A todos les podía pasar pero no a mí. No a mí!

-Oye!

-¿Qué?!  -grité al sentir un empujón de parte de mis amigos.

-Que te perdiste otra vez en el océano de tus pensamientos  - Yoochun me miró como analizándome-  ¿Qué sucede?

-¿Acaso te enamoraste?  -preguntó juguetón otro de ellos.

-¿Me ves tras él como perro faldero?  -todos callaron al escuchar aquel matiz oscuro en mi tono de voz.

La conversación siguió.

-Tengo tres clases juntas y ¿adivina qué?  -lo miré un segundo sin prestarle mucha atención-  Kim Jaejoong estará en ella, en todas  -y hablando de él me acordé que tengo que dejar en claro algunas cosas con él.

-No entiendo cómo puede estar con un tipo como Jung Yunho. Tan grotesco como puede ser.

-¿Qué tiene de malo? No por nada los llaman ‘The Perfect Couple’  -y sí que lo eran pero, ahora que lo recuerdo, Jung Yunho también me debía algo y me las cobraría. Sería divertido des-cobrarme de ambos de un solo tiro.

-¿En qué piensas?

-En lo hermosa que a veces suele ser la vida  -cogí mis cosas y me fui.


******


Ya eran las 4 de la tarde y la verdad no tenía ánimos de escuchar a nadie. A nadie, solo quería concentrarme en los estudios. Así que bloqueé el hecho de que él estaba allí. No quería interrupciones.

-Hyung –pero todo tiene sus excepciones y él lo era-  ¿me estás evitando?
-¿Tendría que hacerlo?

-No lo creo. El gran Casanova Shim Changmin no escaparía de nadie mucho menos evitaría al lindo corderito y angelical Kim Junsu ¿verdad hyung?  -su voz parecía la de un ángel mezclado con demonio seductor. Maldito pendejo!

-Entonces ¿Por qué lo preguntas?

-Porque he estado hace unos minutos y ni siquiera te has molestado en decirme hola  -se mecía como niño pequeño en aquella baranda-  ¿tan concentrado estabas en cómo hacerme caer?

 -¿Quieres mi atención Su-ah?  -y me acerqué sin que él causara estragos en mi bajo vientre por primera vez y fue grandioso. Fue la primera vez que sentí que realmente lo tenía a mi merced cuando él retrocedió unos pasos-  ¿Qué sucede Su? ¿Ya no quieres jugar?  -e hice un puchero.

-Alumno Shim venga aquí por favor. Necesito que me  explique esta teoría  -y era en esos momentos cuando odiaba ser uno de los pocos que poseía un excelente cerebro en  ese lugar.

-Te has salvado por esta vez Junsu  -giré mi cuerpo e inicié con la explicación.
El curso terminó y Junsu se había esfumado nuevamente. El último curso comenzó y luego de media hora terminó.

Quería descansar así que caminé rápido a mi habitación. Todo estaba oscuro, tanteé la pared para encontrar el interruptor hasta que sentí como uno de mis dedos era succionado por un agujero tibio.

-Pero ¿qué mier…?  -escuché su risa-  ah! Eres tú.

-¿Esperabas a alguien más?

-¿A mi compañero de habitación, maybe?

-Me has dejado abandonado mucho tiempo Minnie.

-Tú y tu hermano ¿tienen la misma manía de llamarme de la manera que tanto detesto? ¿Se han puesto de acuerdo o qué?

-No me confundas con mi hermano  -no le quito la razón-  él es inocente y hasta tonto  -Ok, se la quito-  es un idiota inocente  -se la vuelvo a quitar con más razón.
-Inocente y tonto, y ¿se supone que lo quieres?

Sin decir nada más, Jae empezó a restregarse sobre mi cuerpo como gata en celo. Y a mí me estaba dando ganas de cogérmelo parado-  hazme tuyo Minnie!

-Ayer me golpeaste

-Te lo merecías. Le rompiste la cabeza a Su.

-Pues tú no mereces que te toque  -sonreíste como sueles hacerlo.

-Pero lo harás

-¿Por qué tan seguro estás de que lo haré?

-Porque te vuelvo loco  -y le doy la razón completamente. Enciendo la luz pero él la apaga-  hay luna llena  -sonrió y miró el cielo que la ventana me dejó ver. Sin preámbulos nos quitamos la ropa comenzando a besarnos como lobos hambrientos. Le mordí la clavícula mientras toco  las partes más sensibles de su cuerpo que conozco a perfección. Y sé cómo hacerlo gemir.

-¿Cerraste la puerta con seguro?

-No  -la cerró y ahora sí empieza la función. Lo vuelvo a tocar hasta enloquecer.

-¿Yunho te hace sentir lo mismo Jaejoong-ie?  -no respondes porque sé que lo amas, pero sé que yo te hago sentir lujuria y demasiado placer-  ¿Sabe dónde tocar?   -gimes fuerte y muerdes tu puño para ahogar tus jadeos y así no seas escuchado por los chismosos que hay a los lados de mi habitación-  No lo creo  -hasta que por fin te vienes en medio de nuestros cuerpos.

Lo curioso es que Junsu no vino a mi mente y eso me pareció bueno, muy  bueno. Eso quieres decir que no estoy enamorado de ese idiota.

-Es hora de que me vaya. Yunho debe estar buscándome  -simplemente me estiro viendo cómo te vistes.

-¿No te vas a bañar?

-No tengo tiempo

-Sucio  -le dije riendo.

-Se dará cuenta

-Vas a apestar a sexo  -veo que de su maletín saca un frasco-  Que astuto mi Joong-ie.

-¿Algo tenía que aprender de ti, no? Eso hacías cuando me engañabas  -no sabía que era tan buen alumno, ni mucho menos que se hubiera dado cuenta de mis trucos.

-No eres tan bueno como yo

-Es parte de su propio perfume  -eso si no me lo esperaba-  supongo habrás escuchado eso de ‘el alumno supera al maestro’ ¿verdad Minnie?

-Nada mal. Así pensará que te masturbaste pensando en él  -rió.

-Ahora…  deja a mi hermano en paz  -y yo que me había olvidado de él.

Prendió la luz y salió. Minutos después entraría Junsu.

-¿Ya duermes?  -no respondí-  tengo hambre así que saldré a comer con unos amigos. No me esperes despierto  -¿esperarlo? Ajajaja no lo creo, estaba demasiado cansado-  ¿te traigo algo de comer?  -ya estaba más que satisfecho con su hermano-  uy! pero que genio te traes.


-Apaga la luz cuando salgas  -lo último que escuché fue la puerta cerrarse tras él hasta el día siguiente.





Continuara...

1 comentario:

  1. No pense decir esto pero Jae es un desgraciado como le hace eso a Yunho a menos que el tambien se lo haga y sobre todo que hable asi de su hermano no lo quiere acaso ? gracias x compartir

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